El hermano de Leyre describe a Jorge como un “vago mentiroso”

J. Rodríguez declaró que su excuñado no asumía el divorcio porque perdía la “comodidad”
Era rara la frialdad con la que actuaba tras la muerte de Leyre

Sandra Atutxa - Miércoles, 11 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

El acusado Jorge M., junto a su abogado, en la vista oral que se celebra esta semana en la Audiencia Provincial de Bizkaia.

El acusado Jorge M., junto a su abogado, en la vista oral que se celebra esta semana en la Audiencia Provincial de Bizkaia. (Foto: Oscar Gónzalez)

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El acusado Jorge M., junto a su abogado, en la vista oral que se celebra esta semana en la Audiencia Provincial de Bizkaia.

Bilbao- Han transcurrido más de tres años desde que Leyre Rodríguez fuera asesinada y su presencia está cada día más presente entre quienes la querían. “Para mí, mis sobrinos son todo. Cuando me enteré de que mi hermana estaba muerta, solo pensé en ellos y en ayudar a mi cuñado para que todo fuera más fácil”, declaró J. Rodríguez. Este testigo, que tiene la tutela de los dos menores, compareció ayer en la segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Bizkaia contra Jorge M. por la muerte de su exmujer.

Con serenidad e intentando mantener la templanza, el hermano de Leyre retrocedió a agosto de 2015 y recordó ante la jueza cómo vivió aquella noche y los días posteriores a que su hermana apareciera muerta en la carretera de La Peña. También describió la vida que ella llevaba junto a su excuñado y las causas que le llevaron a poner fin a la relación de pareja. “Mi hermana se cansó”, dijo con contundencia. Y añadió: “Jorge era un vago, se aprovechaba de mi hermana, que era la que tiraba de la casa, de los niños y de todo: era un cero como marido, como padre y como compañero”, explicó.

A preguntas de los letrados, J. Rodríguez describió al acusado como una persona “mentirosa por naturaleza” que empezaba a contar historias y que no tenía fin. El testigo explicó que su excuñado no había asimilado la separación, que lo llevaba muy mal. “No aceptaba el divorcio porque eso le suponía perder la comodidad y ponerse a trabajar, y eso es lo peor para él”, relató el hermano de la víctima. Según describió, Jorge se pasaba todo el día encerrado en la habitación con el ordenador, haciendo sus “cositas”, mientras que su hermana llevaba el peso de la casa. “He visto a mi hermana cargada con las compras y los niños subiendo la cuesta de Ollargan, mientras que Jorge estaba tranquilamente en casa sin hacer nada. Encima le pedía tabaco y ella volvía a bajar”.

El 8 de agosto de madrugada fue el propio Jorge quien le llamó para contarle que Leyre había sufrido un accidente. “No me dijo gran cosa, solo que llamara a Iván, mi primo, que él lo sabía todo”, apuntó. Aunque le sorprendió la “frialdad” con la que su excuñado le comunicó la noticia, el hermano de Leyre no pensó que podría ser él el autor de los hechos, hasta que días después se tiró al tren. “Estaba muy ciego. Mi prioridad eran los dos niños, mis sobrinos”, aseguró. Y prosiguió: “Excepto una vez, nunca le vi llorar, ni sentirse mal”, añadió en su declaración.

Ayuda a JorgeLos días posteriores al incidente, el hermano de Leyre fue el que más contacto tuvo con Jorge. “Me dijo que necesitaba cambiar las ruedas del coche y yo le pasé el teléfono de un taller”, dijo. Incluso recordó que fue él mismo quien acompañó a su excuñado al psicólogo para que les diesen las pautas de cómo debían contar a los niños la noticia de la muerte de su madre. “Recuerdo a Jorge en el sofá de casa contándoles a los niños que su madre había muerto sin echar una puta lágrima”.

Durante su declaración, el hermano de Leyre reprochó a su excuñado que no haya tenido el valor de pedir perdón por lo que hizo. “Siempre se había despreocupado de sus hijos, que ahora son mis hijos. Jorge no puso ningún problema en darme la tutela y la patria postestad de ellos”. El hermano de la víctima describió en la sala cómo había cambiado su vida y la de su familia desde que Leyre no estaba. “No hay palabras para describir cómo estamos. Está siendo muy duro. Imagínese: un día le comunican que su hermana ha muerto dejando a dos niños”, respondió a la letrada de la acusación popular. “Leyre no está y todos los días veo a sus hijos. Les despierto todas las mañanas para llevarles a clase, tengo la responsabilidad de educarles....”. A la familia de Leyre le ha tocado sacar fuerzas de donde no hay. “No nos queda otra”.

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