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Memorias de Arrate

Joseba Beloki y Joaquim Rodríguez, que vencieron en la clásica subida, relatan sus vivencias en una jornada decisiva en la itzulia

Aitor Martínez - Sábado, 7 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Landa, seguido de Ion Izagirre y Roglic, durante la etapa de ayer

Landa, seguido de Ion Izagirre y Roglic, durante la etapa de ayer (Photogomezsport/Luis Ángel Gómez)

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Landa, seguido de Ion Izagirre y Roglic, durante la etapa de ayer

eibar- Muchos de los recuerdos del ciclismo vasco se concentran en Arrate. Una cima mítica que se abrió al mundo de la mano de la Euskal Bizikleta, borrada ya del mapa, consumida por la crisis económica. La unión de la prueba con la Vuelta al País Vasco ha mantenido desde 2009 la mística del santuario, donde han dejado su sello corredores de muchos kilates. Allí venció en dos ocasiones Joseba Beloki, 2002 y 2003, cosido al maillot de la ONCE, y en 2015 Joaquim Rodríguez quedó en paz con Arrate de una vez por todas después de haber golpeado en el palo en dos ocasiones. Ambos han coincidido una vez más en la Itzulia: el lazkaotarra desde los micrófonos de Radio Euskadi, desde los cuales comenta la carrera, y el catalán al volante de uno de los coches del Bahrain-Merida de los hermanos Izagirre, donde ejerce de mánager tras colgar la bicicleta en 2016.

La edición de la Vuelta al País Vasco de 2012, en la que Purito perdió la txapela en la última contrarreloj en favor de Samuel Sánchez, supuso una buena lección para el entonces corredor del Katusha, que dice tener buenos y malos recuerdos de Arrate, aunque prefiere quedarse con los positivos. “Gané en 2015, pero allí perdí contra Samuel Sánchez en 2012 y contra Alejandro Valverde en la Vuelta a España de ese mismo año”, relata. “Samuel me ganó, pero aprendí mucho de aquella derrota, pues me di cuenta de que para ganar había que entrar primero en la última curva”. Con la lección aprendida acudió unos pocos meses después a la salida de la Vuelta, que en su tercera etapa se encontró con el santuario tras partir de Oion. En su cabeza había dibujado la trazada correcta, entró primero en la última curva, como hizo el asturiano en la Itzulia, pero algo falló. “Creo que he sido el único corredor que ha entrado primero en ella y no ha ganado”, bromeaba ayer en Gasteiz, en la salida de la quinta etapa. “Lo importante es dejar la marca de alguna manera”.

Bastante antes supo Beloki de la triquiñuela. Viejo zorro. El guipuzcoana jugaba en casa cuando conquistó Arrate en 2003. También Haimar Zubeldia. “Pero por aquel entonces yo era algo más rápido”, relata el lazkaotarra, que tomó la delantera en la curva y nadie le superó hasta después de cruzar la meta. “Mis recuerdos son muy buenos, desde mi épica en Euskaltel. Recuerdo que en mi segundo año en el equipo llegué bastante bien junto a Roberto Laiseka”. En 2002 no le hizo falta arriesgar a Beloki, pues llegó en solitario a Arrate.

Los recuerdos de Joseba Beloki en Arrate se sitúan en la Euskal Bizikleta, que por aquel entonces se disputaba después de la Vuelta al País Vasco. “A mí la Itzulia me pillaba muy pronto”, recuerda. “Era una subida en la que iba a entrenar habitualmente. Además, la Euskal era el último test, la despedida de la gente de casa antes de disputar el Tour, al que ya iba concienciado tras acabar la Euskal Bizikleta”.

nostálgicosEn esa necesidad de buscar nuevas rutas y de renovar el recorrido, en definitiva, de ir lavando su cara para no quedarse obsoleta, anclada en el futuro, la Itzulia introdujo la subida a Matsaria como novedad para alcanzar la cima de Arrate en 2016. Hoy, sus duras rampas volverán a ser decisivas en la última ascensión. “El cambio está bien, aunque quizá estamos exagerando un poco con los muros”, expone Purito, algo nostálgico. “Hay que recordar la historia. La subida de Arrate ya es bastante dura como es y es bonito poder compararse con otros corredores de otras décadas”, añade, aunque matiza que “lo importante es que la gente disfrute y que los aficionados puedan subir por donde lo hacen los profesionales”.

En una línea similar, Joseba Beloki valora la novedad como positiva y aplaude que la organización mantenga el primer paso por la subida de siempre. “Es más romántico. La subida a Matsaria es chula, pero es posible que estemos más pendientes de otras cosas. Me da un poco de pena que se pierda esa última subida clásica, pero hay que renovarse”. Recuerdos de Arrate.

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