declaración del exmarido y único acusado

Jorge M. dice que atropelló a Leyre porque nadie creería que murió accidentalmente

La primera sesión del juicio por la muerte de la joven de Ollargan da comienzo con la declaración de su exmarido

Sandra Atutxa - Martes, 10 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Juicio por la muerte de Leyre Rodríguez en Bilbao

Juicio por la muerte de Leyre Rodríguez en Bilbao (BORJA GUERRERO)

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Juicio por la muerte de Leyre Rodríguez en Bilbao

Bilbao- “Abrí la puerta del baño y Leyre cayó golpeándose la cabeza contra la bañera. La vi en el suelo. Había mucha sangre. Pensé que estaba muerta. Me quedé bloqueado”. Con frases cortas, entre sollozos y desde una silla de ruedas declaró ayer Jorge M., único imputado por el asesinato, en agosto de 2015, de la joven de Ollargan Leyre Rodríguez. El acusado declaró que su muerte fue “accidental” y que fue fruto de una discusión que se generó en la vivienda de la víctima. Solo respondió a preguntas de su abogado y reconoció su participación en la muerte de su exmujer, de 34 años, en la primera sesión del juicio que se celebra esta semana en la sección primera de la Audiencia Provincial de Bizkaia.

Jorge aseguró que le entró miedo cuando vio a Leyre en el suelo. “No se movía. No pensé en llamar a la ambulancia porque no me creerían que su muerte había sido accidental”, añadió con voz entrecortada.

Según relató en su declaración, la trifulca en el piso de la víctima, adonde había ido para “cuadrar horarios” de los hijos, se inició en la cocina. Ella le agarró, él la empujó y se golpeó contra la encimera. Posteriormente, el acusado explicó que acompañó a Leyre al baño para que se pudiera limpiar la sangre y allí ella, “nerviosa”, le pidió que se marchara de casa e intentó cerrar la puerta. Fue en ese instante cuando al intentar abrir la puerta de nuevo, de “manera accidental” cayó hacía atrás y se golpeó la cabeza contra el escalón de la bañera.

El único inculpado confesó ante el jurado popular que entró en pánico y decidió trasladar a su exmujer a una carretera y arrollarla con el coche simulando un atropello. En su declaración, Jorge M. dijo sentirse “arrepentido” de lo sucedido, pidió perdón a la familia y explicó que en ningún momento tuvo intención de matar a Leyre, ni que tampoco planificó su muerte.

El acusado permanece postrado en una silla de ruedas a consecuencia de las graves heridas provocadas al intentar quitarse la vida arrojándose a las vías del tren diez días después de matar a su exmujer.

En las cerca de cinco horas que duró la primera sesión, Jorge M. cubrió su rostro con la mano izquierda intentando evitar el contacto visual con las personas que habían acudido a la vista oral, principalmente familiares y amigos de Leyre Rodríguez. Incluso hubo momentos en los que se tapó el oído con un dedo: “Jorge, míranos, no te tapes la cara. Sé valiente”, lanzaron al acusado sin que estas palabras provocasen reacción alguna en él.

La Fiscalía, la acusación particular, la acusación popular -ejercida por la asociación Clara Campoamor- y la Abogacía del Estado consideran los hechos constitutivos de un delito de asesinato con alevosía, con agravante de género y parentesco. Por ello, las acusaciones solicitan una penas que oscilan entre los 23 y treinta años de prisión.

No aceptó el divorcioLa Fiscalía pide 23 años y, según el relato de la letrada, la noche del 7 de agosto de 2015 el acusado decidió matar a su exmujer porque “no había aceptado el divorcio”. Lo hizo, tal y como relató ayer de manera “sorpresiva y sin posibilidad de defensa”, al llevar a su mujer al baño, donde la golpeó en la cabeza con el escalón de la bañera “al menos en seis ocasiones”. A continuación, la llevó inconsciente al pasillo de la casa y, tras limpiar el baño, trasladó el cuerpo de Leyre en brazos y lo introdujo en el maletero de su coche, aparcado junto al portal. Condujo hasta una carretera del barrio de La Peña y la dejó en el asfalto. Una vez allí le pasó por encima dos veces para causarle “definitivamente la muerte”. Esta versión es compartida por la acusación particular, que representa al hermano de Leyre, quien tiene en la actualidad la tutela legal de sus dos sobrinos. Su abogada pide para el acusado treinta años de prisión. La acción popular, ejercida por la asociación Clara Campoamor, y la abogada del Estado solicitan 25 años. La defensa, por su parte, considera que se trata de un delito de homicidio con las eximentes de arrebato, arrepentimiento y colaboración con las autoridades y rebaja la petición de pena a los siete años.

En la sesión de ayer también prestaron declaración diez testigos, entre ellos, los padres y la hermana del acusado, quien había regresado al domicilio familiar en abril tras el divorcio. Visiblemente afectada y tras un biombo, la hermana del acusado explicó que aquella noche su hermano llegó de madrugada y que contó a sus padres que Leyre había fallecido atropellada por un coche. También explicó que días más tarde acompañó a su hermano a limpiar el domicilio y que ella se encargó de la cocina mientras que su hermano se centró en la limpieza del baño.

“Le pregunté por qué faltaba la alfombra del pasillo y me dijo que Leyre la había tirado”, contó la hermana. Los padres de Jorge declararon también que aquella noche su hijo les pidió que mintiesen en relación a la hora en la que había llegado a casa. “Nos dijo que tenía miedo de que le quitasen la custodia de los hijos por llegar tarde a casa. Nos dijo que se había quedado a tomar una copa después de trabajar”, comentó su progenitor. La madre, por su parte, afirmó que su hijo llevaba mal la separación, aunque no hablaba sobre el tema. “Nos manipuló. Nos tuvo engañados”, lanzó. Tras el intento de suicidio y después de quince días en coma, el acusado reconoció a sus padres que era culpable de la muerte, pero no detalló cómo la había matado. “Me dijo que él era culpable y que lo hizo solo”, añadió.

Ayer también declaró un testigo quien aseguró que el acusado le pidió que “matase a una tía” a cambio de diferentes cantidades de dinero: “La primera vez me dijo que me daba una pistola y todo. La segunda quedamos en Rekalde y me dijo que me daba 200 pavos si le robaba la tarjeta del banco y el móvil;la última vez que nos vimos fue el 7 de agosto en el polideportivo de Txurdinaga. Le dije que me dejara en paz”.

Aquella noche Leyre fue asesinada y su cuerpo apareció en la carretera de La Peña.

Acusación popular

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