bilbao basket 67 - Iberostar Tenerife 74

Un equipo a la deriva

El Bilbao Basket, víctima de una primera parte lamentable en la que llegó a caer por 21 puntos, pierde contra el Tenerife y se queda sin colchón respecto a los puestos de descenso a LEB

Jon Larrauri - Lunes, 2 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los jugadores del Bilbao Basket, con Pere Tomàs y Devin Thomas en primer plano, se retiran cabizbajos tras la derrota.

Los jugadores del Bilbao Basket, con Pere Tomàs y Devin Thomas en primer plano, se retiran cabizbajos tras la derrota. (Reportaje fotográfico: Oskar González)

Galería Noticia

Los jugadores del Bilbao Basket, con Pere Tomàs y Devin Thomas en primer plano, se retiran cabizbajos tras la derrota.

Bilbao- Entender la matinal protagonizada ayer por el Bilbao Basket es igual de complicado que analizar la totalidad de su campaña tanto dentro como fuera de la cancha. Un Expediente X. Vamos, que no hay por dónde cogerlo. Hacen falta una licenciatura de Psicología, un Máster en Gestión de Recursos Humanos, alguna diplomatura de esas que profundizan en la confección y utilización de equipos de trabajo y varios cursos avanzados de baloncesto -teoría y práctica-. Y ni así. El conjunto vizcaino tiene infinidad de vías de agua que le empujan al naufragio y hacen que cualquier análisis se convierta en un galimatías. Tiene tantas carencias estructurales, tantos defectos como grupo y tantas aristas en el plano individual que sus virtudes quedan totalmente sepultadas, a merced de cualquier rival que comparezca delante suyo con un mínimo de aplomo y cordura. Y si a todo ello se le suma su costumbre de complicarse la vida a sí mismo, el cóctel resulta absolutamente tóxico, imposible de digerir, y le coloca donde se encuentra ahora mismo: al borde del precipicio, contemplando el abismo del descenso a un palmo de sus narices. Tras una jornada en la que ganaron Joventut, Betis y Burgos, ya no dispone de ningún colchón respecto a los puestos de descenso.

La matinal de ayer volvió a ser desquiciante, de esas que merman la esperanza de una marea negra que quiere creer pero no encuentra argumentos cada vez que posa su mirada en la cancha. En otro duelo en el que se jugaba la vida -así serán todos hasta el final de curso-, los hombres de negro volvieron a comparecer con los biorritmos por los suelos. Fríos, fallones, cabizbajos, sin alma. En uno de esos duelos en los que hay que actuar con el cuchillo entre los dientes, los de Mrsic anotaron la indigna cantidad de 16 puntos en los 19 minutos iniciales, llegaron a perder por 21 puntos antes del descanso (16-37) y a pesar de que luego no anduvieron lejos de la remontada les faltó sostenibilidad para evitar otra derrota. El Tenerife, que perdió 21 balones, no necesitó un partidazo para asaltar Miribilla. A Fotis Katsikaris le bastó con sacar a Mike Tobey a cuatro metros del aro para desactivar la defensa interior rival. Además, generó espacios para los tiros de Mateusz Ponitka y el juego uno contra uno de Josh Akognon y la mayor templanza de los suyos en el momento clave hizo el resto.

El Bilbao Basket atacó como alma en pena en estático. Sin circulación de balón, sin generar ventajas ni espacios, sin capacidad de uno contra uno, fallando infinidad de canastas a un palmo del aro... Una calamidad. Tuvo que ser Lucio Redivo el que decidiera hacer la guerra por su cuenta cuando todo parecía perdido. El de Bahía Blanca apostó por jugar al galope, a su estela se unieron Javi Salgado y Devin Thomas y del desesperante 16-37 se pasó al ilusionante 43-44, pero fue sentarse el argentino, absolutamente exhausto, y volver el desacierto. Porque ayer no hubo noticias ofensivas de apenas nadie más: ni de la dupla Mumbru&Hervelle (3 de 13 en tiros de campo entre los dos), los llamados teóricamente a tirar del carro, ni de los recién llegados Bentil&Rebic (0 de 6), ni de Hammink, ni de... Aspirar en el baloncesto de hoy a ganar partidos con un 31% en tiros de dos es una temeridad;presentar ese porcentaje en casa con 67 puntos anotados, pegarse un tiro en ambos pies.

