Mejor, imposible

Ezkurdia y Zabaleta acceden a la final del Parejas por la puerta grande

Joseba Ezkurdia y José Javier Zabaleta acceden a la final del Parejas por la puerta grande tras derrotar de modo inapelable a Olaizola II-Imaz

Igor G. Vico - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Joseba Ezkurdia celebra, brazos en alto, uno de los trece tantos que consiguió ayer.

Joseba Ezkurdia celebra, brazos en alto, uno de los trece tantos que consiguió ayer.

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Joseba Ezkurdia celebra, brazos en alto, uno de los trece tantos que consiguió ayer.

Duración: 58:56 minutos de juego.

Saques: 1 de Olaizola II (tanto 2) y 2 de Ezkurdia (tantos 11 y 19).

Faltas de saque: Ninguna.

Pelotazos: 557 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 3 de Olaizola II, 1 de Imaz, 10 de Ezkurdia y 4 de Zabaleta.

Errores: 5 de Olaizola II, 1 de Imaz, 1 de Ezkurdia y 1 de Zabaleta.

Marcador: 0-1, 1-4, 2-5, 3-8, 3-9, 4-14, 6-15, 7-15, 7-16, 7-18 y 7-22.

Botilleros: Ejercieron de botilleros Pablo Berasaluze (con Olaizola II-Imaz) y Jokin Etxaniz (con Ezkurdia-Zabaleta).

Apuestas: Se cantaron posturas de salida a la par con tendencia colorada.

Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de la liguilla de semifinales del Campeonato de Parejas de Primera de la LEP.M disputado en el frontón Bizkaia de Bilbao. 1.600 espectadores. En el primer partido, Arteaga II-Larunbe ganaron a Víctor-Ibai Zabala (18-22).

Bilbao- A Joseba Ezkurdia y José Javier Zabaleta no les gusta la incertidumbre. Eso es para los que experimentan, para los que viven en el alambre. Eso es para pelotaris sin uñas. Después de una liguilla de cuartos de final llena de vaivenes, en una perpetua montaña rusa de emociones, hoy arriba y mañana abajo, prefieren la industria a la cábala. Los de Sakana rompieron ayer de un plumazo cualquier atisbo de emoción en el Bizkaia de Bilbao y se clasificaron por la vía del rodillo para la final del Parejas de Primera. Sin sobresaltos. Sin picante. No más que la pegada de una combinación llena de potencial que ha tardado en explotar;no más que la sensación de que el delantero de Arbizu quizás haya hecho su mejor encuentro en tiempo. La cuenta atrás les ha salido larga. Ahora, reventando en el pecho de Aimar Olaizola y Ander Imaz, imposibilitados, secos, incómodos, alcanzan el duelo por el título. Por la puerta grande.

Lo hicieron con todas las de la ley, apoyados en un asedio continuo al zaguero de Oiartzun, que poco más pudo hacer que aguantar el vía crucis con aplomo. Aimar, en río revuelto, jugando a la contra, se dio con un canto en los dientes. Sabor a hierro. Días de sed y hambre. Le crujió el estómago rematador al delantero estilista porque vivió una tarde de inanición cuando más necesitaba del arte. Tenían que alcanzar el cartón 19 y se quedaron en el séptimo. La única opción de entrar en la final pasa por encomendarse al triunfo de Altuna III-Martija hoy en Gasteiz.

La victoria fue inapelable. Los de Aspe rompieron los esquemas desde el inicio, poderosos y con las ideas claras, quizás lo que más les ha impulsado en el epílogo del torneo. Abrieron la fábrica en el mundo de manufactura de Aimar. Mejor, imposible.

Ocurre que, anulado Olaizola II, el mejor pelotari del campeonato, a Imaz se le aparecieron los fantasmas de un continuo El Álamo. Sufrir. Sufrir. Aguantar. Aguantar. Y dio la cara. Superado, sí;pero respondón. Incluso, llegó a poner un rebote, señal de lo propuesto en el cestaño, del que se vertieron quejas en la elección.

Material aparte -los de Aspe jugaron casi todo el partido con dos pelotas de sus rivales-, en otro ejercicio de avalancha, en otra epifanía musculosa y elegante de Zabaleta, espectacular en el golpe y con piernas de maratoniano, fue Ezkurdia el que se vino arriba. El de Arbizu estuvo serio, alargó el pelotazo y terminó a favor de obra con buenos ganchos. Y también defendió una barbaridad. El paso por el diván competitivo le ha transformado en un adversario sólido y mandón. El plan: evitar a Aimar, romper a Imaz en el ocho. Ejecución: perfecta. Industria del triunfo. El partido sonó más a Wagner que a jazz.

La combinación de Aspe fue un martillo pilón desde los primeros compases. Sin oxígeno para Aimar y percutiendo sobre Imaz, Zabaleta reinó. Se fueron 0-4. Encarrilaron el billete sin despeinarse. Ni la suerte ni el remate acunó a Aimar. No pudo. Ni a fogonazos. En tantos duros y en tantos cortos, Zabaleta impuso su ley y Ezkurdia asomó gustoso y serio. Muy serio. Se escaparon hasta el 3-14 en más de 300 pelotazos. La hazaña colorada de los 19 tantos se hizo añicos. Entonces, el de Arbizu se puso rumboso. Y la explosión se hizo carne. La final les espera. Tic tac.

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