hechos de agosto de 2015

Solicitan 25 años de cárcel por matar a su exmujer y simular un atropello en La Peña

El juicio de Jorge M., único acusado por la muerte de Leyre Rodríguez, comienza el próximo día 6

Sandra Atutxa - Domingo, 1 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Varios agentes de la Ertzaintza entrando en el domicilio de Leyre, donde tuvieron que investigar los hechos finalmente.

Varios agentes de la Ertzaintza entrando en el domicilio de Leyre, donde tuvieron que investigar los hechos finalmente. (Deia)

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Varios agentes de la Ertzaintza entrando en el domicilio de Leyre, donde tuvieron que investigar los hechos finalmente.

Bilbao- El próximo día 6 dará comienzo el juicio que sentará en el banquillo a Jorge M., de 37 años, acusado del homicidio en agosto de 2015 de su exmujer, Leyre Rodríguez. La sesión comenzará con la formación del jurado popular y será el lunes, día 9, cuando declaré el único detenido por la muerte de la joven vecina de La Peña.

La asociación Clara Campoamor, que representa la acción popular, solicita para el acusado 25 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía, con los agravantes de parentesco y de género;la misma pena que solicita la Fiscalía. El juicio se prolongará hasta el 19 en la sección primera de la Audiencia de Bizkaia.

Se llamaba Leyre Rodríguez, tenía 34 años, dos hijos de corta edad y acababa de separarse. Su caso fue presentado inicialmente como un atropello nocturno, del que no había testigos y en el que el autor se dio a la fuga.

El arrollamiento mortal de la mujer se produjo en la madrugada del 7 al 8 y el exmarido pasó a ser sospechoso principal una semana después, pero no fue acusado directamente hasta once días más tarde.

Las sospechas saltaron cuando se intentó quitar la vida arrojándose al tren, junto al túnel de la antigua Feve en San Adrián, tres horas después de no haber acudido a una citación de la Ertzaintza a la comisaría de Erandio. Según destacaron fuentes policiales, Jorge M. había cambiado la versión inicial al decaer su coartada y con ello había pasado a ser el sospechoso principal.

El cadáver de Leyre fue hallado sobre las 1.45 horas de la madrugada en una vieja carretera local que comunica los barrios bilbainos de La Peña y Buia. La joven descendía por un camino desde la zona en que residía su madre e iba caminando hacia su casa, en Ollargan, un barrio de Arrigorriaga pegado al barrio bilbaino.

Jorge M. declaró en la habitación del hospital de Cruces donde se recuperaba de las gravísimas lesiones que se autoinfligió tras cortarse las venas y lanzarse a un tren en marcha.

Su versión, desde el HospitalAllí, a puerta cerrada y en presencia de su abogado, relató los hechos tal y como él afirma haberlos vivido. Reconoció que había acudido a casa de Leyre aquella noche y al verle se puso muy nerviosa. Según relato, la habría agarrado de los brazos con el fin de calmarla, y, en un intento de librarse, tras un zarandeo, habría caído hacia atrás golpeándose con fuerza la cabeza.

Prosiguió explicando que su exmujer, entonces, corrió hacia el baño del domicilio y se encerró en él asustada. Entonces comenzó a golpear la puerta y dio un empujón muy fuerte que hizo que se abriera y rebotara en la mujer, dándose aquí un segundo golpe en la cabeza. La intensidad de este traumatismo la habría dejado semiinconsciente. Después de estos “accidentes”, Jorge M. no habría explicado por qué no llamó pidiendo ayuda y, sin embargo, decidió trasladar el cuerpo de la joven en su coche.

Sí reconoció que fue él solo quien trasladó a su exmujer hasta el coche. Es en este punto del relato donde llegan muchas incongruencias.

Al parecer, el acusado trasladó a Leyre en el coche;en un momento determinado, habría perdido el control del vehículo y atropellado a la víctima. En su declaración no dejó claro a dónde se dirigía, por qué la mujer estaba fuera del coche ni tampoco por qué la dejó abandonada en la cuneta tras el arrollamiento. Policías encargados de la investigación calificaron en su momento a DEIA este relato como poco creíble.

A su juicio, el exmarido ofreció una versión cargada de incongruencias propias de un “mentiroso compulsivo”. Los agentes relataron que el detenido es un hombre “fantasioso” que “cuando coge el hilo suelta siete y ocho mentiras seguidas, luego vuelve para atrás y se desdice de todas”. Los investigadores creen que el relato de Jorge M. no se sostiene con las pruebas, evidencias e informes forenses puestos sobre la mesa. Estos últimos hablan de seis golpes contundentes en la cabeza, mientras que el detenido solo explica dos.

Desde el hospital Jorge M. se desdijo de la versión ofrecida a los agentes cuando fue interrogado a las pocas horas de hallar el cadáver. Negó que hubiera visto a su exmujer aquella noche y afirmó que se enteró de su muerte cuando regresó a casa de sus padres, después de haber estado fumando en una campa cercana a la cuneta mortal. El acusado le dijo a la jueza que había declarado esto fruto de los nervios y la confusión.


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