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mantiene la fe en la plantilla y quiere pensar en un repunte de aquí a mayo

Óscar de Marcos: “La mayoría no hemos dado nuestro auténtico nivel”

A pesar de los pesares, mantiene la fe en la plantilla y quiere pensar en un repunte de aquí a mayo. Asume cada crítica que sale del entorno y reconoce la responsabilidad de los jugadores en “el año más duro” que ha conocido en el Athletic

Una entrevista de José L. Artetxe Fotografía Borja Guerrero - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

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Óscar De Marcos, jugador del Athletic.

Óscar De Marcos, jugador del Athletic. (BORJA GUERRERO)

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  • Óscar De Marcos, jugador del Athletic.

BILBAO- Para Óscar de Marcos casi lo único rescatable de estos siete meses decepcionantes es que pueden servir para valorar en su justa medida la bonanza de las temporadas precedentes.

Las buenas noticias son escasas en todos los órdenes, pero usted ya tuvo un inicio de año bastante torcido.

-Al principio estuve tres meses sin jugar, fue por una lesión que sufrí en la primera jornada de liga. En enero me perdí otro mes por un tema de isquio.

Visitó la enfermería más de lo habitual en su caso la temporada anterior, pero en esta casi ha estado más tiempo dentro que fuera. A ver si es que se está haciendo mayor.

-¡Que tengo 28 años! Lo del tobillo fue por contacto y la segunda lesión creo que se debió a que anduve pisando mal desde que reaparecí en Riazor, donde Albentosa me fastidió un dedo. Estuve jugando infiltrado, con el dedo anestesiado, e inconscientemente no haces bien los apoyos. Creo que es la explicación de la lesión que me obligó a retirarme contra el Alavés porque yo nunca suelo tener problemas musculares. Bueno, ahora la verdad es que no tengo dolores de ningún tipo, salgo al campo sin pensar en temas físicos, lo que siempre es buena señal.

En lo colectivo, ¿cómo califica la temporada?

-Es un año duro. El más duro de los que llevo en el Athletic. Tampoco lo pasé bien en la etapa de Caparrós, pero aquello me lo tomo como un aprendizaje. Las sensaciones que hay, el ambiente que se respira en San Mamés, lo que está pasando con nosotros, con el juego del equipo, todo es duro. La única conclusión positiva sería que este es un año que igual viene bien para valorar un poco más lo que hemos podido vivir hasta ahora.

Resulta difícil encontrar algo parecido en cuanto al comportamiento del equipo, por lo menos desde que se mantiene este bloque de jugadores.

-A ver, el segundo año de Bielsa también tuvo su complicación, veníamos de una temporada muy bonita y pudimos eludir el descenso, aunque con menos margen que este año. Ahora hay mucha desilusión, el jugador siente que no ha sido capaz de dar lo que la afición espera. Malas sensaciones, malos resultados, muy irregulares. En la Copa el palo fue gordo y en la Europa League logramos avanzar y nos eliminó el Olympique, un equipo potente. Si todo esto que pasa ahora hubiese ocurrido el primer año después de Caparrós, quizá no hubiera parecido tan duro, pero lo es después de las campañas que hemos estado haciendo y siendo la plantilla muy parecida.

Mencionaba la irregularidad, incontestable dentro de un tono general bajo.

-Es que no ha sido un altibajo, sino muchos altibajos en un solo año. No ha habido continuidad ni en tres partidos seguidos y eso es algo que no es muy normal en el fútbol actual. Para tener un sello de identidad se necesita un comportamiento que se repita con cierta frecuencia. Como esto no se ha dado, el ambiente se ha ido enrareciendo.

Y lo primero en situaciones así es señalar a la figura del entrenador.

-Sí, enseguida se le culpa al entrenador porque es la cabeza más visible. En la plantilla hay pocas novedades, entraron Núñez y Córdoba, que encima han venido para mejorar el nivel, y luego el cambio de Iñigo por Laporte. Por eso se tiende a fijar la mirada en el entrenador, pero sabemos que mucha parte de la culpa es nuestra porque al final somos nosotros los que jugamos.

Aunque Ziganda reciba críticas severas, ustedes no pueden escurrir el bulto.

