El bombín roto

La verdad del rey desnudo

Jon Mujika - Jueves, 5 de Abril de 2018 - Actualizado a las 12:51h

Columnista Jon Mujika

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Columnista Jon Mujika

EN el mundo del fútbol, los triunfadores son tipos que tienen mucha suerte. Si no lo cree, pregúntele a un fracasado y verá lo que le dice. Por eso cobran vuelo y pegada de un peso pesado las palabras de Óscar de Marcos, porque a orillas del naufragio en un año irregular no busca excusas, habla com si se sentase en cualquiera de las gradas o tribunas de San Mamés. Lejos de sacar balones fuera, remata seco y contundente: sería de cobardes escudarse de las ausencias cuando los presentes no fueron capaces de hilar tres partidos buenos, dijo. Es curioso: calza las mismas gafas con las que han visto la temporada buena parte de los aficionados. Curioso, digo, porque no es una costumbre al uso hablar tan claro.

Cada vez que una temporada entra en ese ritmo lánguido sin ton ni son pueden ocurrir algo como esto: alguien se sienta delante de la audiencia y habla con la claridad con la que lo hizo aquel niño en El rey desnudo, el viejo cuento de Hans Christian Andersen. ¡Pero si no lleva nada, va desnudo! ha gritado De Marcos cuando insinuó que el estilo de juego no ha quedado definido a lo largo de la temporada.

No le extraña, por tanto, al jugador valiente que haya voces que busquen otros sastres distintos a José Ángel Ziganda. que se interesen por otras telas (léase, “por otros jugadores”...) de cara a los tiempos venideros. La virtud de De Marcos ha sido hablar con sinceridad, claro, pero sin arrojar la toalla hasta el último segundo. No por nada, esa lucha, casi emotiva, por alcanzar el cielo de lo imposible –en esta fábula, un puesto para Europa el año que viene...– está en el ADN del Athletic de toda la vida, en su juego de arrojo. De Marcos viene a decirnos que sí, que ellos también saben lo que se viene repitiendo tiempo atrás: que el Athletic e este año se ha movido a tumbos, como carro de mudanzas. Pero que ellos no pierden la esperanza hasta que suene el último gong. Es una idea que honra a quien la defiende. No por nada, no se entiende la idea Athletic desde la rendición.

Reconocido que el equipo ha andado buena parte de la temporada con el culo al aire, buscar el apaño de última hora para taparse las vergüenzas es la salida más honrosa que cabe esperar. Ahora, en medio del páramo, cuando parecía que no había discurso posible, se ha escuchado uno bien firme y sereno: sí, no estamos bien pero no estamos muertos. Solo desnudos.

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