Aurelio Bilbao Cofradías de bajura de Bizkaia

“Estamos obligados a entendernos con los pescadores franceses”

Aurelio Bilbao Barandika ha recibido con sorpresa inicial y una inmensa alegría el grado de Caballero en la Orden del Mérito marítimo del Gobierno francés

Una entrevista y fotografía de Ramon Basaldua - Lunes, 26 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Aurelio Bilbao Barandika

Aurelio Bilbao Barandika (Foto: Ramon Basaldua)

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Aurelio Bilbao Barandika

bermeo- Aurelio Bilbao Barandika, Secretario de la Federación de Cofradías de bajura de Bizkaia y Presidente del Consejo Consultivo para las aguas occidentales australes de la Unión Europea, ha sido galardonado por el Gobierno de Francia con el grado de Caballero en la Orden del Mérito marítimo francés “debido a los numerosos servicios que ha tenido a bien prestar” al sector de la pesca y muy especialmente “por la labor que ha desempeñado de cara a estrechar las relaciones entre ambos países”.

¿Qué supone para usted este reconocimiento por parte de la administración francesa?

-En un primer momento fue una sorpresa porque no me lo esperaba. Hace unos meses, uno de los miembros de la delegación francesa me pidió mi currículo pero no sabía para qué lo querían. Al cabo de unos meses, recibí una notificación de la Embajada francesa, informándome del Decreto de mi nombramiento, junto con un diploma. La verdad es que no esperaba nada más. Posteriormente me comunicaron que me iban a conceder la medalla que confería el grado de Caballero en la Orden del Mérito marítimo francés, acto que coincidió con la celebración de nuestro Comité Ejecutivo en París, el 15 de febrero pasado. Insisto, fue una enorme sorpresa para mí, pero no puedo ocultar mi alegría por tal reconocimiento. Creo que he recibido más de lo que merecía y, de hecho, lo he querido compartir con todos los que me han acompañado en esta labor de trabajo diario entre ambos sectores.

Resulta significativo que ese galardón proceda de un Estado con cuya flota los pescadores del Cantábrico han mantenido numerosos encontronazos en las pesquerías de anchoa y bonito, principalmente. Cabe recordar los incidentes del verano del 94 entre volanteros franceses y boniteros de la flota del Cantábrico.

-Han pasado muchos años desde entonces y, afortunadamente, las relaciones se han normalizado y mantenemos contactos fluidos. Suscribimos el acuerdo de Bilbao para regular la pesquería de anchoa. Tenemos nuestros problemas pero intentamos solucionarlos de la mejor manera posible de manera dialogada. Recientemente hemos mantenido una reunión en Getaria en la que patrones de barcos de ambos estados abordamos un tema espinoso como es el de la actividad de los buques arrastreros pelágicos en la campaña de bonito. Nos sentamos en una mesa, cada parte expuso sus opiniones con total normalidad y transparencia y esperamos que salga algo de aquella reunión. Somos conscientes de que será difícil pero vamos a intentarlo.

Se trata de dos flotas con una manera antagónica de entender la actividad pesquera pero que tienen que convivir en la misma zona de pesca.

-Lo más fácil es decir que no queremos arrastre pelágico en el Cantábrico y reclamar la prohibición de ese sistema de pesca. Con los pies en el suelo, la prohibición de las artes de arrastre pelágico resultaría imposible en Europa. La única solución es buscar fórmulas que garanticen una convivencia pacífica entre las flotas. Nos guste o no, estamos obligados a entendernos con los franceses.

Los arrantzales vascos han denunciado en reiteradas ocasiones la pesca incontrolada que realizan la flotas francesa e irlandesa de arrastre pelágico durante la campaña de bonito acusando a esos barcos de arrojar al mar toneladas de pescado descartado y capturas accidentales.

-En la reunión con representantes franceses hemos abordados tres aspectos: la convivencia en el trabajo, el tema de los descartes de bonito y el control de las descargas realizadas. En la campaña de bonito es difícil alcanzar un acuerdo similar al logrado para la anchoa, puesto que ambas flotas coinciden en las mismas zonas y al mismo tiempo. Decir a los pelágicos franceses que no se acerquen a las zonas donde pescan nuestros barcos no es realista. Hay que establecer y respetar unas pautas de comportamiento de manera que ambas flotas puedan convivir en la mar. En el tema de los descartes, los franceses nos dicen que los porcentajes entran dentro de lo permitido por la reglamentación comunitaria, aspecto que mostraron en un documento del Instituto científico francés IFREMER. Resulta evidente que a nosotros nos gustaría que el descarte se acercara a cero, pero sabemos que es prácticamente imposible, ya que, con mucha probabilidad, esto no sería apoyado por ningún Estado miembro, ni posiblemente CCAA, teniendo en cuenta que tiene implicaciones graves en casi todas las flotas y modalidades. No podrían defender descarte cero para el arrastre pelágico, y sí descarte para otras modalidades. Sería incoherente. Uno de los puntos débiles de la normativa de descartes es la falta de control en la mar. Por el momento, la prueba es la que declara el patrón del barco, quien es el que tiene la obligación de anotar todos los descartes que realizan en el diario electrónico. Aquí surgen las sospechas por parte de los patrones de nuestra flota. De todas formas, sí quiero resaltar que en lo que hemos estado totalmente de acuerdo es que cualquier acercamiento que tengamos entre ambas flotas hay que trasladarlo a la flota irlandesa, a fin de que también lo asuma.