-No tenemos excusa para eludir la culpa de lo que está pasando este año. Solo podemos decir que esta plantilla merece un crédito y que vamos a dar el máximo en los nueve partidos que quedan. Sabemos que no estamos jugando bien, que no metemos suficientes goles y que tampoco hacemos ocasiones, como he dicho no estamos dando lo que se nos pide, pero tenemos que intentar mejorar para que quede un sabor de boca más agradable.

¿Sabe cuántas veces en los últimos meses han lanzado mensajes como este?

-Sabemos que este mensaje no llega porque lo hemos repetido infinidad de veces, después de muchos partidos, y hoy seguimos diciendo lo mismo. Comprendo que el crédito ganado durante muchos años se está agotando porque la gente no ve soluciones.

Si nos atenemos a la trayectoria, se diría que las soluciones no existen y, por añadidura, que no enderezarán el rumbo de aquí a mayo.

-Nosotros buscamos, pero lógicamente no las estamos encontrando, los malos partidos siguen produciéndose.

De hecho, está muy extendida la impresión de que lo ideal sería que la temporada acabase rápido, lo más rápido posible.

-Sabemos que mucha gente piensa de esa forma. Los que más creemos que se le puede dar vida a esta temporada somos nosotros porque la gente está cansada. El cómo ya es otra cosa, pero si por alguien pasa tener un final decente es por nosotros. Hay ocho puntos que habría que recortar empezando por el próximo partido.

A estas alturas aspirar a Europa es un objetivo que no se sostiene. En otro contexto es probable que el calendario se viese asequible.

-Lo que dices del calendario es así. Tendríamos que hacernos muy fuertes en los cinco partidos que jugamos en casa, solo así sería viable acercarse a Europa. Por lo menos habría que ganar cuatro de esos y rascar algo fuera.

Las muestras de desagrado de San Mamés no son un fenómeno común. Usted no había conocido algo siquiera parecido.

-No. Tengo amigos y familia en Bilbao, sé el ambiente que hay, te llega todo. Contra el Olympique, el ambiente durante el partido fue bueno y me pareció bien que al final la gente expresase su disconformidad. No estamos contagiando a la gente. La gente necesita ilusión y crearla es algo que depende de lo que los jugadores hagamos en el campo.

El argumento de la decadencia de la plantilla está encima de la mesa.

-Es normal que se diga de todo cuando un año sale malo. No sé si tienen razón o no. El anterior fue el peor de la etapa de Ernesto Valverde y el de ahora está siendo aún peor. Esto reflejaría una decadencia que no sé si responde a que los jugadores no queremos dar ese plus. Lo que sí sé es que nadie quiere ganar más que nosotros. De acuerdo en que estamos más flojos que todos estos años recientes, pero sigo confiando al cien por cien en el grupo. Hace falta que se junten muchos factores para remontar, que haya una mayoría que esté en forma, que respeten las lesiones, etc. También hace falta que los jóvenes vayan dando cada vez más porque Aduriz no va estar otros cinco años metiendo goles y colgándose el equipo a su espalda.

Aduriz es el más mayor con diferencia, pero al margen de los más jóvenes están muchos en una edad ideal rindiendo por debajo de lo previsible.

-Sí, no estoy responsabilizando a los jóvenes, solo quiero decir que ellos se tienen que ir haciendo como en su momento hicimos nosotros. Yo llevo nueve temporadas y todavía no llegó a la treintena. Esto es cíclico. Con los años coges más peso en el equipo, es lo natural y quizás estamos ante un cambio de ciclo. Cuando esto ocurre, que ha ocurrido toda la vida en el Athletic, a veces hay que bajar un poco para empezar a subir de nuevo.

De cara al próximo curso, se intuyen cambios. Cambio en el banquillo y se supone que cambios en la plantilla porque habrá algunas incorporaciones.

-No se sabe si se va a cambiar de entrenador y para cambiar jugadores tienes que conseguir otros que den mayor rendimiento. El mercado del club es el que es. Pero en el fútbol estás siempre expuesto, nadie tiene la cabeza garantizada. La mayoría no hemos dado nuestro auténtico nivel y todavía quedan unos partidos para mejorar sensaciones. A ver si somos capaces de ganar los de casa y… Aquí, como en cualquier empresa, al final se analizará lo que ha pasado y se tomarán decisiones.

