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ha mostrado un juego decadente en los últimos encuentros

El eclipse de Beñat

El de Igorre ha mostrado un juego decadente en los últimos encuentros y la guinda la puso el sábado con doce minutos irreconocibles. La falta de continuidad y su operación le penalizan

Pako Ruiz - Lunes, 2 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Beñat se queja, tumbado en el césped de San Mamés, de una entrada durante el choque ante el Leganés.

Beñat se queja, tumbado en el césped de San Mamés, de una entrada durante el choque ante el Leganés. (Borja Guerrero)

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Beñat se queja, tumbado en el césped de San Mamés, de una entrada durante el choque ante el Leganés.

bilbao- Dícese del eclipse, al margen de su concepto astronómico, como ausencia, desaparición transitoria de una persona o cosa. Semejante definición bien que podría aplicarse a la figura de Beñat Etxebarria, un futbolista que dispone de galones en el vestuario del Athletic, pero que no ha hecho gala de ellos. El de Igorre, al que la Junta Directiva presidida por Josu Urrutia renovó el pasado octubre hasta el 30 de junio de 2020 cuando tenga cumplidos ya 33 años y medio de edad, asoma una versión pobre, especialmente en los encuentros más recientes, en los que su aportación ha dejado mucho que desear e incluso ha sorprendido por su inacción, como ocurriera en el Stade Vélodrome o en el Camp Nou, en duelos y escenarios que requerían un marcado músculo competitivo de futbolistas referencia como es su caso.

El vizcaino, que se encuentra a solo cinco partidos de cumplir los 200 como león, vive un curso complicado a nivel personal, a imagen y semejanza del colectivo. No ha encontrado la necesaria regularidad ni en su juego ni en la confianza del técnico, al mismo tiempo que le ha marcado la operación quirúrgica a la que se sometió el pasado otoño para corregir su lesión de pubis y que no afrontó en verano, convencido, aunque a posteriori se desvelara como una decisión errónea, que podría subsanarse por medio de un tratamiento conservador.

Beñat aparece y desaparece, una sensación que le penaliza. Le costó un mes ganarse un sitio en el once después de su proceso de rehabilitación, por lo que no compareció de titular hasta le fatídica cita en Montilivi, donde el Athletic naufragó desde el minuto cero. Precisamente, no jugaba de inicio desde el enfrentamiento de la primera vuelta en San Mamés frente al Girona. El arratiarra no dio el nivel en feudo catalán y duró una hora en el césped, para ser suplente en la siguiente jornada frente al Las Palmas enLa Catedral. Ha sido su signo en estos dos últimos meses, en los que ha participado en los nueve duelos de liga disputados en este intervalo y en los dos frente al Olympique de Marsella, en tanto que tuvo que presenciar los choques de la eliminatoria europea ante el Spartak de Moscú desde el banquillo.

El horroroso primer acto del Athletic en el Camp Nou señaló a Beñat como una de las cabezas de turco. José Ángel Ziganda le dejó en la caseta y ya no compareció en la reanudación. Sus primeros 45 minutos se tradujeron en un supino ejercicio de inoperancia, un continuo correr como pollo sin cabeza frente a los Rakitic, Paulinho, Coutinho y compañía, además de no ofrecer muesca alguna de impacto, ni defensivo ni ofensivo. Aquel choque ante el Barça lo pagó el sábado con la suplencia ante el Celta y no fue hasta el minuto 78 cuando salió a escena para formar una especie de trivote que no acaba de darle resultado a Ziganda, empeñado en aplicarlo en ciertas situaciones. La presencia del vizcaino invitaba a un mayor control, a tener posesión ante el temido arreón celtiña, que había sacado a todo su arsenal ofensivo. Sucedió todo lo contrario. El conjunto rojiblanco perdió el balón y no hubo noticias de Beñat en esos doce minutos, salvo un disparo desviado y una flagrante pérdida que casi cuesta un castigo mayor.

loas a IturraspeEl fútbol inestable de Beñat no es exclusividad del arratiano. Es un mal que persigue a todos los centrocampistas rojiblancos, lo que ha obligado al técnico, entre otros matices, a aplicar numerosos planes en la medular y de los que le han funcionado pocos. Fruto de ello, las alternativas en la dupla creadora son habituales. No en vano, Beñat fue suplente en el Sánchez Pizjuán cuando Iturraspe disfrutaba de un pico alentador de juego. Sin embargo, el de Matiena falló en Sevilla, con lo que, al igual que le sucedió a Beñat en el Camp Nou, no ejerció a vuelta de vestuarios.

Tres jornadas después, Iturraspe volvió el sábado a la titularidad frente al Celta, en un encuentro en el que fue uno de los leones más destacados, sobre todo porque asumió la gestión del juego y ejerció como timonel en los mejores momentos del Athletic, al que se le escapó dos puntos que le retiran virtualmente de la lucha por una plaza europea. Ziganda reconoció el buen encuentro del ocho rojiblanco, del que dijo que “cuando juega bien gobierna el partido, tiene capacidad para eso”. Son palabras que también dedicó en su momento a Beñat. Todo muy cambiante.

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