Bilbao Basket 92-78 Gran Canaria

[Fotos:] Triunfo vital del Bilbao Basket en la lucha por la salvación

LOS 31 PUNTOS DEL DE Bahía Blanca, el acierto final de Tomàs y la entrega de Mumbrú impulsan un triunfo vital en la lucha por la salvación

Jon Larrauri - Jueves, 12 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Lucio Redivo penetra a canasta para anotar pese a la intimidación de Ondrej Balvin. Reportaje fotográfico: José Mari MartínezVER GALERÍA

Lucio Redivo penetra a canasta para anotar pese a la intimidación de Ondrej Balvin. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez

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Lucio Redivo penetra a canasta para anotar pese a la intimidación de Ondrej Balvin. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez

Galería[Fotos:] El triunfo de una familia unida

  • David, Josu y Jon. "El equipo necesita ganar un partido antes y romper la mala dinámica que lleva"
  • David, Olvido y Javi. "Este partido contra el gran Canaria y el del Jovnetud de este domingo son la clave para lograr la salvación"
  • Xabi, Mikel y Jokin. "Lo que le pasa al equipo este años es una cuestión de falta de confianza, no ha tenido continuidad"
  • Jose e Iñigo Goñi. "Hay que ganar los partidos de casa y el de Badalona;estaremos hasta el final con este equipo"
  • Triunfo vital del Bilbao Basket en la lucha por la salvación. Fotos: José M. Martínez
  • Triunfo vital del Bilbao Basket en la lucha por la salvación. Fotos: José M. Martínez
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  • Triunfo vital del Bilbao Basket en la lucha por la salvación. Fotos: José M. Martínez
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  • Triunfo vital del Bilbao Basket en la lucha por la salvación. Fotos: José M. Martínez
  • Triunfo vital del Bilbao Basket en la lucha por la salvación. Fotos: José M. Martínez
  • Javi Salgado saluda al acabar el partido a Iago Herrerín, que presenció el partido a pie de pista.
  • Lucio Redivo penetra a canasta para anotar pese a la intimidación de Ondrej Balvin. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez
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Bilbao- Existen gestos que definen a la perfección situaciones e imágenes que, como reza el dicho, valen más que mil palabras y ayer, cuando el bocinazo final bajó el telón de un partido que el Bilbao Basket jugó de manera magnífica, se pudieron ver varias de ellas. Esa piña de los hombres de negro celebrando desde el centro de la cancha la victoria con una efusividad que hacía tiempo que no se veía. Ese Álex Mumbrú dando la vuelta al ruedo para agradecer al público -de matrícula de honor de principio a fin- su empuje cuando minutos antes, durante el descanso, apenas era capaz de andar por culpa de una dolorosa torcedura de tobillo. Ese Javi Salgado -ni siquiera se sentó en el último acto para acabar dando otra fantástica lección de dirección de juego- que cuando estaba a punto de alcanzar el túnel de vestuarios decidió que no, que qué carajo, que todavía le quedaban gritos por sacar de su interior y ganas de apretar los puños y se dio otro garbeo liberador por la cancha. Ese Mickell Gladness siempre serio y poco amigo de la gestualidad que ayer dejó a un lado esa imagen para levantar los brazos al cielo más de una docena de veces buscando la complicidad de la hinchada. Y esa sonrisa de Lucio Redivo, esa sonrisa de oreja a oreja de Lucio Redivo...

Diez días atrás, el de Bahía Blanca abandonó Miribilla cabizbajo, solo, con la capucha de la sudadera aislándole del mundo. Había jugado un notable partido contra el Tenerife, liderando al galope el intento de remontada de los suyos, pero una pérdida de balón suya en los segundos finales acabó decantando el duelo dejándole hecho polvo. Quería pasar desapercibido, hacerse invisible. Ayer, en cambio, nadie pudo apartar los ojos de su juego electrizante. Lució Lucio Redivo, arrasó el Bilbao Arena cual asteroide, y arrastró con él a todo un grupo humano con ganas de cerrar bocas y que actuó más como equipo que nunca durante el presente curso.

