Bilbao Basket 72-82 Morabanc Andorra

El abismo, cada día más cerca

UN PARCIAL DE 4-19 EN EL AMANECER DEL ÚLTIMO CUARTO DESCABALGA DEL ENCUENTRO ANTE EL Andorra a un Bilbao Basket en situación límite que continúa con su descenso a los infiernos y comparte ya balance con la zona de descenso

Jon Larrauri - Lunes, 23 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Veljko Mrsic se retira abatido a vestuarios tras la derrota ante el Andorra. Reportaje fotográfico: Borja Guerrero

Veljko Mrsic. Borja Guerrero

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Veljko Mrsic se retira abatido a vestuarios tras la derrota ante el Andorra. Reportaje fotográfico: Borja Guerrero

Bilbao- Mal asunto. Que la resignación empiece a ocupar el lugar que debería corresponderle al cabreo, a la rebeldía, supone la antesala de la rendición y en esas se encuentra a día de hoy el Bilbao Basket, totalmente vacío de espíritu contestatario, como si esperara a que el paso de las hojas del calendario acabe por dar rango de oficialidad a un futuro que parece escrito. Los hombres de negro quieren pero no pueden;la marea negra desea ilusionarse con un porvenir que no lleve marcado a fuego un descenso deportivo que puede llevarse por delante a toda la institución, pero no encuentra sobre la cancha argumentos tangibles que respalden sus deseos. Hace tiempo que creer en la salvación del conjunto vizcaino se convirtió en un acto de fe, pero la fe no es eterna. Y, sobre todo, la fe no gana encuentros.

En la matinal de ayer ocurrió lo normal, lo que la lógica mandaba. El mejor equipo batió al peor. El conjunto que llegaba en buena dinámica superó al que lleva meses inmerso en una niebla densísima. Una vez más, el Bilbao Basket quiso pero no pudo;se quedó corto ante un Morabanc Andorra que se llevó el gato al agua en el preciso instante en el que hizo valer su físico, inaccesible y abrumador para un grupo humano como el bilbaino, inferior en el cuerpo a cuerpo en prácticamente todos los emparejamientos, o bien demasiado tierno o bien demasiado vetusto dependiendo del caso y carente de la más mínima coraza de protección. Las eternas carencias del equipo volvieron a quedar a la vista (pérdidas de balón, rebotes ofensivos concedidos, baches de concentración...) y a ellas se les unieron errores grotescos, típicos de grupos humanos desquiciados, sin ninguna confianza. Hasta tres balones perdieron de saque de fondo o de banda los anfitriones, que en su querencia por complicarse la vida a sí mismos protagonizaron acciones de juego inverosímiles, como un contraataque de Jonathan Tabu que acabó... con falta del propio jugador belga.

Con el soberbio Andrew Albicy haciendo la vida imposible a Tabu (desastroso en el tiro) y Javi Salgado (errático en la distribución), el Andorra cortocircuitó a los anfitriones. El resto lo hicieron el acierto anotador de Vladimir Jankovic y la capacidad para el rebote ofensivo de los Iverson, Stevic y compañía. Y así y todo, el Bilbao Basket, que llegó a ganar por once puntos en el segundo acto (35-24), alcanzó los diez minutos finales mandando en el luminoso (61-60), aunque pronto llegaría el desplome. La energía de los locales alcanzó para competir 30 minutos y un parcial de 4-19 hizo que el choque saltara por los aires. El conjunto vizcaino va tan justito de todo que el más mínimo contratiempo se convierte en hecatombe mayúscula. Necesita que todas sus piezas principales funcionen de manera notable y eso ha ocurrido este curso en contadas ocasiones. La energía de Devin Thomas, el resurgir anotador de Dejan Todorovic y el acierto en canasta contraria de Álex Mumbrú fueron ayer argumentos muy insuficientes para evitar una derrota que coloca al cuadro bilbaino, tras el triunfo del Divina Seguros Joventut de Carles Duran, que sale de la zona roja, con el mismo balance que el penúltimo clasificado, el Tecnyconta Zaragoza. Y echar un vistazo al calendario (Unicaja, Obradoiro y Burgos fuera;Baskonia y Murcia en casa) provoca pánico pues no se vislumbra dónde puede llegar una reacción que se espera de manera imperativa. Ya no queda ningún margen de error.

