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Athletic 1 - Celta 1

Un viaje a la nada

El punto desactiva las opciones del Athletic, resignado a competir en tierra de nadie

Pako Ruiz - Domingo, 1 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Williams, Raúl García e Iturraspe piden explicaciones a Del Cerro Grande por no señalizar un penalti claro al primero.

Williams, Raúl García e Iturraspe piden explicaciones a Del Cerro Grande por no señalizar un penalti claro al primero.

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Williams, Raúl García e Iturraspe piden explicaciones a Del Cerro Grande por no señalizar un penalti claro al primero.

bilbao- La Semana Santa da mucho juego para recurrir en el lenguaje deportivo, y en especial el futbolístico, a términos propios de su liturgia. Las alusiones a procesiones, crucifixión, vía crucis… son habituales en estas fechas y varias de ellas bien que podría aplicárselas a este Athletic, que ayer vivió su propio sábado santo, o sea día de silencio. Porque el tanto del joven Brais Méndez, un nuevo valor de la cantera celtiña ya en el descuento, martirizó al colectivo rojiblanco, que sufrió en propia carne lo que le sucedió al Celta el curso pasado enLa Catedral, cuando un gol de Mikel San José en el 92 le dejó sin un premio que había merecido. El conjunto de José Ángel Ziganda quizá se hizo acreedor de los tres puntos si se analiza el cómputo general del partido, pero se conoce que su credibilidad en esta campaña pende de un hilo y en cualquier instante se puede escurrir, que es lo que ocurrió ayer en un partido que manda al Athletic a un viaje a la nada en las ocho jornadas de lo que resta de liga, salvo que se propicie una serie de carambolas razonablemente improbables que le meta en la ansiada pomada europea.

El Athletic se dejó más que dos puntos. Las tablas ante un Celta que solo despertó en el tramo final dibujan por delante siete semanas que se intuyen muy largas para la parroquia athleticzale, resignada a caer en la nimiedad que genera no luchar por objetivo alguno con tanto recorrido por delante, porque prácticamente nadie, al margen del fácil recurso de las matemáticas, se cree que la tropa de Ziganda, una pizca más señalado por el resultado de ayer tarde, llegue a tiempo para alcanzar la séptima plaza, más lejana que nunca, sobre todo cuando no fue capaz de superar a un rival que es directo y que supo sumar sin mucho alarde, lo que acentúa la mansedumbre de un equipo que no ha estado a la altura de la situación.

Desde las entrañas del colectivo, vestuario y técnico, se había vendido el mensaje de que coger la repesca de la Europa League era posible, como desafiando al personal externo, incrédulo ante semejante altanería cuando las sensaciones y versiones que habían ofrecido los leones hasta la fecha invitaban a hacer autocrítica, reconocer los males y poner las bases para el próximo proyecto deportivo, destinado a suscitar un ánimo regenerador, que se entiende lo producirá la llegada de aire fresco que debe gestionar la Junta Directiva presidida por Josu Urrutia, que probablemente ya haya tomado muchas de las decisiones encaminadas a este anhelo.

un espejismoLo cierto es que San Mamés pareció durante muchísimos minutos que ejercería su resplandor histórico y que podría guiar a este Athletic hacia esa salvadora séptima plaza, que pasaba por la necesidad de hacer pleno en los cinco encuentros que debían disputar en Bilbao (Celta, Deportivo, Levante, Betis y Espanyol) y rascar en algunos de los cuatro desplazamientos (Villarreal, Real Madrid, Real Sociedad y Alavés). Ese fogonazo de esperanza asomó con el tanto de Unai Núñez, que se estrenaba en esta faceta como jugador del primer equipo, y con las percepciones que ofrecía el partido, con un evidente color rojiblanco en la gestión de ese segundo periodo, que mostraba un Athletic más reconocible.

Con el paso de los minutos, emergió el vértigo, el miedo a perder. Ya se sabe lo que suele ocurrir en este tipo de escenarios. Ziganda es reiterativo, por mucho de que su fórmula conservadora no le dé resultado. Insistió, con la retirada de Raúl García y la comparecencia de Beñat, en el trivote desde el minuto 79, un recurso táctico que le ha traicionado en partidos precedentes y ayer no podía ser de menos, porque el Celta, que se la jugó con todo el arsenal ofensivo que tenía en el banquillo, se fue a por un empate que sancionó a un Athletic abocado a la insignificancia hasta el 20 de mayo.

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