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quince minutos y un gol

¡Qué bueno que volviste!

Iker Muniain festejó por todo lo alto su regreso a los terrenos de juego 198 días después de romperse la rodilla derecha. Jugó poco más de quince minutos y marcó el definitivo 1-3

Aitor Martínez - Martes, 10 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Muniain, exultante al final del partido, se abraza con Herrerín.

Muniain, exultante al final del partido, se abraza con Herrerín. (P. Viñas)

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Muniain, exultante al final del partido, se abraza con Herrerín.

SE santiguó una vez antes de abrazar a Markel Susaeta, a quien reemplazó, y a continuación, tras poner el pie izquierdo en el terreno de juego, repitió el ritual. Iker Muniain volvió a sentirse futbolista anoche en el Estadio de la Cerámica 198 días después de romperse, por segunda vez en su carrera, el ligamento cruzado de la rodilla. Primero fue la izquierda, después la derecha. En aquel encuentro ante el Zorya Luhansk de hace poco más de seis meses se apagó la luz de un Athletic que a duras penas ha levantado cabeza desde entonces, más corazón que cabeza. Con la lesión del navarro se le borró la sonrisa a un equipo que en sus dos primeros meses de competición tuvo en la figura de Muniain a su jugador más destacado. Un doble calvario que tocó ayer a su fin. Casualidades de la vida, el media punta regresó en el partido más redondo de su equipo. Y lo hizo, además, con gol. Un retorno por todo lo alto.

Muniain saltó al campo en el minuto 76 y once después de poner los dos pies sobre el césped se abrazó a Iñaki Williams junto a la línea de fondo. Entre el cariñoso gesto con el eibartarra y el idéntico con el bilbaino se colaron varias combinaciones de balón con sus compañeros, un par de pérdidas sin mayores consecuencias y un gol. Un tanto que se cuela directamente entre la lista de los más especiales de su carrera. No es para menos.

Además de suponer la puntilla para un Villarreal que vivió en el alambre, aferrado al Superman que tiene bajo palos y que ha superado cuatro lesiones idénticas a las de Muniain, el 1-3 definitivo dejó un abrazo coral, fiel reflejo del sentimiento de liberación que supuso el triunfo. Ni en el mejor de los guiones ese tanto habría llevado la firma del navarro, pero sí, fue el quien lo festejó por todo lo alto después de empujar a la red con la pierna izquierda un centro potente de Raúl García.

“Estoy muy feliz”, repitió Muniain en más de una ocasión en la zona mixta del Estadio de la Cerámica. “Ha sido una noche emocionante por lo que supone el gol, la victoria y poder reaparecer esta temporada y hacerlo de esta manera”. Aseguró también que por su cabeza pasaron “un montón de cosas” y dedicó el gol a sus más allegados: “A mi familia, que también ha sufrido y ha estado día tras día conmigo, a mis compañeros, al mundo del fútbol y a quienes me ayudaron a recuperarme en los primeros meses, que fueron los más duros”.

Él, que ya vivió hace casi tres años una lesión idéntica, puso en valor esa experiencia pasada. “Haberlo vidido antes ayuda, sobre a todo a saber cuáles son las fases”. Ayer alcanzó la última, con el premio del gol además. ¡Qué bueno que volviste!

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