Jon Rahm no se enfría

El golfista de Barrika firma otra buena jornada en el segundo día del Open de España y sigue cerca de la cabeza del torneo. solo un doble bogey en el hoyo 12 frenó su progresión

Jokin Victoria de Lecea - Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

El canario Rafael Cabrera, y el vizcaíno Jon Rahm (d), durante la primera jornada de la 91ª edición del Abierto de España 2

El canario Rafael Cabrera, y el vizcaino Jon Rahm, durante la primera jornada de la 91ª edición del Abierto de España (EFE)

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El canario Rafael Cabrera, y el vizcaíno Jon Rahm (d), durante la primera jornada de la 91ª edición del Abierto de España 2

Bilbao- Golfistas con sudadera, gente con paraguas, mucho frío en el ambiente… La segunda jornada del Open de España no varió con respecto a la primera. Tampoco cambió el foco de atención. Esta vez en el turno de tarde, la mayoría de los ojos estuvieron puestos en la figura de Jon Rahm. Es el gran favorito y todos los saben, incluso él mismo. Lejos de pesarle esta situación, el golfista vizcaino no dio signos de sentirse abrumado por la presión ni por la enorme repercusión que levanta hoyo tras hoyo. Todo lo contrario. Rahmbo volvió a crecerse ante la adversidad. Su juego sigue sólido y firmó otra jornada sin apenas cometer errores. Como un transatlántico, no baja el ritmo y sigue metido de lleno en la pelea, con la sensación de que todavía es capaz de dar otro golpe más en la clasificación para asaltar definitivamente la cabeza. Ayer, finalizó en quinta posición, a cuatro golpes del líder, el irlandés Paul Dunne. Su único error notable, un doble bogey en el hoyo 12, le impidió estar más arriba en un día en el que consiguió cuatro birdies y un eagle.

Si no lo había dejado claro en la primera jornada del torneo, Rahm dio otro aviso más nada más comenzar el segundo día. Quiere el Open de España. Es un título que anhela y que está marcado entre sus objetivos más deseados. El hoyo inaugural del día fue un golpe en la mesa. En un par 5 propicio para los pegadores, el golfista de Barrika cogió de la bolsa su palo favorito, colocó la diana muy lejos y allí puso la bola. El golpe con el driver fue de manual y con una aproximación de mucho talento dejó abierta una opción de eagle. Solo quedó embocar con el putt. Concentración máxima, golpe suave y bola adentro. Menos dos para arrancar la jornada. Aviso a navegantes y refuerzo de confianza para afrontar los siguientes hoyos.

Aunque esta vez al vizcaino le faltó instinto asesino. En los primeros nueve hoyos mantuvo el nivel de juego de los primeros días. Sólido con el driver y acertado a la hora de sobreponerse a las situaciones complicadas. Solo faltó el remate. Rahm consiguió más de una opción de birdie, pero le faltó acertar en el momento decisivo. Pequeños bajones que le impidieron escalar en la clasificación. Solo otro par 5, su fuerte en el día de ayer, le volvió a dibujar la sonrisa en el rostro. Firmó el birdie en el hoyo cinco antes de firmar otros cuatro pares de forma consecutiva.

Dunne, líder, no afloja A Rahm le faltó ese punto extra para alcanzar al irlandés Dunne, que por segunda jornada consecutiva lo bordó en el Centro Nacional de Golf de Madrid. Con las referencias en su cabeza al ser el último de los clasificados en la parte alta en salir, el golfista de Barrika decidió subir el nivel de riesgo. Lanzarse al ataque para evitar que la cabeza del torneo escapara demasiado lejos. Esa estrategia le dio buenos réditos al principio y en le hoyo 11 firmó su segundo birdie del día para ponerse con un marcador de menos cuatro. Sin embargo, la vena agresiva de Rahm también tiene su lado malo. Lo que muchas veces le beneficia, también le perjudica en ocasiones. Es su juego al borde del alambre y en ocasiones sucede la caída. Ayer, un mal golpe le dejó una opción complicada de atacar la bandera. El vizcaino pudo asegurar y tratar de salvar el par, o por lo menos el bogey, pero ese no es su estilo. Intentó lo más complicado y, en esta ocasión su talento no fue suficiente. La bola se fue al agua y Rahm ensombreció su tarjeta con un doble bogey.

La fortaleza mental fue más necesaria que nunca. Rahm se encerró en sí mismo, se aisló de todo estímulo exterior, utilizó la técnica de contar hasta siete y sus pulsaciones bajaron. Nuevo hoyo, mente calmada. Como si nada hubiera pasado o incluso estuviera inmerso en una racha positiva, el vizcaino volvió a arriesgar en el siguiente hoyo y la estrategia tuvo su resultado habitual. Otro birdie más y de nuevo metido en la pelea. Rahm concluyó su jornada con otro hoyo por debajo del par en el 18 para cerrar la jornada con un global de menos nueve golpes tras dos días jugados.

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