Los 31 puntos del argentino fueron la punta de lanza de un conjunto enérgico y solidario que arrancó arrollando todo lo que encontró por delante (15-2), que en el segundo cuarto sufrió uno de esos baches marca de la casa (parcial de 0-16) para llegar a perder por once puntos (35-46) en el amanecer del tercer acto, pero que supo levantarse con un amor propio intachable. Con Redivo encargándose de devolver cualquier golpe de los de Luis Casimiro, Mumbrú tragándose el dolor e impartiendo magisterio en las cercanías del aro, Salgado llevando la batuta con enorme precisión y mucha actitud guerrera en defensa, solo faltaba un último empujón para acabar de conquistar un triunfo vital de cara a la permanencia y de ello se encargó Pere Tomàs. Con 76-72, el balear enlazó nueve puntos seguidos para colocar el 85-73 a 2:58 del final y regalar al Bilbao Arena una victoria sin agonías. Y luego llegarían otros cinco puntos del argentino para poner la guinda a una noche que debe servir para fabricar un camino por el que transitar.

Gran arranque Impulsado por el Bilbao Arena más efervescente del curso, el Bilbao Basket arrancó enchufadísimo. El Gran Canaria quiso cargar su juego con Báez percutiendo sobre Hervelle, pero la defensa local supo cerrarse con acierto. Además, las muñecas de Redivo y Tomàs comparecieron bien calibradas y el 10-0 en apenas dos minutos y medio se convirtió en realidad. Todo fluía en las filas de los hombres de negro, que en menos de cuatro minutos ya habían superado el caudal de puntos cosechado en todo el primer acto de su anterior comparecencia como locales (12 ante el Tenerife). Casimiro introdujo en escena a Oliver y su experiencia y tino sirvieron para que los insulares no se despeñaran. Los de Mrsic, sin embargo, cerraron el primer cuarto con ventaja de dos dígitos (24-13), la estiraron con un mate de Gladness y estuvieron cerca de dispararse en el luminoso si un triple a la contra de Tabu hubiera besado la red, pero fue con ese 26-13 cuando los problemas comenzaron a aparecer. Primero, fueron las pérdidas, cuatro seguidas, y las faltas de Hammink las que permitieron al Gran Canaria acercarse hasta el 26-23 con Balvin campando a sus anchas y un par de dos más unos sumamente dañinos. Posteriormente, un triple anulado a Redivo por falta sobre Gladness que, además, tuvo que salir del partido por un duro golpe en la boca. Y por si faltara poco, otro par de faltas en ataque de Bentil que sirvieron para que los de amarillo viajaran con asiduidad a la línea de tiros libres. ¿El resultado? Un 0-16 en apenas cinco minutos y control del partido para los visitantes. Las decisiones arbitrales, más que discutibles, enfurecieron a la grada y al banquillo (técnica a Mrsic), el choque ganó temperatura y en ese volcánico ecosistema fueron los de Casimiro los que salieron triunfantes. La zona bilbaina, débil, fue castigada desde el perímetro sin problemas por Mekel y Rabaseda, mientras que en ataque los hombres de negro se iban dejando por el camino alguna bandeja y hasta cuatros tiros libres. Demasiada ventaja.

El 35-44 en el ecuador de la contienda, con un doloroso 11-31 en un segundo cuarto con un total de siete pérdidas, dibujaba un panorama horrible, más aún cuando Mumbrú regresaba de vestuarios con una visible cojera y evidentes gestos de dolor. El Gran Canaria pegó primero en la reanudación con Seeley, pero dos triples de Tabu obligaron a Casimiro a parar el partido (43-48). Los visitantes volvieron a rearmarse con otros dos triples de Mekel y Aguilar y con el 48-58 volvían a pintar bastos para los anfitriones, pero Redivo entró en trance y con un dos más uno y un triple lideró un parcial de 10-0 que igualaba el duelo.

El 62-63 con diez minutos por jugar dejaba todo por decidir. Arrancó fuerte el Bilbao Basket con una canasta de clase de Mumbrú y otro triple de Redivo (67-63), el Gran Canaria se resistió de la mano de Seeley y Oliver, pero un mate de Thomas tras preciso servicio de Salgado y otro puñal de tres puntos del de Bahía Blanca estiraron el marcador hasta un ilusionante 74-67 a 5:54 del final. Seeley y Brussino amagaron con complicar la noche, pero el arrebato anotador de Tomàs puso la guinda a un duelo en el que, más que nunca, lució Redivo.

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