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encuentro ante el deportivo a las 20:45 horas

Alta tensión en San Mamés

El Athletic aspira a confirmar ante la afición sus prestaciones recientes para mantenerse vivo en la tabla, pero recibe a un Deportivo que necesita ganar para eludir el descenso

José L. Artetxe - Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

La plantilla del Athletic se ejercita en las instalaciones de Lezama. Foto: Juan Lazkano

La plantilla del Athletic se ejercita en las instalaciones de Lezama. Foto: Juan Lazkano

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La plantilla del Athletic se ejercita en las instalaciones de Lezama. Foto: Juan Lazkano

bilbao- Al margen de que los dieciséis puntos que les separan en la clasificación describan realidades dispares, a fecha de hoy existe un paralelismo entre Athletic y Deportivo. Resulta que los objetivos que ambos persiguen entrañan una enorme dificultad. Tienen la plaza europea y la permanencia en la categoría a siete y ocho puntos, distancias considerables que no admiten tropiezos. No se puede descartar que finalmente se salgan con la suya, pero a nadie le sorprendería que se quedasen con las ganas debido al retraso que llevan. Esta coincidencia augura un encuentro tenso esta noche en San Mamés, saben los dos equipos que el derrotado prácticamente se despide del sueño y tampoco el empate les vale.

En buena medida su afán por mantener viva la llama de la esperanza se sustenta en lo ocurrido en la jornada previa. El Athletic brilló para imponerse al Villarreal, una actuación que se interpretó como la confirmación de lo apuntado una semana antes ante el Celta;mientras que Riazor asistió al triunfo que a Clarence Seedorf se le había negado desde su extraño aterrizaje en A Coruña. Hasta qué punto se trata de referencias fiables, puntos de inflexión como se suele decir cuando algo imprevisto marca un antes y un después, es algo que se sabrá al término de los noventa minutos de hoy.

En época de vacas flacas, el más mínimo síntoma positivo adquiere una dimensión superior que se refleja en el plano anímico. Es un fenómeno comprensible y con frecuencia pasajero, efímero, porque su consistencia es endeble, insuficiente para superar una inercia vigente durante meses. Pero puestos a analizar en profundidad lo último que ha ofrecido el Athletic, es hasta cierto punto razonable que las expectativas se disparen. Al contrario de lo que se vivió en Riazor ocho días atrás, un pírrico 3-2 certificado al límite del tiempo y a costa del Málaga, el colista, la faena de los de José Ángel Ziganda fue impecable. En su caso, se antoja improcedente apelar a la casualidad o el azar viendo el nivel del fútbol desplegado, así como los condicionantes que concurrían en el partido, el rival y el escenario.

Es verdad que firmó un partido redondo y que mantener registros tan elevados en soltura y eficacia es complicado. No obstante, cuando un equipo despliega semejantes argumentos significa que existe una base fiable en que apoyarse. Cuesta entender el hecho de que hayan tenido que transcurrir tres cuartos de la temporada para presenciar esta más que convincente versión, pero si ha llegado es porque hay mimbres y un trabajo detrás.

dos cambiosAhora toca perseverar, demostrar que la ambición y las intenciones que asomaron en La Cerámica o frente al Celta han arraigado en el seno de la plantilla. Deberá ser delante de la afición y de un Deportivo que sencillamente se juega el pescuezo. Ziganda no podrá repetir alineación, que es muy probablemente lo que hubiera hecho de no mediar las sanciones que afectan a Unai Núñez y Ander Iturraspe. Los elegidos para completar la convocatoria son Yeray Álvarez y Mikel Vesga. En principio, no son ellos quienes parten con más opciones para acceder a la titularidad, el central a causa de los problemas físicos del último mes, y el medio porque dejó de ser una alternativa hace varios meses.

En la defensa podría reaparecer Xabi Etxeita, inédito desde el día en que el Athletic se despidió de la Europa League, un central que ha cumplido pese a la intermitencia con la que ha intervenido. A la plaza vacante en la zona ancha aspiran Beñat Etxebarria y Mikel Rico. Ninguno es el recambio natural de Iturraspe, la pieza sobre la que ha girado la mejoría colectiva, ambos se mueven en una posición más adelantada, cada cual con sus características. No hay pistas sobre lo que el entrenador tiene en la cabeza, pero la decisión quizá dependa de cuál estima Ziganda que mezcla mejor con San José.

El resto de las demarcaciones posee dueño. Se supone, al menos. Parece oportuno aferrarse a la máxima de no tocar lo que funciona, aunque al cambiar la fisonomía del centro del campo cabe algún retoque. En este sentido, las miradas se posan en Aduriz y Muniain. Sobre este segundo, ayer el técnico ya dejó claro que de salida se sentará en el banquillo, todavía ve prematuro cargarle con más responsabilidad. El asunto del goleador es otro: su cuota de protagonismo se ha resentido mucho en la Liga, ya son cinco jornadas ejerciendo de suplente.

etiquetas: san mames, athletic

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