espíritu solidario

Jabón con aroma social

Empleados de Caixabank participan en un taller de Argitu, un centro que trabaja con personas en riesgo de exclusión

Un reportaje de José Basurto - Jueves, 12 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los voluntarios Iñaki y Javier elaboran jabón en presencia de los usuarios de Argitu.Foto: Oskar M. Bernal

Los voluntarios Iñaki y Javier elaboran jabón en presencia de los usuarios de Argitu.Foto: Oskar M. Bernal

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Los voluntarios Iñaki y Javier elaboran jabón en presencia de los usuarios de Argitu.Foto: Oskar M. Bernal

IÑAKI Romaña reconoce que siempre ha tenido un cierto “espíritu solidario”. Por eso, el año pasado no dudó en tomar parte en la primera Semana Social que organizó la fundación bancaria La Caixa. Se trata de una iniciativa pionera en la que más de 10.000 empleados de CaixaBank se movilizan en todo el Estado en tareas de voluntariado. La experiencia de Iñaki en una residencia de ancianos fue tan positiva que este año ha vuelto a repetir, aunque en un escenario muy diferente. Ayer se puso los guantes para fabricar jabón en compañía de otro compañero de trabajo, Javier Villate, y de un grupo de personas en situación de vulnerabilidad que acuden regularmente a Argitu, un centro de incorporación social, subvencionado por la Diputación Foral de Bizkaia y gestionado por Sortarazi (Asociación Claretiana para el Desarrollo Humano). El jabón no es más que una excusa para relacionarse y mantener activas a estas personas en riesgo de exclusión social que solo aspiran a tener un empleo. Esta es una de las muchas actividades que realiza Argitu en las instalaciones que tiene en Algorta. Iñaki y Javier participaron en este taller. Y no solo aprendieron a hacer jabón casero sino que conocieron de primera mano los problemas que tienen estas personas, la mayoría de ellos, inmigrantes, para integrarse en la sociedad.

Antes de comenzar a mezclar la sosa cáustica con el agua y el aceite, ingredientes básicos del jabón, Txus, educador social de Argitu, les explicó a través de un tutorial cómo se elabora. Las explicaciones iban dirigidos a todos: voluntarios y usuarios del centro como Antonio, Samir, Sofiani y Garikoitz, cuatro historias con trayectorias diferentes pero con un mismo objetivo: salir del circuito de la vulnerabilidad. Samir, por ejemplo, es un joven marroquí de 22 años que llegó al País Vasco tras cruzar el estrecho en los bajos de un camión desde Tánger. En seis meses ya se defiende con el castellano, lo cual le facilitará el camino para buscar un empleo como mecánico de coches, que es de lo que trabajaba en su país. También aspira a poder jugar en el Getxo Rugby Taldea, deporte que le apasiona. Al igual que el resto de sus compañeros, participa en todas las actividades que organiza Argitu.

Elena, responsable de los centros que gestiona la asociación Sortarazi, explica que organizan actividades muy diversas, de ocio, deporte, talleres ocupacionales, de ámbito sanitario o vivienda. “Lo importante”, dice, “es que tengan una rutina”. El perfil de las personas que atienden en Argitu es también muy variado. “Gente que por diferentes motivos, está en situación de vulnerabilidad, bien por problemas de salud mental, de drogas, que duermen en la calle o que acaban de llegar de sus países de origen y no saben por dónde tirar”, comenta.

VoluntariosLa asociación Sortarazi también cuenta con un buen número de voluntarios, “figura muy importante que aporta muchas cosas”, señala Elena. Ayer ese papel lo pusieron en valor los dos empleados de CaixaBank. Javier ya se apuntó a esta iniciativa solidaria de la obra social de la fundación bancaria el año pasado. “Estuve en una residencia de personas mayores en Lekeitio, acompañándoles, sacándoles a dar un paseo”, recuerda, “y me gustó porque ves que aportas algo distinto y que la gente lo agradece”.

Esas buenas sensaciones le animaron a participar en la segunda edición, que desarrolla esta misma semana. Su compañero de oficina, Iñaki, se siente muy satisfecho de repetir la experiencia porque “es una buena oportunidad de echar una mano y te hace sentir orgulloso de la empresa donde trabajas, que destina parte de su dinero a ayuda social”. Al igual que Javier, Iñaki está dispuesto a seguir colaborando con esta iniciativa o con otras de tipo solidario. De hecho, Iñaki ya estuvo en el Mundial de baloncesto como voluntario “acomodando a las personas con discapacidad en el campo”. Y entre sus planes figura “acompañar a los niños del baloncesto que tiene la asociación Bakuva”. Pero el presente le llevó ayer a algo tan novedoso para él como fabricar pastillas de jabón. Txus, el monitor, llevó canela para aromatizarlo, pero lo social pudo más que la especia.

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