Alejandro Navas: Doctor en Filosofía

“El gran mito de la cultura moderna es el progreso”

Una entrevista de Nekane Lauzirika - Lunes, 9 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Alejandro Navas

Alejandro Navas (Fotografía de Patxi Cascante)

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Alejandro Navas

IRUÑEA- Rebrotan enfermedades que creíamos dominadas, como el sarampión, la tuberculosis, al socaire de grupos antivacunas, dentro de un grupo más amplio antiprogreso. Como al progreso nunca le faltaron forofos ni detractores, nos paramos a reflexionar con un filósofo sobre sanidad, educación, tecnología, medio ambiente, sostenibilidad... y el homo sapiens. Hasta hace 150 años la escasez de alimentos era la norma para la población en general. Aunque hoy desgraciadamente aún 1.200 millones no saben si podrán comer o si lo harán bajo mínimos, la mayoría vivimos en la seguridad alimentaria gracias a las nuevas tecnologías de producción. A pesar de esta evidencia, hay algunos movimientos con potentes altavoces que se oponen a estas tecnologías. “El gran mito de la cultura moderna es el progreso”, sentencia el sociólogo experto en movimientos sociales. “A finales del siglo XIX es cuando aparece el mundo de hoy, el del petróleo, la electricidad, el coche, el avión;la exaltación concluye con la gran depresión, los totalitarismos, la Guerra Mundial, la Guerra fría. Esa confianza ingenua en el Progreso con mayúsculas desaparece y hablamos de progreso con minúsculas y en plural”. Frente a la Ciencia que iba a darnos prosperidad surgen los movimientos antiprogreso, que engloban en algunos núcleos a intelectuales, empresarios “que tienen miedo a la Ciencia y la tecnología moderna desatadas que contaminan y ensucian;hay una añoranza de lo genuino, lo inmaculado, lo orgánico. Cuando es difícil vivir en un mundo donde todo sea natural”.

Antes de Jenner o Pasteur las personas morían masivamente de viruela, de peste, de tuberculosis, de rabia… Las vacunas han reducido los muertos por estas infecciones a algo simbólico. ¿Por qué hay grupos antivacunas tan furibundos?

-Los avances en la medicina en el siglo XX han sido únicos y espectaculares. La esperanza de vida ha crecido de los 45 a los 70 años de vida y disminuido drásticamente la mortalidad infantil, debido a la higiene en los hogares y hospitales, los antibióticos, las vacunas... En 1900, la población mundial era de 1.200 millones y ahora se ha quintuplicado. Además, hemos derrotado a los azotes clásicos de la humanidad: peste, cólera, hambre, que es un problema político y no de recursos. El hambre es el resultado de guerras civiles, democracia;es un asunto de corrupción con la gravedad de que uno puede enviar un barco de alimentos a un país de estos y no llega porque el Gobierno los incauta y los cambia por armas.

El primer capítulo de gasto de los gobiernos en Occidente es Sanidad.

-En el Estado del Bienestar se dispara el gasto sanitario, farmacéutico. Hay muchos intereses en juego en la burocracia sanitaria. La política y el dinero interfieren con frecuencia y lo que se adopta como interacción no es algo puro, sino que hay confluencia de intereses. Durante decenios los médicos, junto a los bomberos, eran los profesionales más valorados, pero últimamente esto va cambiando.

Los gobiernos occidentales ofrecen la prestación de salud como garantía, como derecho.

-La gente ya no se resigna ante la enfermedad, quiere solución, remedio, cura y sin listas de espera. Mira al médico en Internet, se documenta;con frecuencia lo que se hace en Sanidad obedece a cuestiones políticas y en el contexto de reivindicación de la ciudadanía, la Sanidad a menudo adopta estrategias defensivas ante las posibles demandas y protestas.

La escuela es la organización que los humanos usamos para transmitir el conocimiento. A pesar de la evidencia ¿por qué hay grupos antiescolarización tan beligerantes que se niegan a escolarizar a sus hijos?

-En Occidente, donde la educación es universal, obligatoria y en parte gratuita, los Estados advirtieron hace ya dos siglos que para el bienestar de la nación y para su papel en el mundo mundial se necesitaba tener una población educada, alfabetizada. Por eso, la educación se convirtió en el elemento central de la agenda de los gobiernos. Pero en el mundo occidental cuando algo se generaliza y se universaliza, la calidad va cediendo. Ahora se van a cumplir los 50 años del mayo del 68;la revolución estudiantil, la contracultura. Ese ambiente cuestionó la autoridad, la disciplina e introdujo un clima educativo antiautoritario, emancipador. El esfuerzo se despreciaba;la llamada comprensividad sigue presente hoy. En países como EE.UU. la violencia en los centros hace que la gente se organice;no espera a que el Gobierno le resuelva el problema.’

Norteamérica, país de los homeschooling’.