Este sería otro de los temas a contemplar. El bajo rendimiento se asocia a que ustedes ven complicado que se proceda a realizar una limpia, como pasa en cualquier otra plantilla que no funciona.

-Entiendo que se piense, es una cosa que la gente dice y esta clase de reflexiones también me llegan. Sin embargo, en los años que yo estoy en el club, el rendimiento general ha sido bueno y yo no he visto esa relajación a la que te refieres. Y se me dirá que este año sí se ve. Yo comparto el día a día con mis compañeros y digo que no. Si en alguien se debería notar esto sería en los más mayores y conociendo cómo trabaja y se cuida Aduriz, el mayor de todos, a nadie se le pasaría por la cabeza comentar algo en ese sentido. Y digo más: cuando tienes la oportunidad de ver a tu lado esa forma tan profesional de funcionar, no te queda otra que seguir el ejemplo.

Con ocasión de su vuelta al equipo en noviembre se valoró muy positivamente la aportación que hizo, se dijo que se le había echado mucho en falta.

-Bueno, eso ya se ha acabado. Ahora tampoco de mí se dicen cosas así. Fue una casualidad, reaparecí y hubo unos partidos que se ganaron y algunos más que no se perdieron. Supongo que la gente se quiere agarrar a algo y en esa fase el cambio fui yo.

Usted y Mikel Rico, en realidad.

-Sí, fuimos los dos. Y después de haber pasado un tiempo sin poder jugar, estábamos muy contentos de volver y echar una mano al equipo para salir de una situación delicada. Entonces no estábamos tan lejos de la zona de descenso, pero se ganó en los campos del Levante y el Betis.

Pero pronto volvieron a las andadas. No basta con que uno, dos o tres hombres estén entonados en unos partidos.

-No tenemos estrellas. Siempre he dicho que somos jugadores trabajadores y que salvo quizás Laporte, que lo jugaba prácticamente todo, entre los demás existe bastante similitud. Creo que es una de las características de esta plantilla.

¿Qué piensa cuando lee o escucha que es imposible saber a qué juegan?

-Pues también lo entiendo. Cada equipo tiene un estilo, se puede definir en dos o tres frases cuál es su forma de jugar. Nosotros, con tantos vaivenes, no ofrecemos algo definido.

¿Y esto es achacable al entrenador? ¿Solo a él?

-No logramos plasmar lo que el entrenador nos pide, no jugamos con regularidad ni lo hacemos vistoso.

Un miércoles firman una actuación notable ante el Valencia y el sábado siguiente frente al Sevilla, un rival del mismo nivel, ofrecen un encuentro lamentable.

-Sí, solo hay tres días de uno al otro. Contra el Valencia estuvo bien, la segunda parte especialmente. Pero este no es un ejemplo sobre el que me quiera extender porque casualmente jugué contra el Valencia y no lo hice contra el Sevilla.

No había reparado en el detalle, pero no pasa nada porque usted, igual que cualquiera en la plantilla, ha participado en varios de esos partidos que no había por dónde coger.

-Sí, claro que sí. Puedo decir que en Sevilla no estuvimos a la altura desde el minuto uno de partido. Es el típico ejemplo del que se vale la gente para hablar de jugadores acomodados o de que no existe un patrón de juego y más cosas por el estilo. Son actuaciones que provocan que la gente no confíe en nosotros.

El panorama pinta mal.

-Está en nuestras manos corresponder mínimamente a la gente porque si no es así, nos va a pesar mucho, van a ser dos meses difíciles para todos. Y no solo estos dos meses, porque no mejorar supondrá que empezaremos en negativo la siguiente temporada. En algún momento tenemos que cambiar nuestro ánimo y el de la afición.

las claves

“Este año es más duro después de las campañas que hemos estado haciendo y siendo la plantilla muy parecida”

“No ha habido continuidad ni en tres partidos seguidos y eso es algo que no es muy normal en el fútbol actual”

“El técnico es la cabeza más visible, pero mucha culpa es nuestra porque somos nosotros los que jugamos”

“Entiendo que el crédito ganado durante años se agote porque la gente no ve soluciones y no las encontramos”

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