El drama en un penalti

El árbitro pita una pena máxima en el minuto 93, expulsa a Buffon, abre la puerta de semifinales al Real Madrid y hace añicos la épica de la juventus

Juan José Lahuerta - Jueves, 12 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Cristiano Ronaldo celebró con este gesto exhibicionista el gol de penalti. A su lado, Vallejo.

Cristiano Ronaldo celebró con este gesto exhibicionista el gol de penalti. A su lado, Vallejo. (Foto: Efe)

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Cristiano Ronaldo celebró con este gesto exhibicionista el gol de penalti. A su lado, Vallejo.

Real Madrid 1

Juventus 3

REAL MADRID: Keylor Navas;Carvajal, Varane, Vallejo, Marcelo;Kroos, Casemiro (Min. 46, Asensio), Modric (Min. 75, Kovacic), Isco;Bale (Min. 46, Lucas Vázquez) y Ronaldo.

JUVENTUS: Buffon;De Sciglio (Min. 17, Lichtsteiner), Benatia, Chiellini, Alex Sandro;Khedira, Pjanic, Matuidi;Douglas Costa, Higuaín (Min. 96, Szcesny) y Mandzukic.

Goles: 0-1: Min. 2;Mandzukic. 0-2: Min. 37;Mandzukic. 0-3: Min. 61;Matuidi. 1-3: Min. 97;Cristiano, de penalti.

Árbitro: Michael Oliver (Inglaterra). Mostró cartulina amarilla a Pjanic, Mandzukic, Lichtsteiner, Álex Sandro, Matuidi y Benati, de la Juventus, y a Carvajal, Marcelo y Vallejo, del Real Madrid. Roja directa a Buffon (m. 93) .

Incidencias: S. Bernabéu, unos 60.000 espectadores.

madrid- Un gol de discutido penalti de Cristiano Ronaldo en el tiempo añadido (m. 97) clasificó al Real Madrid para las semifinales de la Liga de Campeones, que despidió a un épico Juventus, muerto en la orilla del éxito tras firmar un partido épico y a la vez trágico para Gianluigi Buffon.

Un día después de la estrepitosa y humillante caída del Barcelona en Roma, el Real Madrid no podía permitirse el lujo de repetir la historia. Estaba avisado. El Roma enseñó el camino a la Juventus y los hombres de Zidane sabían perfectamente lo que podía pasar.

Sí, tenía que ocurrir un milagro. El más parecido lo firmó el Spartak Moscú en 1991, cuando ganó 1-3, pero ni ese resultado servía al Juventus. Mucho tiempo había pasado, aunque todo podía ocurrir. Esa es la salsa del fútbol. Y más cuando el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, en una entrevista dijo que como casi siempre, en semifinales le tocaría el Bayern Múnich.

Massimiliano Allegri, sin embargo, acudió a la cita como un cordero degollado. “Tenemos pocas opciones”, aseguró. Pero por dentro, en el vestuario, seguro que el mensaje fue otro, porque sus jugadores salieron al campo como un volcán en plena erupción. Arrasaron en los primeros diez minutos, revolucionaron la eliminatoria y pusieron nerviosos a novedades como Jesús Vallejo, que pareció acusar la trascendencia del partido. No se compatibilizó bien con Raphael Varane y, además, Douglas Costa desestabilizó continuamente a Marcelo. Y, con esos agujeros, y sin la jerarquía de Sergio Ramos, en el segundo minuto, llegó el primer gol del croata Mario Mandzukic, que remató un centro desde la banda derecha de Sami Khedira. Se avecinaba un buen lío.

El problema llegó más tarde, pero pudo aparecer mucho antes si Gonzalo Higuaín no llega a fallar otra ocasión casi después del gol tras errar delante de Keylor Navas. El argentino agranda su leyenda de los fallos en días clave. En la final del Mundial, con el Real Madrid, la semana anterior con el Juventus... y también en la vuelta ante los blancos.

Apareció Buffon, que se iba a despedir de la Champions y quería hacerlo a lo grande, para salvar un mano a mano ante Isco, otro disparo del malagueño y un remate de Bale, otra vez casi desaparecido en combate empeñado en dar bandazos a pierna cambiada. El galés sigue sin aportar demasiado y perdió otra oportunidad de reivindicarse. Sentó a Benzema y firmó una primera parte para el olvido.

del miedo al terrorY en medio de esa aparente felicidad, apareció de nuevo Mandzukic con su cabeza de lujo para batir a Keylor Navas en una jugada parecida a la primera. Del lío, de repente se pasó al terror. Miedo, era la palabra que mejor definía el ambiente que se respiró en el Bernabéu al descanso, al que se llegó con un cabezazo de Varane al larguero.

Zidane no esperó tanto a hacer cambios como Ernesto Valverde el día anterior en el Barcelona. No quería tonterías y en la segunda parte salieron Lucas Vázquez y Marco Asensio. Se fueron Casemiro y Bale. El galés fue señalado, ya no hay patente de corso en el Bernabéu. Si no funcionas, fuera.

Con esas novedades, el técnico francés consiguió controlar un poco más la pelota y el ímpetu turinés se frenó. Pero la inquietud flotaba en el ambiente, porque el Real Madrid tampoco generaba peligro y se mascaba la tragedia. En cualquier acción aislada podía llegar. Y, a falta de media hora, ocurrió lo que le destino tenía preparado a los blancos cuando a Keylor Navas se le escapó un centro que rebañó Matuidi para poner el 0-3 en el marcador.

La peor pesadilla posible se instaló en el Bernabéu. El Real Madrid seguía sin generar nada y la Juventus no dejaba huecos y de vez en cuando rondaba el área de Navas.

Por lo menos, en los últimos diez minutos, el Real Madrid tiró de casta. Pero el fútbol es caprichoso y cruel. Cruel para el Juventus, que firmó una gran actuación. Mereció mucho más. Murió en la orilla porque Cristiano Ronaldo marcó de penalti en el tiempo añadido. Benatia cometió una controvertida pena máxima sobre Lucas Vázquez, Buffon desesperado fue expulsado y acabó como Zidane en el Mundial su aventura en Europa.

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