club histórico

De Portugalete a la ACB

El técnico Natxo Lezkano acaba de lograr el ascenso a la Liga Endesa con el Breogán de Lugo, un club histórico que llevaba doce años de espera para dar el salto a la máxima categoría del baloncesto

Un reportaje de Roberto Calvo - Jueves, 19 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Natxo Lezkano

Natxo Lezkano (Foto: El Progreso de Lugo)

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Natxo Lezkano

NATXO Lezkano llevaba diez años persiguiendo el ascenso a la Liga ACB y lo ha conseguido en una de las mejores plazas posibles. Lugo es ciudad de baloncesto, el Breogán un club con más de 50 años de historia, más de la mitad de los cuales los pasó en la máxima categoría, a la que regresará doce años después. El técnico de Portugalete (17-10-1972) es el segundo entrenador vizcaino que logra al ascenso en los últimos tres años después de que Gonzalo García de Vitoria lo hiciera con el Ourense en 2015, pero sin poder culminarlo. “Este ascenso era muy deseado después de tantos años en la competición y me hace muy feliz porque supone culminar el objetivo que me llevó a fichar por el Breogán”, comenta Lezkano, que deja ahora el trabajo en la directiva para completar el logro: “No suele ser sencillo, pero las sensaciones son buenas porque parece que va a haber los apoyos necesarios”.

Desde el pasado viernes, cuando el Breogán se impuso al Sammic ISB y logró la victoria que necesitaba para asegurar el ascenso directo, “Lugo está en una nube, muy ilusionada, no se habla de otra cosa y eso da aún más alegría”. El técnico portugalujo reconoce que alcanzar este éxito “en una ciudad con tanta tradición de baloncesto, que vive este deporte como ningún otro, lo hace especial”. Desde el principio, el Breogán era uno de los favoritos y “ha habido presión porque la directiva se marcó también esa meta, pero la afición se ha volcado y ganar la Copa hizo que creciera aún más el apoyo y la confianza en nuestras posibilidades”.

El Breogán es el segundo equipo que Natxo Lezkano dirige en la LEB. Al anterior, el Palencia, lo llevó desde la LEB Plata y después de ocho años lo dejó consolidado entre los mejores de la categoría. Ahora ha encontrado el premio a ese trabajo en una competición que “ha estado infravalorada muchos años. Siempre ha sido muy competitiva y este año, además, ha estado muy igualada”. Los gallegos han sentido el aliento del Manresa y el Prat durante muchas semanas y a dos jornadas del final de la temporada regular entre el último y el sexto solo hay siete partidos de distancia. “El hecho de que se hayan rebajado los requisitos de ascenso ha hecho que los clubes hayan tratado de mejorar, ha habido muchos movimientos en las plantillas y eso se ha notado en el nivel de la competición”, señala el entrenador jarrillero.

Lezkano quiera ahora “disfrutar de este logro y acabar bien la temporada” y espera que no le ocurra como a tantos jugadores y entrenadores que durante muchos años se han quedado a las puertas de lo que se habían ganado en la cancha. El técnico vizcaino tiene claro que muchos jugadores de la LEB “tienen nivel para estar en la ACB, pero siempre ha costado confiar en ellos. Incluso algunos que no eran diferenciales en la LEB han demostrado que son capaces de jugar en la ACB sin problemas: Oriola, Sikma, David Navarro, Sabat, Bassas... Hay muchos”. Y con los entrenadores pasa algo parecido y llegar arriba ha sido para muchos una odisea ya que la falta de ascensos reducía las oportunidades de encontrar un sitio en la Liga Endesa. “En la ACB se mueven siempre los mismos nombres, se apuesta incluso por exjugadores sin apenas recorrido en los banquillos solo por el nombre cuando en la LEB hay también un gran nivel de entrenadores”, asegura el técnico que ha conseguido el doblete con el Breogán, que pone ejemplos bien cercanos: “El caso del Burgos y el Gipuzkoa Basket lo demuestra. Han subido y han dado un muy buen nivel en la Liga Endesa este año con muchos jugadores que han llegado desde la LEB”.

La oportunidad de volver a la ACB le llega a Natxo Lezkano, que se inició con la pizarra en el Jarrilleros, once años después de dejar el Baskonia, en el que fue ayudante seis años y dirigió unos pocos partidos de forma interina en el periodo de tiempo que pasó entre la marcha de Velimir Perasovic y la llegada de Boza Maljkovic. Durante este tiempo ha compaginado su etapa en el Palencia con la dirección de la selección de Costa de Marfil en los Afrobasket de 2011 y 2013 y una breve estancia en los Toros de Aguada de Venezuela antes de llegar a Lugo. Se trata de ser entrenador sin pausa, de abrir horizontes y salir del rincón mediático a la que ha estado, y sigue estando, confinada la LEB. “Podía haber ganado mucho más dinero en algunos momentos, pero no me arrepiento de los pasos que he dado ni de las decisiones que he tomado porque el baloncesto me ha permitido tener enormes experiencias personales que me quedarán para siempre”, asegura. Este ascenso con el Breogán es la recompensa a ese recorrido “y espero poder disfrutarlo el año que viene en la ACB”.

Ese es su propósito más inmediato porque lo de ser profeta en tu tierra, “como hizo Txus Vidorreta en su día, es ahora muy complicado”. “Uno siempre piensa, o aspira, poder dirigir a los equipos que lleva en el corazón. En mi caso, al Baskonia, por ser el que me dio la oportunidad de llegar a la élite, y al Bilbao Basket, porque soy vizcaino. Pero no son objetivos que me plantee ahora, aunque en el deporte profesional nunca se sabe lo que puede pasar”. Pero Natxo Lezkano y el Breogán han logrado una unión de éxito y ya se sabe que más vale pájaro en mano...

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