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El baile es cosa de niños durante el Dantzari Eguna txiki de Gernila

1.400 alumnos de cinco escuelas de la villa protagonizan la jornada

Izaskun Mollano - Lunes, 23 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los más txikis se esforzaron en seguir los pasos durante toda la actuación. Fotos: I. Moyano

Los más txikis se esforzaron en seguir los pasos durante toda la actuación. Fotos: I. Moyano

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Los más txikis se esforzaron en seguir los pasos durante toda la actuación. Fotos: I. MoyanoEl campo de Urbieta se llenó del colorido del vestuario de los niños.

Gernika-Lumo- Un año más el municipio de Gernika se sumergió en un ambiente festivo. Ayer se celebró el tradicional Dantzari Eguna, donde una marea de niños bailó diferentes euskal dantzas en el campo de fútbol del municipio. El buen tiempo acompañó y los vecinos no cesaron en animar a los más txikis cuando se movían sus cuerpos a ritmo de txistu y tamboril.

La cita comenzó en el Pasileku. Alrededor de las 11.00 horas los estudiantes de Allende Salazar Ikastetxea, Barrutia Ikastetxea, Mertzede Ikastetxea, San Fidel Ikastola y Seber Altube Ikastola quedaron para comenzar todos juntos la kalejira que los llevaría hasta el mismo campo de fútbol. Minutos antes se podía observar a varias amatxus colocando la txapela correctamente a sus hijos, o a profesoras repasando los pasos de los bailes que danzarían sus alumnas. Pero nada más escuchar el sonido de los instrumentos que tocaban los estudiantes, la kalejira comenzó a marchar. “Este año el txistu suena mejor”, comentaban los padres.

Agentes que controlaban el tráfico en el municipio garantizaban la seguridad de los vecinos, ya que la misma marcha recorrería varias calles céntricas de la villa. Todos juntos agarrados de las manos y siguiendo las indicaciones de los profesores pasaron felices por uno de los puntos más conocidos de la villa: el mercado. En caso de lluvia, los bailes se celebrarían en este conocido punto, pero ya que la lluvia iba a darles tregua hasta las primeras horas de la tarde, los jovencitos y también los mayores continuaron con la ruta hasta el lugar deportivo.

Rodeando la ría de Gernika, los txikis, de entre 4 y 15s años, no paraban de bailar y de cantar en este día tan especial para ellos. Tras varios días de ensayos se les veía un poco nerviosos por miedo a errar en algún paso. Vestían trajes tradicionales como las de caserita o arrantzale acorde al tipo de baile que iban a danzar delante de las miles de personas allí presentes. Sin embargo, tanto los procedentes del baserri, como los que venían de la mar disfrutaban de lo lindo en el transcurso de la kalejira.

A medida que las agujas del reloj avanzaban los pequeños estudiantes iban llegando al campo donde deleitarían a sus aitas y también a todos los vecinos que se acercaron a ver los bailes de diferentes provincias de Euskadi. Mientras que los niños iban tomando sus puestos, el público preparaba sus cámaras de fotos, móviles o cualquier otro aparato con el que inmortalizarían el momento, o grabarían con el fin de poder recordarlo cada vez que ellos quisieran.

El público recibía con aplausos a los protagonistas de la Dantzari Eguna. A pesar del intenso calor de las primeras horas, ya no había asiento disponibles en las gradas para presenciar el espectáculo. Los asiduos ya conocían el proceso, “hemos estado aquí a las 10.00 horas de la mañana para coger un buen sitio”. Y es que no entraba ni un alfiler. Aquellos que siguieron la kalejira no tuvieron otro remedio que observar los bailes colocándose alrededor del terreno.

Tras dos años de ausencia por el mal tiempo, ayer los vecinos tomaron el campo de fútbol como escenario de la fiesta. Abanicos en mano y con gafas de sol para protegerse de los rayos de sol, todos allí presentes se disponían a disfrutar del espectáculo. Primero era el turno de los más veteranos. Arrancando la celebración con el tradicional baile de Durango Agintariena, tomaron las espadas para realizar las conocidas Ezpata Dantzas.

Niños vestidos de arrantzale, caserita y dantzaris tomaron el terreno de juego para deleitar el público con el espectáculo que tanto tiempo llevaban ensayando. El sonido de las espadas incitaba a los presentes a dar palmas. Pero el momento en que los padres y vecinos enloquecieron de emoción fue el espectacular baile en el que aupaban a un compañero entre dos y los demás txikis bailaban alrededor. “Los chicos lo habéis hecho genial, pero las chicas os han superado”, comentaba el speaker al micrófono.

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