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Beatrice Molle miembro del grupo de luhuso

“La intención era inutilizar y entregar las armas de ETA, no su destrucción”

Molle participó en el intento de desarme en Luhuso y cedió su casa para inutilizar y entregar las armas. La operación fracasó pero fue el germen del desarme ‘legal’ de ETA de hace un año

Una entrevista de Humberto Unzueta - Domingo, 8 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Beatrice Molle

Beatrice Molle (Rubén Plaza)

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Beatrice Molle

luhuso- Tras el fiasco de 2014 con los verificadores internacionales de por medio, Luhuso fue la primera tentativa de desarme de ETA el 16 de diciembre de 2016, pero no prosperó. Ese día, los denominados Artesanos de la Paz intentaron destruir y entregar las armas en el caserío de Beatrice Molle en una operación frustrada por la Policía francesa que terminó con la detención de la periodista y sus cuatro compañeros. La iniciativa no estaba lo suficientemente madura para su éxito. Le faltaba cocina, es decir, una negociación con el Gobierno francés para que aceptara el depósito de armas y que el Ejecutivo español se pusiera de perfil. La mediación del Gobierno vasco y de los propios activistas de Luhuso, encabezados por Txetx Etcheverry y Michel Berhokoirigoin, hizo que cuatro meses después, el 8 de abril de 2017, el desarme se consumara.

Beatrice Molle es y era aquel 16 de diciembre de 2016 la propietaria del caserío al que los miembros del Grupo de Luhuso llevaron una parte (alrededor del 20%) del arsenal de ETA para su destrucción y su posterior entrega a las autoridades francesas. Luhuso es una pequeña localidad de Lapurdi muy cercana a la frontera española. La operación se frustró con la llegada de la policía hacia las ocho y media de la tarde.

Sorprendieron a Txetx con una pulidora y un taladro inutilizando las armas mientras el cámara Stéphane Etchegaray grababa la secuencia para su posterior difusión pública. Molle y Berhokoirigoin se dirigían en coche hacia la casa y fueron detenidos en el camino.

Molle es una periodista muy conocida en Iparralde por su labor profesional en Mediabask y por su activismo cultural y abertzale, y también lo es a este lado de la frontera, ya que en la década de los 80 fue corresponsal de Radio Euskadi. Escribió y ofreció muchas informaciones sobre los movimientos de ETA en Iparralde así como de los episodios de guerra sucia de los GAL en suelo vasco francés. Es viuda de Ximun Harane, que falleció en 2013, fundador del PNV en Iparralde y del movimiento Enbata, además de destacado pelotari manista. Al igual que el resto de los Artesanos de la Paz, con la excepción de Michel Bergouignan, recientemente fallecido, ella está bajo control judicial.

¿Cómo recuerda aquel 16 de diciembre de 2016?

-Yo no estaba al corriente de los detalles de la operación, pero sabía que era un gesto muy potente para acelerar el proceso de paz. Txetx Etcheverry y Michel Berhokoirigoin eran las dos personas que pensaron y organizaron la operación. Yo los conocía de mucho antes, ya no solo por mi trabajo de periodista, sino porque Iparralde es un pueblo muy pequeño y todos nos conocemos. Me plantearon colaborar en esta operación, que decían que podía ser ilegal pero en ningún caso ilegítima, cuyo objetivo era desbloquear el proceso de paz. Esas dos personas contactan conmigo y me doy cuenta de la importancia que tiene el asunto porque eran personas solventes, preocupadas, militantes pacifistas, gente seria… no son unos iluminados aventureros. Me dijeron también que participaba Michel Tubiana (presidente de honor de la Liga de Derechos Humanos en Francia). Me dieron una semana de reflexión, me advirtieron de los riesgos y me plantearon hacerlo en esta casa, donde ha habido durante años muchos foros y encuentros de todo tipo.

Pese a los riesgos, usted aceptó.

-Les contesté afirmativamente. Creo que a mi edad era el momento de que los de nuestra generación, que ha vivido el alivio del final de la lucha armada de ETA, actuemos por la paz y eso supone dar pasos. Lo viví con muchos nervios. Cuando la policía francesa entró en casa, yo no estaba allí, llegué después con Berhokoirigoin. Para entonces, Txetx ya estaba dentro junto con el cámara Stephane Etchegaray. Pese al gran despliegue policial, estábamos en calma porque sabíamos que era una responsabilidad que nos tocaba hacer, dar un empuje a la paz. Además, no era algo oculto, era una operación pública, grabada y con la intención de enviarla al Gobierno francés.

¿Intentaban destruir o hacer desaparecer las armas?

