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“Podía reconocer por la voz a todos los vecinos”

José Ángel Sánchez trabaja hace más de treinta años como alguacil de Loiu, cargo al que llegó “casi por casualidad”

Un reportaje de A. Atxutegi - Sábado, 24 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

José Ángel Sánchez lleva más de treinta años trabajando como alguacil en Loiu.

José Ángel Sánchez lleva más de treinta años trabajando como alguacil en Loiu. (Foto: Juan Lazkano)

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José Ángel Sánchez lleva más de treinta años trabajando como alguacil en Loiu.

José Ángel Sánchez cuenta con orgullo una anécdota. “¿Recuerda que hace años había un programa de televisión en el que la gente apostaba que era capaz de hacer algo? En aquella época, hace veintitantos años, teníamos 1.600 habitantes;yo hubiese apostado que conocía por teléfono a todos los vecinos de Loiu”. No en balde, lleva más de treinta años trabajando como alguacil en este municipio del Txorierri, tras llegar al puesto, admite, “casi por casualidad”.

José Ángel accedió a la plaza de alguacil de Loiu en 1987, apenas cuatro años después de que esta localidad se desanexionara de Bilbao. “Trabajaba en una carrocería que cerró. Salió una plaza de alguacil en mi pueblo y, como había que buscar trabajo, me presenté. No esperaba lograrlo porque se presenta mucha gente”, recuerda. En agosto pasado hizo treinta años de aquel día. Y eso que, admite, nunca pensó que iba a estar tanto tiempo en este cargo. “A mí me gustaba la automoción y es en lo que siempre he trabajado”. Mucha gente le decía que se iba a jubilar en el puesto, pero él no se lo creía. “Pensaba que iba a ser pasajero. Y aquí sigo todavía;al paso que vamos, parece que al final sí me jubilo aquí”.

A José Ángel le falta tiempo para explicar qué es lo que hace exactamente cuando le preguntan por sus funciones como alguacil. “Hacemos de conserje, de vigilante de las instalaciones municipales y el municipio en general, incidencias de alumbrado o vialidad que puedan surgir, controlamos el tráfico en eventos y colaboramos con la Ertzaintza, ayudamos a los jóvenes por la mañana cuando van al autobús para el colegio, ordenamos el tráfico en los funerales, somos notificadores del Ayuntamiento a diferentes instituciones y vecinos, vamos a hacer los recados de las entidades bancarias y a Correos, tenemos llaves electrónicas de todos los locales municipales…”, enumera de carrerilla. “Tenemos trabajo para todo el turno. Y si no hay nada en ese momento, te vas a un barrio o a otro, te das una vuelta, y ves si hay alguna incidencia…”.

En Loiu trabajan dos alguaciles, en turno doble: de 7.30 a 15.00 horas y de 14.00 a 21.00 horas. Los fines de semana trabaja, de guardia y con el teléfono siempre encendido, el que ha estado de turno de tarde, igual que los festivos siempre que no haya ningún evento, aunque, asegura José Ángel, “todos los meses hay alguno”. También están de guardia, a partir de las tres, cuando uno coge vacaciones.

Aunque reconoce que en los últimos años han llegado muchos vecinos nuevos a Loiu, asegura orgulloso que conoce a prácticamente todas las personas que viven en el municipio. “Antes, a todos, sabías quién era hijo de quién… Ahora es más difícil”, afirma. “Incluso sabíamos de quién era cada coche;ahora, no, tienes que pedir ayuda a Tráfico”. Todavía a día de hoy, reconoce que la de alguacil es una figura cercana y reconocida por los vecinos. “A la lista de funciones le añadiría también el título de relaciones públicas”, bromea. “Somos los que transmitimos los recados en ambas direcciones: del vecino al Ayuntamiento y del Ayuntamiento al vecino”. Recurren a ellos para prácticamente todas las incidencias, “desde uno que tiene el txoko reservado y no puede encender la cocina, hasta otro al que un árbol que ha tirado el viento no le deja pasar con el coche”.

Otra de las cuestiones que más trabajo les genera es el extravío de animales, “principalmente perros;o aparece uno, o desaparece uno, o uno molesta a otro, o han atacado a los animales de algún caserío… Es un tema muy recurrente;rara es la semana que no hay un par de incidencias con perros”. Pero no solo ellos. “Los dos últimos fines de semana que he tenido guardia, en uno nos apareció un burrito al lado del colegio Urdaneta y nos costó bastante localizar al propietario. Como conoces a la gente que tiene animales de ese tipo, preguntas a uno, a otro, entre ellos también preguntan… Hasta que al final apareció. Y el domingo apareció también un caballo en la residencia”.

José Ángel recuerda al alguacil que hubo en Loiu antes que él, Alberto, “que era un policía municipal de Bilbao al que había designado aquí porque entonces todavía no nos habíamos desanexionamos”. Y recuerda: “Mi compañero trabaja desde el 83;no sé muy bien qué funciones tenían entonces, pero los vecinos te van contando un montón de anécdotas: que iban en bici, que ellos venían a cobrar una tasa que había que pagar cuando matabas un cerdo… Desde que yo estoy aquí, siempre hemos tenido coche”, advierte con una sonrisa.

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