con sus 119 metros de altura

La quinta torre conectará Garellano con la nueva gran plaza de Termibus

El rascacielos diseñado por Richard Rogers, con sus 119 metros de altura, será el bloque residencial más elevado de Euskadi y albergará 198 pisos de precio libre

Alberto G. Alonso - Miércoles, 28 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

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La quinta torre de Garellano y la plaza que quedará sobre la Termibus soterrada

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La quinta torre de Garellano y la plaza que quedará sobre la Termibus soterrada

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  • Bilbao acogerá en Garellano el edificio residencial más alto de Euskadi
  • Proyecto de la torre de Garellano que tendrá 119 metros y 36 plantas.
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Bilbao- Como en las mejores épocas de Bilbao Ría 2000. La sede de la sociedad fue escenario ayer de la presentación de un gran proyecto, el diseño básico del quinto rascacielos que se va a levantar en Garellano. Una torre que con sus 119 metros será el edificio residencial más alto de Euskadi y que tendrá la firma de Richard Rogers, el arquitecto británico ganador del premio Pritzker, el equivalente al Nobel en arquitectura.

El presidente de la entidad y alcalde de la villa, Juan Mari Aburto, presentó el impactante edificio que albergará como máximo 198 viviendas de precio libre junto a Simon Smithson, socio responsable del proyecto de Rogers, Stirk, Harbour &Partners, el gabinete de arquitectura que ganó hace diez años la redacción del master plan de Garellano.

Aburto no se arredró a la hora de definir el edificio como “el siguiente icono en la arquitectura de Bilbao, que redundará en el futuro de la ciudad” y relató la lista de arquitectos de prestigio cuyas obras salpican la villa a la que se unirá Richard Rogers.

Simon Smithson fue también muy bilbaino al asegurar que “Bilbao es un ejemplo mundial de urbanismo”, además de añadir que las ciudades deben “reinventarse”, cambiar y mejorar, “si no, no sobrevivirán”.

El rascacielos ha sido diseñado con la pretensión de que sea un nexo de unión urbanístico, una especie de rótula sobre la que pivotará la nueva plaza que se va a generar con la estación de autobuses soterrada y el nuevo barrio de Garellano que culminará la propia torre.

El bloque se caracteriza por contar con cuatro fachadas, cada una de un tamaño diferente y adaptada a la dirección que mira. “En todas ellas los balcones y miradores son elementos importantes dando variación a las fachadas para que cada propietario identifique su vivienda”, destacó Smithson. El frente que se asomará a la futura plaza de Termibus se desarrolla escalonado y es el más ancho y “noble de todos”, indicó Smithson. Justo a su espalda, el edificio se ha diseñado en un paño único con balcones que miran al monte Kobetas, mientras que los otros dos lados del edificio son los más estrechos. El que menos metros tiene se observará desde la calle Gurtubay, “para mí será la vista más espectacular del edificio”, reconoció el diseñador inglés, y el otro desde Luis Briñas.

En esta última fachada se ubicará el portal de acceso a las viviendas a ras de calle y los tres ascensores panorámicos que constituirán otro de los elementos característicos de este singular bloque. Smithson fue claro al asegurar que “nuestro objetivo es hacer los mejores pisos que tenga Bilbao, viviendas de calidad y muy sencillas de planta, porque la sencillez da más posibilidades de distribución interna de la vivienda”.

En total, 20.000 metros cuadrados residenciales a los que se suman 4.500 más de uso terciario. Este espacio se ubicará en las tres primeras plantas del bloque que en forma de un zócalo acristalado de 15 metros de altura albergará la zona comercial en sus primeras dos alturas y oficinas en la tercera. Este espacio contará con una acceso exclusivo desde la fachada que mirará a la plaza de Termibus. Destaca cómo la parte superior del zócalo será una plaza elevada donde imperará el verde pero que será para uso y disfrute exclusivo de los residentes.

Proyecto básico a desarrollar De todas formas, lo presentado ayer es un estudio básico que el promotor que gane el concurso que se abre hoy para adquirir la parcela deberá cerrar con el estudio británico de arquitectura. Ángel Nieva, director gerente de Ría 2000 indicó que las bases de la licitación contemplan “el interés de la sociedad y del Ayuntamiento de que el edificio se construya siguiendo este proyecto”. En caso contrario, los promotores tendrían que pagar una indemnización de 160.000 euros. De todas formas, Nieva no cree que se dé este escenario. “Todas las partes hemos trabajado muy bien el proyecto para que se puedan vender viviendas de todo tipo, un proyecto que, además, va a permitir ahorrar tiempo de gestiones al promotor, lo que le hace muy atractivo”, aseguró el director.

Finalmente, el alcalde destacó que la venta del solar le supondrá a las arcas de Ría 2000 un ingreso de al menos 30 millones de euros, lo que dejará su deuda financiera por debajo de 20 millones. También expresó su deseo de adjudicar la parcela en el próximo consejo de la sociedad que se celebrará en junio.

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