De más a menos El Bilbao Basket arrancó la contienda serio y aplicado, trabajador en la lucha bajo los aros. El Andorra buscó desequilibrar a partir del emparejamiento Blazic-Redivo y hacer daño en las distancias cortas, pero fueron los anfitriones los primeros que hicieron valer su propuesta. Dos triples de Mumbrú y Redivo estiraron el marcador hasta el 15-9, pero Sané y Albicy igualaron el luminoso desde la misma distancia en un abrir y cerrar de ojos. Los anfitriones agradecieron el regreso de Todorovic a su mejor versión. Con el siempre enérgico Thomas distribuyendo la bola desde el poste y el balcánico ejecutando, incluso con una bandeja sobre la bocina, los de Mrsic cerraron el primer cuarto con un interesante 23-15. Los visitantes, sin embargo, no se vinieron abajo. Trataron de aferrarse al partido merced a su superioridad en el rebote ofensivo en el arranque del segundo acto, pero el Bilbao Basket, de la mano de Todorovic (11 puntos en menos de quince minutos), mantuvo rentas positivos. Dos triples de Redivo y Bentil dispararon a los hombres de negro hasta su mayor renta en la matinal (35-24), pero no fueron capaces de dar continuidad a ese momento. El Andorra volvió a reaccionar desde la distancia triple aprovechando unos minutos de descontrol de su rival (35-30) y la pérdida de compostura de los locales hizo el resto. Un par de pérdidas evitables, el trabajo de secante de Albicy sobre Tabu y Salgado y el Bilbao Basket se quedó frenado en seco, encajando un parcial de 2-11 hasta el descanso, al que se llegaba con un 37-35 con el base francés de los visitantes como principal elemento desestabilizador. Partido prácticamente nuevo para un conjunto bilbaino al que los diez balones extraviados estropeaban sus pulcros porcentajes en el lanzamiento (salvo en los tiros libres, con un paupérrimo 3 de 8).

En la reanudación, cuatro puntos seguidos de Iverson colocaron en ventaja al Andorra antes de que el partido entrara en una fase de intercambio de canastas. Pegaban unos, respondían los otros, pero se veía que en ese juego era el Bilbao Basket el primero que iba a perder pie y así ocurrió. Los de Peñarroya aprovecharon su manifiesta superioridad en el rebote ofensivo para abrir una brecha de cinco puntos (49-54) obligando a Mrsic a parar el partido a 3:45 de la conclusión del tercer cuarto. Surtió efecto la llamada a filas, pues un triple de Redivo fue el pistoletazo de salida para la reacción de un conjunto bilbaino que, con Thomas como principal brazo ejecutor (brutal su mate sobre la bocina para cerrar el cuarto), le dio la vuelta a la situación para llegar a los diez minutos finales mandando en el luminoso (61-60). Pero una horrible puesta en escena truncó todas las aspiraciones de los anfitriones. A su tercera pérdida de saque de banda del partido le siguió un parcial de 0-8 en menos de dos minutos y medios y adiós al partido. Cuatro minutos necesitaron los de Mrsic para estrenar su casillero de puntos y para entonces su rival acumulaba ya un colchón de dos dígitos. El arreón visitante llegó hasta un parcial de 4-19 que colocó un incontestable 65-79 que llenó el Bilbao Arena de resignación. La plantilla no da para más, desde el banquillo tampoco llegan soluciones tácticas para solucionar el entuerto y desde la planta noble de Miribilla nadie articula un discurso realista, alejado de tópicos manoseados hasta la saciedad, que aporte algo de luz sobre su futuro institucional. El Bilbao Basket se encuentra engullido por una situación límite que amenaza con llevárselo por delante. El abismo, cada día más cerca.

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