necesidad de ampliación del Museo bilbaino

Zugaza: “Quiero que el Museo de Bellas Artes sea como un Lezama del arte”

Zugaza defiende además la necesidad de ampliación en el futuro de la pinacoteca “porque se ha quedado muy pequeña”

Maite Redondo - Viernes, 20 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Zugaza con la directora de Azkuna Zentroa, Lourdes Fernández, durante el coloquio organizado por ADYPE.Foto: Juan Lazkano

Zugaza con la directora de Azkuna Zentroa, Lourdes Fernández, durante el coloquio organizado por ADYPE.Foto: Juan Lazkano

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Zugaza con la directora de Azkuna Zentroa, Lourdes Fernández, durante el coloquio organizado por ADYPE.Foto: Juan Lazkano

bilbao- Muy pocos pueden hablar como Miguel Zugaza sobre lo que es ser director de un gran museo. El durangarra lleva desde los 30 al frente de algunas de las instituciones museísticas más relevantes del Estado. Con 30 años fue subdirector del Reina Sofía, para pasar luego a dirigir el Bellas Artes de Bilbao, su “baptisterio del arte”, del que se fue para pivotar el Prado durante 15 años, y luego volver a casa.

Ayer, Zugaza impartió una conferencia, organizada por la Asociación de Directivos y Profesionales de Euskadi, Adype, en la que reflexionó sobre el triple papel de museo, institución y empresa, y su relación con la ciudad. Analizó su labor al frente de la centenaria pinacoteca bilbaina y habló sobre los retos a los que se enfrentará en el futuro la pinacoteca. “Entre ellos, la necesidad de una ampliación. Es un museo realmente pequeño, muy pequeño, y necesitaría mayor espacio expositivo si se quiere que juegue un papel relevante en la ciudad”, insistió. La conferencia estuvo seguida de un coloquio dirigido por Lourdes Fernández, directora de Azkuna Zentroa.

“Rodrigo Uría, que fue presidente del Patronato del Prado, me dijo en una ocasión que el Prado no es solo un museo, es también una institución y una empresa. El Bellas Artes de Bilbao es, por supuesto, un museo, pero después de 110 años es también una institución, que cumple la misión de relacionar el arte con los ciudadanos, y en cuyo seno está la historia de la ciudad, de Bilbao”. Y recordó que antes que el MoMa de Nueva York se fundó en Bilbao el Museo de Arte moderno.

Para Zugaza, la pinacoteca se ha convertido “en el modelo de galería nacional, como se conoce en el mundo anglosajón, que trasciende como modelo de ciudad, y representa a toda una comunidad, y su relación con el arte. De hecho, el actual museo es la única institución cultural en la que participan el Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno vasco, lo que indica que el museo trasciende los límites de la ciudad”, explicó el responsable del museo bilbaino.

valor de la colección Zugaza destacó además la singularidad del museo bilbaino: “Si se quiere conocer el desarrollo de las manifestaciones artísticas del País vasco, hay que acudir a este museo. Creo que es lo que buscan los turistas que nos visitan”.

Y como empresa, ¿qué vende el museo? “Hay que dar valor al patrimonio propio porque es la razón de ser. El museo tiene una colección con 14.000 obras de arte, de las cuales casi 10.000 nos han llegado de donaciones o de legados”. Para este historiador del arte, es un error organizar exposiciones solo para cautivar a la audiencia. Un museo tiene que organizar exposiciones que ayuden a la propia institución a entender mejor la identidad de su colección, a completarla cuando hay lagunas en ella y a tratar de ahondar en el conocimiento”.

Y aunque Zugaza reconoció que los directores de museos no tienen que someterse a las audiencias, la realidad es que las visitas al Bellas Artes ha crecido considerablemente en los últimos años. “Cuando me fui al Prado hace 15 años, el museo tenía en torno a 150.000 visitantes al año y en 2017 alcanzó las 300.000 personas. Además, ahora cuenta con once patronos privados, que aportan dos millones de euros de los cerca de 9 de su presupuesto, y alcanza una cuota de autofinanciación del 50%. Con la venta de entradas el año pasado, con exposiciones como la de Renoir o la de Alicia Koplowitz, que fue un regalo, se pasó de ingresar 600.000 euros a 1,2 millones de euros ”, informó.

Zugaza puso su foco en los artistas vascos. “El Bellas Artes tiene que ser un laboratorio donde se reflexione, donde se prueben ideas nuevas, como un Lezama del arte”, señaló.

El director del Bellas Artes anunció que se ha encargado un estudio para evaluar por dónde podía crecer la pinacoteca en torno a este edificio moderno que se construyó en 1947. Entonces era la frontera del Ensanche moderno y ahora ha quedado dando la espalda a la nueva ciudad, que se ha construído delante”, explicó. “Necesitamos crecer, no sé cuándo se hará esa necesaria expansión para el museo, pero tiene que adaptarse a la nueva ciudad que ha crecido. Pero para ello, y retomando el binomio arte-sociedad, habrá que preguntar a la ciudad”.

nuevas tecnologíasZugaza destacó además el papel destacado que pueden jugar las nuevas tecnologías de la comunicación para los museos. “Mientras Internet ha creado un gran desconcierto en otros sectores culturales como la música o el cine, para los museos resulta un canal extraordinario para llegar a gente que nunca podrá visitar el museo. Y si bien esta vertiente on lineno tiene retorno económico, cumple la función de difusión”.

No obstante, el exdirector del Prado defendió también la prohibición que estableció del uso de las cámaras de los teléfonos móviles en las salas del Prado y lamentó que “no se esté sabiendo utilizar bien” las nuevas tecnologías. Las cámaras provocaban un estrés enorme en los vigilantes con el disparo de los flashes, e incomodaban la visita del resto del público. Esto nos acarreó acusaciones de trasnochados y conservadores. Y luego surgió el palo selfie y, con él los problemas porque, de repente había entrado un arma violenta en los museos”, ironizó. “De todos modos, llegará un día en que se abrirán las fronteras del Prado y entrará toda esta contaminación, pero espero que sea ya cuando sepamos utilizar un poco mejor todas estas tecnologías”.

Zugaza también lamentó que la mayor parte del público de los museos históricos, como el Louvre, llegados muchas veces de países muy lejanos, como Japón, “va itinerando por sus salas hasta laGioconda y, muchas veces, ni para verla, sino para sacarse un selfie”, lo que ha considerado “el fracaso del éxito” de los museos.

El responsable del Bellas Artes confesó además que nunca ha creído en una posible expansión del Prado ni dentro ni fuera del Estado, como las que ha llevado a cabo el parisino Museo del Louvre. “No puede hacerse para autofinanciarse, es un error, pan para hoy y hambre para mañana”, y señaló desconocer la “rentabilidad que tendrá finalmente para el Louvre la aportación económica que hayan podido obtener de abrir esa sede en Abu Dabi.

“Lo que sí veía muy saludable, es que el Prado colaborara con los museos públicos de las diferentes ciudades españolas a través de préstamos, depósitos o exposiciones itinerantes, pero no teniendo que abrir una nueva sede”, agregó Zugaza.

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