Han pasado 33 años desde que los pescadores del Cantábrico condujeron al volantero francés La Gabrielle al puerto de Burela. ¿Cabe la posibilidad de que pudieran reproducirse estos incidentes entre flotas?

-Estamos en otra etapa. Además conviene recordar que lo sucedido durante la campaña de anchoa del año 1994, con el caso Laetitia, barco pelágico francés que fue remolcado a Hondarribia, acarreó graves consecuencias. El sector pesquero francés denunció los hechos y los tribunales galos impusieron multas importantes, al cabo de muchos años, por los daños que fueron demostrados, y que tuvieron que ser abonados, exclusiva y solidariamente, por las Cofradías de Gipuzkoa y Bizkaia, cuando en este acto participaron flotas de otras CCAA. Hoy en día eso no puede ocurrir ni va a ocurrir. El arrastre pelágico no va a desaparecer, por mucho que nosotros pensemos que es un arte de pesca poco sostenible, por los supuestos descartes que genera. Es un sistema de pesca extendido por toda Europa. No nos queda otra que buscar fórmulas que garanticen la convivencia pacífica.

¿Cuáles son las causas que, a su juicio, han provocado que la flota de bajura vizcaina haya decrecido de manera importante durante los últimos años?

-Se han producido diversas circunstancias. La flota se desarrolló de manera importante durante la década de los setenta y Bermeo prosperó de forma exponencial. No obstante, la desaparición de las diferencias de ingresos entre una actividad en tierra y la pesquera, la falta de rendimientos empresariales razonables, a que los propios padres no han querido que sus hijos, entre los que me encuentro, se enrolaran en la mar porque buscaban unas mejores condiciones de vida para estos, ya que la mar era una especie de amenaza para quien no quería estudiar, ha hecho que Bermeo haya decaído en la actividad pesquera. Por otra parte, la huelga del 89 en Bermeo provocó que muchos profesionales abandonaran, por un motivo u otro, la flota de bajura para enrolarse en los buques atuneros congeladores, aspecto que no contribuyó a que resurgiera la actividad. Finalmente, es obvio que la flota de atuneros, radicada en nuestro pueblo, resulta más atractiva para los jóvenes que deciden cursar estudios de náutica. Por lo tanto, han coincidido una serie de circunstancias para que el desarrollo de la flota de bajura en Bizkaia y Gipuzkoa haya sido tan dispar, y no ha sido por la falta de personas capacitadas que Bermeo siempre ha tenido, y lo ha demostrado durante muchos años.

Los arrantzales vascos se quejan amargamente de la escasa cuota de verdel que les obliga a suspender la pesquería y amarrar en puerto cuando las aguas de la costa vasca están repletas de cardúmenes de esta especie. ¿Existe alguna posibilidad de aumentar esta cuota?

-Hemos intentado por activa y por pasiva tratar de aumentar las posibilidades de pesca de verdel para nuestra flota pero hasta la fecha ha resultado imposible. La Comisión Europea determina el TAC (Total Admisible de Capturas) de verdel y las cuotas para cada estado miembro, según unos porcentajes de reparto ya establecidos por la estabilidad relativa, y en los que España tiene muy poca cantidad de TAC. Además, negocia con Noruega, Islandia e Islas Faroe, cuyas flotas capturan ingentes cantidades de verdel, que se llevan estos países del pastel total a repartir, habiéndose llegado al caso de adjudicaciones unilaterales de cuota, por no estar conformes con la cantidad asignada en la negociación. Hubo un movimiento por nuestra parte para distinguir dos stocks de verdel, el norte y el sur, de manera que cada población fuera gestionada de manera independiente, lo que redundaría en un incremento de las posibilidades de pesca de la flota del Cantábrico. Desgraciadamente no ha prosperado y estamos en las mismas. Tenemos que seguir trabajando para que la Comisión Europea se dé cuenta de la importancia social que la pesquería de verdel tiene en las comunidades pesqueras de la costa cantábrica frente a las flotas del norte de Europa compuestas por grandes buques arrastreros pelágicos con pocos tripulantes y una enorme capacidad de pesca.

¿A Europa le importa la pesca?

-Durante los últimos años las organizaciones ecologistas están ejerciendo una gran presión sobre la Comisión Europea y el ejecutivo comunitario está priorizando la preservación de los recursos pesqueros sin tener en cuenta los intereses del sector pesquero. En este momento, Bruselas pretende alcanzar el rendimiento máximo sostenible para 2020 y lo hace de manera inflexible sin reparar en los perjuicios que provoca en la flota comunitaria. Nosotros estamos a favor de preservar los recursos pesqueros porque así garantizamos nuestro futuro. Pero esta política se puede realizar de otra manera, sin perjudicar al sector. Desde la Comisión se alude mucho al sistema de la regionalización, en la que cada comunidad pesquera se hace responsable de la gestión de su cuota, atendiendo a aspectos de sostenibilidad económica, social y medioambiental, pero hasta la fecha no han desarrollado verdaderamente lo que esto significa. Nosotros proponemos, por ejemplo, una gestión adecuada del verdel para los barcos del ámbito de nuestro Consejo Consultivo, por ser una especie muy importante para la supervivencia de la flota que la constituye, con un aumento de TAC razonable para esta región, y que no pondría en peligro la supervivencia de la especie, pero con la que se alcanzaría, de alguna forma, el equilibrio social que ahora falta.

etiquetas: ramon basaldua

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