Durangaldea

“Justicia y verdad”

Durango rindió ayer un sentido homenaje a las más de 300 víctimas del bombardeo de 1937. La alcaldesa, Aitziber Irigoras, reclamó “justicia, verdad y el dercho a conocer quién ordenó, ejecutó y planeó aquel brutal acto de 1937”

Un reportaje de Alain Salterain - Domingo, 1 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Decenas de vecinos, junto a los representantes políticos, se acercaron al nuevo parque de Benita Uribarrena de Durango para honrar a las más de 300 víctimas del bombardeo de 1937.

Decenas de vecinos, junto a los representantes políticos, se acercaron al nuevo parque de Benita Uribarrena de Durango para honrar a las más de 300 víctimas del bombardeo de 1937. (Juan Lazkano)

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Decenas de vecinos, junto a los representantes políticos, se acercaron al nuevo parque de Benita Uribarrena de Durango para honrar a las más de 300 víctimas del bombardeo de 1937.

EL 31 de marzo de 1937 quedó grabado a fuego en la historia de Durango. El ataque aéreo de la Aviación Legionaria italiana, bajo las órdenes de Franco, sembró el caos y la destrucción en la villa, segando la vida de 336 personas. Once toneladas de bombas que cambiaron para siempre a Durango. Sin embargo, esa masacre no ha caído en el olvido sino que está más presente que nunca. Ayer, 81 años después, decenas de personas honraron la memoria de las víctimas. Familias de las víctimas y representantes políticos quisieron recordar uno de los episodios más negros de la historia local.

Como sucedió aquel día, ayer las campanas de la basílica de Santa María sonaron de nuevo a las ocho y media de la mañana. En aquella ocasión fue para alertar a la población de que los trimotores italianos Savoia 84 habían lanzado su munición. Pero ayer repicaron para iniciar los actos de homenaje. El cementerio de la localidad fue el escenario donde la alcaldesa, Aitziber Irigoras, acompañada de representantes políticos de PNV, PSE y PP, junto con Gerediaga Elkartea, depositó un ramo de flores en torno al monolito construido en memoria de las personas que fallecieron en la Guerra Civil. Los representantes de las tres fuerzas políticas presentes dejaron tres ramos de flores en la capilla que lleva la inscripción Paz y reconciliación. En este espacio hay un monumento que recoge los nombres de todas las personas que fueron asesinadas aquel 31 de marzo de 1937.

Este año, los organizadores habían previsto llevar a cabo dos homenajes, el primero de ellos a primera hora, coincidiendo con el primer toque de las sirenas y el segundo en el centro urbano de la localidad. Un espacio más cercano para muchos vecinos y en un parque con nombre propio: Benita Uribarrena. “Una mujer que fue modelo vivo de generosidad, de entrega y dignidad”, señaló Felix Arkarazo, conductor del homenaje de ayer. Un acto muy emotivo al que acudieron, el lehendakari, Iñigo Urkullu;la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui;así como representantes de todos los partidos políticos del Ayuntamiento de Durango, PNV, EH Bildu, Herriaren Eskubidea, PSE y PP. Al mismo también asistió la presidenta del Bizkai Buru Batzar, Itxaso Atutxa.

El homenaje, al que solo pudo acudir uno de los supervivientes de aquel bombardeo, Esteban Cuevas, puesto que la mayoría han fallecido, comenzó con la música del grupo Demode Quartet. Seguidamente tomó la palabra la máxima mandataria de la localidad, Aitziber Irigoras. “Fue muy temprano cuando hace 81 años, los aviones, siguiendo las órdenes de Franco, bombardearon nuestra villa asesinando a más de 300 personas de todas las ideologías. Aquel 31 de marzo de 1937 miles de bombas cayeron sobre Durango, con el propósito de enterrar ilusiones, proyectos y centenares de vidas de durangarras, con el único objetivo de crear destrucción. Hoy -por ayer- queremos honrar a todas aquellas víctimas y queremos reivindicar el carácter criminal de aquellos actos. Reclamamos justicia y verdad. Tenemos derecho a saber exactamente quién planeó, quién ordenó y quién ejecutó aquel brutal acto. Queremos conocer el nombre de todas las personas muertas en el bombardeo, porque nuestros hijos e hijas tienen derecho a saber la historia de su pueblo. Tenemos la obligación de homenajear y recordar con toda la dignidad posible, a todas aquellas víctimas que perdieron su vida en aquellos bombardeos y también a aquellos que sufrieron cárcel y persecución como consecuencia del franquismo y también a quienes fueron refugiadas y a aquellas que forzosamente les obligaron a exiliarse, entre ellas se encontraba Benita Uribarrena, un gran luchadora antifascista”, señaló en su intervención Irigoras.

Muy pendiente del transcurso del homenaje y en primera fila se encontraba Esteban Cuevas. A sus 92 años recordaba ayer junto a su hermana Higinia, aquellos duros momentos de 1937. “Tenía once años y me acuerdo de las sirenas, de ver cómo los aviones se acercaban y todo el mundo corría. Mi hermano era monaguillo en la iglesia de Santa María y quedó enterrado bajo los escombros después del impacto de una de las bombas”, comentaba ante los presentes.

MINUTO DE SILENCIO El homenaje continuó con un minuto de silencio. Después cada uno de los representantes políticos depositaron un ramo de flores en la réplica del monolito que recoge el nombre de las más de 300 personas fallecidas.

Por la tarde, a las 17.45 horas, las sirenas volvieron a recordar a los durangarras del segundo ataque aéreo. La jornada de ayer finalizó con acto organizado por Gerediaga y Kriskitin en el pórtico de Santa María.

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