-Se calcula que entre uno y dos millones de alumnos se forman en casa. Hay una prueba final de Bachillerato;los que están en Homeschooling sacan mejores resultados que los que van a los colegios;eso ahorra a los gobiernos 1.000 o 2.000 colegios. En Europa ha habido brotes sobre este sistema, pero hasta hace poco los que se apuntaban era por motivación religiosa, ideológica o ecologista. Cada vez más en Europa lo hacen por motivos educativos. En España hay un vacío legal y es obligatorio llevar a los niños al colegio. La tendencia es que el Estado es el primer educador;ante esto no está mal que los padres reivindiquen su protagonismo.

¿El continente de residuos de plásticos en el Pacífico, al norte de Hawái, permite hablar de los plásticos como malditos ‘per se’?

-El Everest es un basurero. Hay kilos de basura. Incluso el Gobierno nepalí impone que quien sube tiene que bajar tantos kilos de basura. El plástico es algo lamentable y terrible. Ahora ya se adoptan algunas medidas tímidamente. El plástico es una amenaza que hay que combatir. China ha anunciado que se niega a aceptar más basura de Occidente. Es un problema terrible el los residuos que no se pueden reciclar y que van contaminando la tierra, el agua, todo.

¿Tal vez por asuntos como este desde algunos ámbitos sociológicos se presenta el progreso como paradigma de lo malo o de lo ponzoñoso?

-Durante siglo y medio el progreso fue una maravilla;prometía el paraíso. Luego llegaron las bombas atómicas, la contaminación, Fukushima y el miedo;una reacción compresiva, que lleva a conductas irracionales, de temores infundados y a la vez de intereses ideológicos, económicos. Ante cualquier causa hay que examinar lo que propone el programa y hay que ver la rectitud de sus intenciones. Si es algo honrado o hay intereses. La persona tiene que saber con quien se juega los cuartos. Hay que tener criterio para discernir, para conocer que lo que nos proponen es algo razonable, limpio o, por el contrario algo interesado.

Seguramente el Homo sapiens no podría haber evolucionado ni seguir avanzado sin intervenir en la naturaleza. ¿Hasta dónde podemos seguir interviniendo sin poner en peligro nuestro entorno?

-La cultura es tecnología, normas, reglas, pautas, modelos y símbolos. Y el hombre es cultura por naturaleza, por eso atender las demandas básicas del organismo: comidas, bebidas, abrigo... es cultural. La Biología no nos dice cómo hay que vivir. No somos solo animales que tienen su entorno y sus genes. En el caso de los humanos no podemos contraponer y separar cultura-naturaleza ni en la teoría ni en la práctica. Lo que importa es que haya una convivencia útil y provechosa sin que sufra ninguno de los dos. La idea de sostenibilidad es muy apropiada. Hay que vivir pensando que somos los administradores de una finca, de la Tierra, que deben de heredarla nuestros hijos, no destruida, sino, en todo caso, mejorada, porque los que contaminan son gente egoísta que no piensa en el futuro.

Teniendo en cuenta que ya podemos modificar hasta el genoma de muchas especies y dentro de poco el nuestro propio, ¿es posible una intervención mínima? ¿O caminamos hacia el ‘Homo deus’?

-La ciencia es conocimiento. El saber es poder y hemos aplicado el poder al control de la naturaleza, al contrato de la sociedad, del Estado y ahora mismo al control de la persona humana. Hasta ahora hemos tenido la llamada evolución biológica, desde el primer unicelular hasta el ser humano. Entramos en la evolución cultural, en la que el hombre toma el mando y vamos a ir donde queramos;el transhumanismo, el cíbor, la fusión hombre-máquina, el chip, la inmortalidad. Esto va en serio, no son charlatanes. Los manuales describen la historia del planeta con sus edades y dicen que hemos entrado en una nueva era de la historia del planeta.

¿El antropoceno, la era del hombre?

-Creemos que controlamos la vida, el planeta y no es así. Basta que un volcán en Islandia estornude para que no haya tráfico de avión en el hemisferio norte. Cuando la tierra tiembla un poco, el mundo se viene abajo. Por supuesto, para que avancen las ciencias se necesitan gente con visión, realista, incluso temeraria, pero sabiendo que debemos de ser razonables.

Entonces ¿por qué se oponen algunos grupos a estas tecnologías?

-No todos los grupos son iguales. Mucha gente coincide en denunciar los males del capitalismo, otra cosa es que no propongan alternativas. Habrá que ver si lo que cada grupo anti denuncia es algo irracional, sensato. O qué fines mueve. Las redes sociales prometían mucho en cuanto foro, debate, pero se han convertido en un lugar de griterío, de insulto y donde la gente se une con sus iguales, con los que piensan como él. No hay un intercambio fructífero de ideas. Es una pena.

“El hambre está derrotada;las personas se mueren de hambre por problemas de mala gestión, de guerras”

“La salud es un derecho que los sucesivos gobiernos favorecen;la gente no se resigna a la enfermedad”

“El Everest es un basurero;el plástico es una amenaza que hay que combatir por todos los medios”

“Las redes sociales prometían mucho en cuanto a foro, pero se han convertido en un lugar de griterío”

“El hombre es cultura por naturaleza;hay una simbiosis entre lo natural y lo cultural”

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