inspirada por una monja de 98 años

Algo más que un milagro

Loyola-Chicago, inspirada por una monja de 98 años, juega la segunda final four de su historia con el deseo de repetir el éxito del histórico equipo de 1963 

Un reportaje de Roberto Calvo - Viernes, 30 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

La hermana Jean celebra el pase de Loyola-Chicago a la Final Four.

La hermana Jean celebra el pase de Loyola-Chicago a la Final Four. (Foto: Afp)

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La hermana Jean celebra el pase de Loyola-Chicago a la Final Four.

LOS caminos del Señor son inescrutables e, incluso, pueden conducir a San Antonio. Algo así les habrá dichoSister Jean, la hermana Jean, a los chicos de la modesta Universidad de Loyola-Chicago que este fin de semana juegan la Final Four por primera vez en 55 años y por segunda en su historia. Nadie de los Ramblers fue testigo de aquello, solo su capellana, la entrañable anciana de 98 años que sigue muy en contacto con el equipo y se ha convertido en su inspiración y en un icono mediático y comercial del baloncesto universitario que vive su culminación en el Aladome de la ciudad texana, con capacidad para casi 70.000 espectadores, el mismo recinto en el que el que los San Antonio Spurs lograron sus primeros anillos de la NBA.

Pero Loyola-Chicago, la gran sorpresa de este March Madness plagado de resultados inesperados, tiene otra gran historia detrás. En 1962, fue el primer equipo universitario que desafió el pacto de caballeros, una norma no escrita que impedía utilizar más de tres jugadores afroamericanos al mismo tiempo en los partidos. A finales de ese año, el entrenador George Ireland empezó a utilizar cinco jugadores negros en distintos momentos y acabó el curso con cuatro afroamericanos como titulares para ganar el único título de esta institución jesuita hasta ahora y el único que ha logrado una universidad del estado de Illinois.

En 2018, Sister Jean habrá rezado mucho por sus chicos ya que el recorrido de Loyola-Chicago hasta la Final Four ha tenido algo de milagroso ya que sus tres primeros partidos los ganó de forma agónica. El cuarto, el de la final regional, lo resolvió con mucha autoridad. En cada uno de ellos el héroe fue un jugador distinto, lo que habla también del gran trabajo que hay detrás por parte del entrenador Porter Moser. Y es que los milagros pueden servir para un día, no para esa locura de tres semanas que es el torneo final de la NCAA.

A San Antonio, los Ramblers llegan sin presión, con esa etiqueta de cenicienta que, a veces, ayuda. Su rival en la primera semifinal será Michigan, que vuelve a la Final Four cinco años después en busca del segundo título de su historia. El único de los Wolverines llegó en 1989 de la mano de Glen Rice.

La otra semifinal la jugarán los Wildcatsde Villanova y los Jayhawksde Kansas. Muchos creen que el campeón de este año saldrá de este partido que miden a dos números 1 de sus respectivas regiones. De hecho, Villanova ya se llevó el título, el segundo de su historia, hace dos años con aquel triple sobre la bocina de Kris Jenkins. Kansas, con apuros, ha cumplido el pronóstico y ahora le toca imponer su condición de favorita en su decimoquinta Final Four para llevarse su cuarto título. Kansas es uno de los programas más exitosos de la NCAA, no en vano James Naismith fue su primer entrenador. Habrá que ver si entre mañana y el lunes en el Alamodome pesa más el influjo del inventor del baloncesto o el de Sister Jean.

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