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En el punto de mira

Juan Carlos Unzué, en un caso similar al de José Ángel Ziganda, aparece en el centro de la diana de la afición del Celta en su primer curso como técnico celeste

Un reportaje de Arkaitz Aramendia - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Unzué consuela a Ziganda al final del partido del pasado 5 de noviembre en Balaídos, en el que el Athletic perdió 3-1. Foto: Borja Guerrero

Unzué consuela a Ziganda al final del partido del pasado 5 de noviembre en Balaídos, en el que el Athletic perdió 3-1. Foto: Borja Guerrero

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Unzué consuela a Ziganda al final del partido del pasado 5 de noviembre en Balaídos, en el que el Athletic perdió 3-1. Foto: Borja Guerrero

en el ojo del huracán. Así se encuentra Juan Carlos Unzué (Iruñea, 22-IV-1967) en el banquillo del Celta, donde cumple su primera temporada como técnico celeste en medio de unas críticas constantes hacia su labor. Los números y la imagen del cuadro vigués, lejos de impulsar su figura y fortalecer su trabajo, han situado al entrenador iruindarra en una delicada situación, similar a la que vive José Ángel Ziganda en Bilbao. Ambos, en su primera campaña a los mandos de Celta y Athletic, respectivamente, están sufriendo un considerable desgaste debido a las bajas prestaciones ofrecidas hasta la fecha por unos jugadores a los que ninguno de los dos ha conseguido potenciar. Si en una discreta décima posición asoma el conjunto celtiña en un curso sin participación en competición europea, en un menos agradable decimotercer puesto figuran los rojiblancos, eliminados en octavos de final de la Europa League a manos del Olympique de Marsella y del Formentera en dieciseisavos de Copa.

El Barcelona, en octavos, se erigió en el verdugo del Celta en el torneo copero, donde los hombres de Unzué nada pudieron hacer por contener la furia del equipo liderado por Ernesto Valverde. Es en liga, no obstante, donde residen los problemas del cuadro vigués, abrazado a una pronunciada irregularidad que ha colocado en el punto de mira al entrenador navarro, a quien la hinchada celeste achaca no haber dado un estilo de juego sólido y productivo tras 29 jornadas. A pesar del buen juego desplegado en pretemporada y de aterrizar en Vigo avalado por el buen trabajo realizado en el Barcelona como segundo de Luis Enrique, Unzué no ha logrado hacer olvidar a Eduardo Berizzo, a quien Balaídos añora por la atractiva y a la vez fructífera propuesta futbolística que lideró con tino el argentino.

En el recuerdo de la afición del Celta, no en vano, brota con fuerza la semifinal de la Europa League disputada el pasado curso bajo la batuta del Toto. Tuvo que aparecer en escena el Manchester United, campeón a la postre, para romper el sueño celeste tras imponerse por 0-1 en Balaídos y firmar un apurado empate a un gol en Old Trafford, donde los pupilos de Berizzo rozaron el 1-2 que les hubiera dado el pasaporte para la final. La comunión entre jugadores, grada y entrenador era total, el juego exhibido sobre el césped convencía a la multitud y los seguidores celtiñas suspiraban por la continuidad de Berizzo. La realidad, sin embargo, fue bien distinta, toda vez que el argentino cambió el banquillo del Celta por el del Sevilla y en su lugar aterrizó Unzué, que ya ha escuchado los silbidos y la reprobación de Balaídos.

Cansada de un juego insulso, con más toques y pases que verticalidad y con unos problemas defensivos lejos de haberse solucionado, la afición del Celta transita entre quejas y lamentos mientras muestra su descontento en el estadio. El último ejemplo tomó forma tras el empate sin goles firmado en la última jornada como local ante el Málaga, colista de la categoría a trece puntos de la permanencia. Pese a disponer de una manifiesta ocasión de gol para sumar los tres puntos por mediación de Iago Aspas, el Celta volvió a ofrecer otra discreta actuación que multiplicó las quejas de los aficionados, que lamentan el paso atrás dado por su equipo en una temporada en la que, lejos de perder a jugadores de primer nivel, la plantilla se vio reforzada en verano con la llegada de futbolistas como Stanislav Lobotka -tercer mejor jugador eslovaco en 2017-, Emre Mor o Maxi Gómez, autor de trece goles en liga.

EL VÍNCULO CON ZIGANDA No sacar el máximo rendimiento a un equipo plagado de talento y cambiar en más de una ocasión el estilo de juego en pleno partido en función del rival son algunas de las razones esgrimidas para señalar a Unzué, quien firmó el pasado verano un contrato por dos temporadas, al igual que hizo Ziganda en el Athletic. Se da la circunstancia de que, además de estar cuestionados en sus respectivos puestos, ambos comparten amistad tras haber jugado juntos en Osasuna en la temporada 1987-88.

En el partido correspondiente a la primera vuelta, disputado en Balaídos el pasado 5 de noviembre fue Unzué quien cogió aire al imponerse por 3-1. El Celta, hasta entonces, sumaba solo una victoria, dos empates y otras tantas derrotas como local en liga. Este sábado, con San Mamés como testigo, será Ziganda quien intente respirar hondo con una victoria que acrecentaría los problemas de Unzué y que se atisba necesaria para calmar los ánimos en La Catedral, donde el Athletic buscará tres puntos de tranquilidad a costa de un equipo y un entrenador también en crisis.

Mal a domicilio

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