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juicio a los jóvenes de Altsasu

Adur: “Estoy aquí porque no dicen la verdad o me confunden”

Adur Ramírez de Alda, uno de los jóvenes en prisión, asegura que es “imposible” situarle en el lugar de los hechos

Martes, 17 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

MADRID- La Fiscalía de la Audiencia Nacional sostiene que a Adur Ramírez de Alda, después de haber participado en la agresión, le ayudaron aquel 15 de octubre de 2016 varios jóvenes a ocultarse en el bar Koxka de Altsasu, así como a cambiarse un jersey de capucha para no ser identificado por la Policía.

Así lo reseña el escrito del Ministerio Público para situar al acusado, al que uno de los denunciantes reconoce como uno de los agresores, para justificar la presencia del altsasuarra en el lugar porque lo que en realidad reconoce el denunciante es que Ramírez de Alda es uno de los presuntos jóvenes que le pegaron con una camiseta ropa o naranja.

El día de la trifulca el acusado, que se enfrenta a una petición de condena de 50 años de prisión, no llevaba esos colores esa noche en su vestimenta, tal y como acreditan varias fotos y es por eso que la Fiscalía acusa -en una suposición que ya se verá si está sustentada en alguna prueba- de esa forma.

Ramírez de Alda declaró ayer que su presencia en la causa se debe a que “alguien no dice la verdad o me confunden”, ya que aseguró que el día de los hechos cenó con la cuadrilla, fue a ver el partido de pelota y para las 2.30 horas estaba en su casa. “No pude planificar nada porque me enteré de todo al otro día”, afirmó ante el tribunal, para a renglón seguido declarar que no tiene ninguna animadversión contra la Guardia Civil. “He coincidido jugando a pelota con el hijo de un agente y no he tenido ningún problema”, subrayó.

Respecto a su participación en el movimiento Ospa, Ramírez de Alda rebajó la importancia del papel que quiere atribuirle la acusación. “No he sido ni promotor ni portavoz en ese colectivo. Participé en un Ospa Eguna en 2015 y el resto me iba de vacaciones con mi familia. En aquella ocasión fui para tocar con la fanfarre, pero hubo un problema para retirar unos muñecos con la Guardia Civil y alguno se resistió (él cayó al suelo)”, señaló el acusado, al que se le sitúa dos días antes supuestamente hostigando a los guardias en la iglesia, pero “solo fuimos a curiosear, estaba todo cerrado y nos dijeron que nos fuéramos”. - DEIA

Jokin Unamuno: “Siento la discusión en ese contexto de borrachera”

Jokin Unamuno, el único que dice conocer a los guardias por las multas que le ponían, señala que no pegó “a nadie”

Madrid- A Jokin Unamuno, que se enfrenta a cincuenta años de cárcel, se le acusa de haber iniciado un enfrentamiento dialéctico con los guardias civiles a su llegada al bar Koxka. Reconoció ayer que tuvo una discusión con el agente y, de hecho, afirmó que ese día “no pensé con claridad y siento que en el contexto en el que se produjo, de fiesta y con todo el mundo bastante bebido, el hecho de haber discutido con el teniente pudo originar que ocurriera algo de forma inconsciente y borracho como estaba”, manifestó Unamuno, que había estado bebiendo desde las 18.00 horas y que sin embargo negó cualquier agresión, insulto o amenaza.

El desencadenante de su rifirrafe lo situó en que al verle allí “le dije que menuda jeta que tenían porque se dedicaban a crujir a multas a los jóvenes del pueblo y que luego acudían a los bares”, refirió Unamuno, al que habían sancionado con cuatro multas en el pasado, una por circular en sentido contrario con su furgoneta de reparto, otra por hacer lo mismo en bici y dos más por una kalejira del Ospa Eguna.

Explicó también que las sanciones por el Ospa iban a su nombre porque él pidió al Ayuntamiento el permiso puesto que conocía la forma de hacerlo, ya que había pedido antes permiso para instalar txoznas en fiestas. Unamuno recalcó que el teniente “me respondió por mi nombre y eso me molestó. Aquello no llegó ni a un minuto. Luego se formó un alboroto y hubo gente que salió del bar, pero yo me quedé dentro. Y no golpeé a nadie ni dentro, ni fuera, ni en la puerta. Salí al rato y había más jaleo del que pensaba. En ese momento había una calma tensa, pero sin agresiones, y observé en el suelo al teniente y a una mujer protegiéndole con el cuerpo”. - E. C.

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