pérdida de influencia de la Iglesia católica

Tumban la ‘ley seca’ de Viernes Santo

Los pubs irlandeses volverán a vender alcohol en esta festividad casi un siglo después de haber sido prohibido

Un reportaje de Javier Aja - Viernes, 30 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

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(Youtube/Euronews)

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Viernes Santo con alcohol en IrlandaReproducirEl alcohol se vetó en virtud de la Ley de Licores Intoxicadores.

POR primera vez en 91 años, los pubs y restaurantes de Irlanda podrán vender alcohol en Viernes Santo, una medida que refleja la pérdida de influencia de la Iglesia católica y la creciente importancia del turismo. A los partidarios de la ley seca en jornadas señaladas solo les queda ya el 25 de diciembre como superviviente de una trinidad establecida tras la creación del Estado Irlandés hace casi un siglo, de la que ya salió en la década de los 60 el día de San Patricio (17 de marzo). Como sucedió con la festividad del patrón de Irlanda, Dublín ha cedido finalmente a las presiones de los taberneros, que consideraban la prohibición no solo como un anacronismo en una sociedad mucho más laica, sino como una traba a sus intereses económicos. Así lo entendieron también los partidos del Parlamento cuando aprobaron por unanimidad el pasado enero la reforma de la Ley de Licores Intoxicadores de 1927.

El ministro al frente de este cambio, David Stanton, afirmó entonces que el “turismo efectúa una contribución enorme” a la economía del país. Asimismo, subrayó que “el aumento de la diversidad en nuestra población ha provocado un descenso en las prácticas religiosas tradicionales”, como la asistencia a misa, que ha caído en picado, entre otros factores, por el desprestigio sufrido por la Iglesia tras conocerse los miles de casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes contra menores.

La medida de autorizar el consumo de alcohol refleja la pérdida de influencia de la Iglesia católica y la creciente importancia del turismo

“El fin de la prohibición en Viernes Santo es algo por lo que hemos hecho campaña desde hace años y, finalmente, se ha conseguido, por lo que se trata de un gesto histórico que celebraremos”, explica Gillian Daly, responsable de comunicación de la Asociación de Taberneros de Dublín.

La pérdida de influencia de la Iglesia, dice, ha contribuido a este cambio, pero no tanto como el “factor económico” y “el apetito” de la ciudadanía por seguir modernizando el país y ofrecer “una cara renovada a los miles de turistas que nos visitan”. “Hasta ahora, muchos venían y no estaban al tanto de la prohibición y se llevaban un gran shock. Se encontraban los pubs cerrados o entraban a comer a un restaurante y el camarero no podía servirles un vino o una cerveza”, recuerda Daly. De hecho, una de las imágenes favoritas de los medios en Viernes Santo era la de grupos de turistas despistados paseando por un fantasmagórico Temple Bar, la popular y bulliciosa zona de copas de Dublín. Los más prevenidos ya habían hecho acopio de alcohol en supermercados y licorerías.

La nueva ley sirve también para resaltar las diferencias entre la Irlanda urbanita y la rural, donde los tradicionales pubs son, además de un local de ocio, parte de su tejido social. En la localidad de Drumconrath, en el condado de Meath, sus tres pubs permanecerán cerrados en Viernes Santo, algo que celebran con orgullo la mayoría de sus 500 habitantes. “Hasta ahora teníamos dos días de vacaciones al año y aquí queremos que siga siendo así, para disfrutarlos con la familia y respetar, además, nuestras tradiciones”, cuenta Dermot Muldoon, dueño del Muldoon’s Bar, un local con 101 años de historia.

En su caso, aprovechará el Viernes Santo para “salir a pasear” y cruzar después la frontera para “tomar unos tragos” en un bar de Irlanda del Norte, una práctica que, en sí misma, es otra de las tradiciones de algunos irlandeses en este día. Pauline Fay también cerrará Laurence Fay Pub para pasar el día con su hija, con la que hará el vía crucis y “luego nos iremos de compras”, aunque “las tiendas también pararán durante la procesión, como Dios manda”. Ambos confiesan que el cura del pueblo, Finian Connaughton, está “encantado” con su decisión: “Nos lo sugirió él, pero en ningún momento se puso pesado”, bromea Muldoon.

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