Partido ante el Zaragoza

Sin personalidad

El Bilbao Basket vuelve a ofrecer una imagen apocada y triste en su visita al Tecnyconta y se muestra incapaz de generar dinámicas positivas y confianza

Un reportaje de Roberto Calvo - Lunes, 26 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Lucio Redivo, que ayer no dispuso de lanzamientos claros, se levanta para lanzar por encima de la defensa de Álex Suárez.

Lucio Redivo, que ayer no dispuso de lanzamientos claros, se levanta para lanzar por encima de la defensa de Álex Suárez. (Foto: Efe/ACB Photo/E. Casas)

Galería Noticia

Lucio Redivo, que ayer no dispuso de lanzamientos claros, se levanta para lanzar por encima de la defensa de Álex Suárez.

NO hay manera de que el Bilbao Basket ofrezca una imagen tranquilizadora. Si después de la victoria ante el Real Betis se dijo que el equipo había vaciado la mochila, ayer en Zaragoza pareció jugar con ella a la espalda y con el peso doblado otra vez, tal fue el pobre rendimiento de los hombres de negro en una cita que podía acercar a la tranquilidad definitiva. Pero eso no lo va a conseguir hasta que no consiga dos victorias consecutivas, algo que ahora mismo parece imposible porque el Bilbao Basket lleva muchas semanas sin dar la talla fuera de casa.

Desde aquella derrota apretada en Gran Canaria a principios de año, el equipo de Veljko Mrsic no ha estado ni cerca de ganar como visitante. Los tres partidos siguientes fueron en canchas de rivales que juegan la Euroliga y se asumieron desde el discurso del técnico por la diferencia de calidad y de físico entre unos y otros. Pero ayer el Bilbao Basket visitó al Tecnyconta, un rival con su mismo número de victorias, y perdió por veinte puntos sin ser capaz de imponerse en ninguno de los cuartos y con todos sus jugadores con negativo en el +/-. O sea, todo lo contrario que la semana pasada. Un día más, apareció la flojera de espíritu y la falta de personalidad de un grupo que sigue empeñado en jugar con fuego, que no genera dinámicas positivas ni en un escenario propicio y que se dejó superar en intensidad por un rival que tampoco va sobrado de recursos. De ahí que el partido de ayer resultara decepcionante y hasta cierto punto inexplicable por lo que está en juego.

Malo sería pensar que la ausencia de Dejan Todorovic provocó el desastre táctico que ayer fue el Bilbao Basket. Desde los quintetos iniciales entregó mucha iniciativa y después de un primer cuarto de un nivel impropio de la Liga Endesa, la falta de acierto hizo cada vez más profundo el agujero en que se fueron metiendo Mrsic y sus jugadores y del que no consiguieron salir. Con 61 puntos es imposible ganar a nadie, pero tampoco con la actitud de protegerse más que de salir a hacer daño al rival y a explotar sus debilidades, que las tiene el Tecnyconta Zaragoza.

Los maños optaron por salir con un quinteto pequeño y el Bilbao Basket quiso responder con uno grande, pero con nula amenaza ofensiva. Pep Cargol ordenó a los suyos conceder los tiros exteriores y la sucesión de errores hizo mella en la débil confianza de los bilbainos que, como el 90% de los equipos del mundo, si no ataca bien no defiende bien. Ayer de nuevo mostró desajustes en la defensa del pick and roll, las ayudas no llegaron a tiempo y dejaron pasillos en la zona que ya se advirtieron ante el Real Betis, pero no se han solucionado aún.

Mrsic dijo después del partido que el objetivo era dejar al Tecnyconta por debajo de los 75 puntos, pero aún así el Bilbao Basket habría perdido claramente. La diferencia de disposición de unos y otros la explicó la posición de base. Mientras Tabu, Rebic y Salgado penaron todo el partido por encontrar líneas de pase y caminos para la circulación y acabaron con dos asistencias entre los tres, Bellas y el recién llegado Stoll, de cuyo peligro ya se advirtió, sumaron 28 puntos, 10 asistencias y seis triples. La atención que generó Gary Neal fue aprovechado por los otros dos para romper la defensa bilbaina y cargar de faltas a los pívots. Esto es algo que resulta llamativo en Mickell Gladness, que con los pies anclados en la zona es insuperable, pero sufre horrores cuando se aleja de sus dominios.

El ataque bilbaino no tenía nadie que atrajera la atención de la defensa, nadie a quien darle el balón en el poste bajo para que descargara de presión a la línea exterior. Cuando quiso encontrar a Redivo se encontró con que ese perro de presa que sigue siendo Janis Blums, que no dejó ni respirar al argentino y Stoll también incordió lo suyo. Así, el ataque del Bilbao Basket fue unos ratos estático, otros atropellado con Bentil de nuevo como negativo protagonista y siempre inofensivo. Ni siquiera dominar el rebote de ataque sirvió para nada porque tampoco desde ahí salieron tiros realizados sin duda. Desde mitad del segundo cuarto, el partido ya pintó muy mal y no hubo un atisbo de reacción. Por eso, es imposible ilusionarse con este Bilbao Basket y habrá que seguir confiando en el mal de muchos para consolarse.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Baloncesto

ir a Baloncesto »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120