Parejas de Segunda

El camino del esfuerzo

Agirre e Iturriaga consiguen la txapela del Parejas de Segunda gracias a su enorme trabajo en la final contra Peio Etxeberria y Jaunarena

Jokin Victoria de Lecea - Domingo, 1 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Agirre e Iturriaga, felices después de haber conquistado la txapela del Parejas de Segunda ante Etxeberria y Jaunarena.

Agirre e Iturriaga, felices después de haber conquistado la txapela del Parejas de Segunda ante Etxeberria y Jaunarena. (Iñaki Porto)

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Agirre e Iturriaga, felices después de haber conquistado la txapela del Parejas de Segunda ante Etxeberria y Jaunarena.

Duración: 75:12 minutos de juego.

Saques: 1 de Agirre (tanto 22) y 3 de Peio Etxeberria (tantos 5, 12 y 13).

Faltas de saque: Ninguna.

Pelotazos: 522 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 11 de Agirre, 7 de Peio Etxeberria y 3 de Jaunarena.

Errores: 4 de Agirre, 4 de Iturriaga, 6 de Etxeberria y 4 de Jaunarena.

Marcador: 2-1, 3-1, 3-2, 4-3, 4-4, 5-7, 5-8, 6-8, 7-9, 8-10, 10-11, 11-14, 12-15, 13-15, 14-17, 14-18, 15-18, 19-19, 20-19, 20-20, 21-21 y 22-21.

Botilleros: Ejercieron de botilleros Rubén Beloki (con Agirre-Iturriaga) y Jokin Etxaniz (con Peio Etxeberria-Jaunarena.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de 100 a 80 favorables a Agirre-Iturriaga.

Incidencias: Partido correspondiente a la final Campeonato de Parejas de Segunda de la LEP.M disputado en el frontón Labrit de Iruñea. Lleno.

bilbao- La final del Parejas de Segunda fue un ejemplo de lucha. Cuatro pelotaris empeñados en no regalar nada. Cada uno de los tantos y hasta la más pequeña de las pulgadas de la cancha fue peleada en el encuentro de ayer. Nada de ceder, lucha hasta el cartón número 22. En esa batalla Asier Agirre y Diego Iturriaga encontraron la recompensa al sufrimiento. Todo el partido por detrás, aguantando vivos ante el adverso marcador y el dominio de Jon Jaunarena, que acompañado por Peio Etxeberria, llevó el peso del partido claramente. Fue la defensa la clave de la victoria. Los colorados remontaron un 18-14 en contra. Cambiaron la dinámica y apostaron por agarrarse a la baza de la locura. Meter velocidad sin freno. Victoria o abismo. Consiguieron empatar a 21 y en el cara o cruz final, Jaunarena no fue capaz de responder al saque de Agirre.

El desenlace del partido no fue la guinda deseada. Casi injusto para Jaunarena. El leitzarra hizo una gran final y confirmó que la transición hacia los cuadros largos está más que superada. Dominó y además terminó. Zaguero completo. Sin apenas regalar nada, el leitzarra impulsó a Peio Etxeberria y fue clave en los mejores momentos azules. Pero hasta el cartón 22 todo puede pasar. La fortuna y el buen juego son capaces de huir de las manos en cualquier momento. Tras un tanto agónico, con los cuatro pelotaris defendiendo como gatos panza arriba, se llegó al 21 iguales. Agirre realizó el disparo inicial. Un saque restable para un guardaespaldas que no había encajado ninguno durante todo el choque. Pero la pelota se envenenó ligeramente, el golpeo no fue el acertado y la final murió al mismo tiempo que el pelotazo de Jaunarena viajaba sin la dirección esperaba hacia el colchón inferior.

La final comenzó con un marcador igualado y sensaciones diferenciadas. Los colorados lucharon con mucho mérito, pero les costó sacudirse el dominio de sus rivales. Por su parte, Peio Etxeberria y, sobre todo, Jon Jaunarena estuvieron por encima en lo que respecta al juego. El leitzarra consiguió dominar a Iturriaga y permitió que su compañero gozara de pelota, mientras Agirre se tuvo que conformar con hacer la guerra a base de pelotas arriesgadas y muchísimo trabajo de retaguardia. Solo los errores iniciales obstaculizaron el despegue (4-4). Sin embargo, cuando el ultzamarra consiguió encontrar la distancia al frontón y los yerros desaparecieron, los azules pusieron pies en polvorosa y consiguieron su mayor ventaja al llegar al segundo descanso (14-18).

vértigoFue ese el momento en el que los de Asegarce decidieron apostar por el cambio. Abrazar el riesgo y apostar por tantos más movidos. Lotería pura y dura a cada pelotazo. Endurecer el choque a base de velocidad y de ataques constantes. Fue la estrategia que marcó el camino hacia el éxito, pero fue la defensa lo que terminó por culminar la remontada. Casi siempre en desventaja, Agirre e Iturriaga encontraron la manera de aguantar las embestidas de los rivales y en las pequeñas oportunidades sacar el colmillo para hacer pequeñas heridas hasta llegar a la igualada a 21 tantos. Ahí, la suerte les sonrió con el mal resto de Jon Jaunarena y pudieron por fin dejar de sufrir para sonreír con su nueva txapela.

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