-La intención era la inutilización de las armas y su entrega a la Fiscalía, no su destrucción. Estaban dispuestos a mandar la grabación al Gobierno francés y dar las armas inutilizadas o, si no había respuesta del Gobierno de París, pretendíamos hacer una rueda de prensa y decir que todo estaba grabado y que se entregaban las armas.

Pero la Policía francesa y los servicios secretos llegaron antes.

-El plan B era que la Policía se enterase de lo que se estaba haciendo, como así ocurrió, y que nos detuvieran. Cuando llegó la policía, a eso de las ocho y media de la noche, no fue un trauma porque no teníamos nada que esconder, era una operación destinada a hacerse pública en su momento. Tres horas después de entrar en la casa, la Policía ya se dio perfecta cuenta de cuáles eran las intenciones y qué era lo que estaba pasando. Estaba claro que la intención era entregar las armas después de haberlas inutilizado.

El Gobierno español salió enseguida para decir que era un zulo de ETA.

-En efecto salió de inmediato diciendo que se había localizado un zulo de ETA en una casa de Luhuso, pero para entonces la prensa y los partidos políticos franceses ya conocían la verdad porque Txetx Etcheverry, al percatarse de que la Gendarmería rodeaba la casa, envió unos tuits con fotos informando de lo que realmente ocurría. Al de un cuarto de hora, ya había gente frente a la casa manifestándose a favor de lo que se estaba haciendo. Desde Hegoalde también empezaron las valoraciones políticas. El lehendakari Urkullu y Egibar dijeron que sabían qué y quiénes éramos nosotros. Es verdad que teníamos preocupación y miedo porque se pasó de decir que nos llevaban a la comisaría de Baiona a que nos llevaban a París, con todo lo que esto supone. A mí me detuvieron hacia las nueve de la noche, cuando iba hacia mi casa en coche junto con Berhokoirigoin.

¿Temieron en algún momento que la Policía francesa considerara que estaban haciendo algo ilegal?

-Sí, más o menos lo sabíamos, aunque yo no conocía los detalles previos de la operación e intuía que iba a pasar algo fuera de la ley, pero teníamos claro que nuestra intención no era ilegítima. Sabíamos que esa operación iba a dar un giro en la cuestión del desarme que estaba bloqueado y fueron Txetx y Michel Berhokoirigoin los que intentaron desbloquearlo, pero está claro que son militantes pacifistas, con una gran preparación para hacer cosas. Yo estaba convencida de que todo estaba perfectamente organizado.

¿Sabían si la Policía o el Gobierno francés tenían conocimiento de lo que pensaban hacer?

-No lo sé. Pienso que no. Contactos siempre ha habido pero pienso que los detalles de la operación no los conocían. Es verdad que al día siguiente de la operación de Luhuso hubo una gran movilización en Baiona, con todos los partidos políticos, salvo el Frente Nacional, en solidaridad con nosotros. Todo esto es más fácil en Iparralde, donde ha habido muertos por los GAL y el Batallón Vasco Español, un gendarme francés muerto a manos de ETA y algunos otros policías más a cargo de Iparretarrak. Sin embargo, en Hegoalde ha habido más de 800 muertos. Era más fácil tomar una distancia aquí en Iparralde y esto explica el porqué de la iniciativa, la tragedia se vive de otra manera.

¿Por qué no fue posible en Luhuso pero sí en Baiona cuatro meses después?

-Luhuso fue la chispa. Nos detuvieron y hubo una gran movilización muy plural. Cuando quedamos libres, los Artesanos de la Paz dijeron que iban a seguir con el proceso de desarme. Siguieron con el trabajo de cocina pero esta vez Txetx anunció la fecha con antelación, iba a ser el 8 de abril de 2017. A partir de ahí empezó a entablarse un diálogo con el Gobierno francés. Anunció que iba a haber mucha gente civil implicada en el desarme y finalmente hubo varios centenares de personas.

¿Hubo negociaciones con el Gobierno o las autoridades francesas?

-Yo no lo veía claro pues creía que iba a pasar lo mismo que en Luhuso, esto es, que la Policía iba a detenerlos. Me dijeron que iba a ser diferente, que iba a haber negociaciones. Y de hecho las hubo, porque sin el visto bueno de las autoridades francesas una operación así fracasa. Negociaron. Y de hecho la noche del 8 de abril el ministro del Interior francés publicó en un tuit que el desarme se ha desarrollado bien. En todo esto, creo que ha sido muy importante la figura del alcalde de Baiona y presidente de la Mancomunidad de Iparralde, Jean René Etchegaray, quien al comprometerse y arriesgarse políticamente arrastra al prefecto, al ministro y otras autoridades.

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