La compostura con la que arrancó el Bilbao Basket fue tan fugaz como inservible. Sus ventajas en el luminoso aguantaron hasta el 6-3 con un par de minutos disputados, pues solo hizo falta una puntual desconexión defensiva para que el equipo se derrumbara. Dos canastas sencillas de Beirán (bandeja y rebote ofensivo sin oposición), dos triples absolutamente liberado de Abromaitis y a los hombres de negro ya no había por dónde cogerlos. El parcial de 3-13, provocó a los de Mrsic uno de esos cortocircuitos que son ya marca de la casa. El equipo pasó a defender con tenacidad, provocó pérdidas por su buena actividad en retaguardia, pero los ataques eran una calamidad, un tormento para los sentidos. Con un 4 de 13 en lanzamientos de campo y un doloroso 2 de 9 en tiros de dos, el 12-18 con el que concluyeron los diez minutos iniciales podía darse por bueno. Pero la cosa no tardó en ir a peor. El Tenerife comenzó a encontrar a Tobey en las distancias medias, Ponitka aprovechó el espacio que le dejaba la defensa de Mumbrú para activar su muñeca desde la distancia de tres puntos y el Bilbao Basket colapsó, derrumbándose de manera tan sonora como dolorosa. Los de Katsikaris doblaban a los anfitriones en el ecuador del segundo acto (14-28) y su ventaja se disparó hasta el 16-37. Miribilla ni siquiera protestaba por el lamentable espectáculo, sufría en silencio e intentaba aportar aliento a los suyos, pero no había manera. Un equipo que llega al descanso con un 28% en el baloncesto de hoy tiene un problema gordísimo porque no hay defensa en el mundo que soporte esos guarismos. Dos canastas de costa a costa de Redivo sacaron del letargo a los suyos, pero el terreno perdido era ya casi imposible de recuperar.

Acercamiento al galope No era que el 24-39 no tuviera vuelta atrás, sino que se antojaba difícil de creer que un equipo con la endeblez del Bilbao Basket fuera capaz de voltear la situación. Pues no estuvo tan lejos. Con el de Bahía Blanca acompañado por Salgado, el Bilbao Basket le metió al partido las revoluciones que le faltaron hasta entonces y esta vez fue al Tenerife al que se le hizo de noche. Redivo fue un cuchillo que hizo trizas la retaguardia canaria, el de Santutxu atinó desde la larga distancia, Thomas se encargo del trabajo sucio y los anfitriones firmaron un gran 19-5 que les dejó a tiro de piedra de la remontada (43-44). Pero fue desaparecer de la pista un Redivo que ya no podía ni con su alma y el Bilbao Basket perdió la chispa. Un par de errores en ataque, la calidad individual de Akognon, con un triple y una canasta sobre la bocina, y el Iberostar cogió aire a diez minutos del final (45-53). Una canasta de Allen volvió a colocar dobles dígitos en la desventaja bilbaina, Redivo volvió a ser el encargado de agitar el árbol (48-55), pero ya no sobraban ni fuerzas ni claridad de ideas. El Bilbao Basket caminaba sobre el alambre, Miribilla protestaba un par de decisiones arbitrales discutibles pero que no pueden usarse como coartada y, pese a todo, el marcador llegó hasta el 67-70 a 27 segundos del final, pero dos tiros libres de Bassas y la posterior pérdida de Redivo certificaron el acta de defunción de otro encuentro para olvidar que confirma la deriva de un conjunto sin ningún norte.

dos más uno

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Baloncesto

ir a Baloncesto »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120