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La tecla de Aimar

El delantero de Goizueta supera con mucha holgura a Jon Ander Albisu, sometido al martilleo de la diestra del tetracampeón del Manomanista

Igor G. Vico - Domingo, 22 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Aimar Olaizola golpea con la derecha ante la mirada atenta de Jon Ander Albisu en el Labrit de Iruñea

Aimar Olaizola golpea con la derecha ante la mirada atenta de Jon Ander Albisu en el Labrit de Iruñea (Patxi Cascante)

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Aimar Olaizola golpea con la derecha ante la mirada atenta de Jon Ander Albisu en el Labrit de Iruñea

Duración: 33:33 minutos de juego.

Saques: 4 de Olaizola II (tantos 5, 6, 12 y 22) y 1 de Albisu (tanto 2).

Faltas de saque: Ninguno.

Pelotazos: 159 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 11 de Olaizola II y 5 de Albisu.

Errores: 1 de Olaizola II y 7 de Albisu.

Marcador: 1-0, 1-1, 2-3, 2-4, 3-5, 5-5, 13-6, 14-6, 16-7, 17-7 y 22-7.

Botilleros: Ejercieron de botilleros Ion Olaizola (con su primo Aimar) y Mikel Olaetxea (con Jon Ander Albisu).

Incidencias: Partido correspondiente a los octavos de final del Campeonato Manomanista de Primera de la LEP.M disputado en el frontón Labrit de Iruñea. Buena entrada. En el primer partido, Laso-Larunbe ganaron a Víctor-Imaz (16-22).

bilbao- Aimar Olaizola encontró el camino del Manomanista en el Labrit de Iruñea. Dio con la tecla ante Jon Ander Albisu, un zaguero en un lugar de delanteros, en mitad de un terreno vedado, cercado por el material, el trabajo de aire y la efectividad del remate y la velocidad en el enredo. El Manomanista estriñe la pegada de los guardaespaldas, por mucha manga que posean. Les abriga con su manto de tortura hasta establecer como una cuestión casi imposible que un tipo largo, criado en los cuadros largos durante toda su carrera deportiva, pueda siquiera opositar al título. El mano a mano, reino de individualistas, está hecho únicamente para las excepciones. Aimar es una de ellas. Cumplió en el Labrit de Iruñea y, al mirarse al espejo, no tuvo que contar canas, el rigor del tiempo o cómo las fotografías van amarilleando a la misma velocidad en la que las sienes aclaran. La derecha del de Goizueta, cargada de argumentos, supuso el sustento de una propuesta carente de fisuras por la facilidad a la hora de controlar a un pelotari superado, de pegada pero sin control, y por la certeza de un catálogo de remates que le abren las puertas del cielo.

Olaizola II, todo talento, supo dominar la eliminatoria de octavos de final del Manomanista ante Jon Ander Albisu y leerse a sí mismo para reconocer por dónde iban a ir los tiros del encuentro. Aimar, con mayor facilidad de lo esperado, selló el billete a la siguiente fase del campeonato sin recurrir al oficio del debutante, al que asolan los nervios del estreno. Tiró de solvencia. El poder y la dirección de su derecha fue el ariete que sometió al zaguero de Ataun. Albisu, un bulldozer, pegador, se vio atado por la realidad de una fuerza de la naturaleza a la que no se le notan los 38 noviembres del DNI ni los veinte abriles en el profesionalismo. Sabe más el diablo...

De cualquier modo, en un monólogo de Olaizola II, en el que aprovechó fortalezas y debilidades, su adversario vivió demasiado deprisa y lo pagó. Albisu cometió siete errores y encajó cuatro saques, justificaciones lo suficientemente sólidas para encarrilar la contienda del lado del delantero navarro, impenitente. Aun así, en los primeros compases, el ataundarra dio algunos pelotazos de gloria e, incluso, se encontró con un 2-5 en ventaja que no fue capaz de aprovechar.

Olaizola II siempre lleva la pose de la hormiga: trabajo y trabajo. Así cambió el signo del partido. Lo hizo percutiendo atrás, buscando los huecos, los puntos ciegos de Albisu, más torpe en el desplazamiento en toda la cancha. Lo buscó y lo encontró. Sobre todo, porque, a pesar de la estupenda volea de Jon Ander en las facetas defensivas, el perpetuo martilleo le hizo naufragar.

Del 2-5, serio Aimar, cumplidor, se escapó 13-5 en un parpadeo. No hubo más. Los yerros azules le inspiraron confianza. Una dejada al txoko de Albisu le dio cierto oxígeno al ataundarra, que únicamente pudo parar la sangría con un fallo de Aimar. El partido se esfumó. Olaizola II, tranquilo, aplicó el rodillo sin ningún tipo de piedad. El 22-7 del Labrit de Iruñea marcó las diferencias entre ambos.

Con el triunfo de ayer, Aimar Olaizola obtuvo el pase a los cuartos de final de la competición reina del curso manista profesional. El tetracampeón se encontrará en la siguiente fase con Beñat Rezusta el viernes en el frontón Municipal de Bergara. El zurdo alcanzó las semifinales el curso pasado, pero el subcampeón Iker Irribarria le apeó de la pugna por la txapela.

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