Hasta el 18 de junio

La ‘Mona Lisa’ londinense llega al Museo de Bellas Artes

La pinacoteca bilbaina expone la enigmática obra ‘Muchacha en la ventana’, de Rembrandt

Araitz Garmendia - Viernes, 23 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Jennifer Scott, Miguel Zugaza y Patricia Arias, directora territorial País Vasco de Banco Santander, junto a la obra.Foto: Oskar González

Jennifer Scott, Miguel Zugaza y Patricia Arias, directora territorial País Vasco de Banco Santander, junto a la obra.Foto: Oskar González

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Jennifer Scott, Miguel Zugaza y Patricia Arias, directora territorial País Vasco de Banco Santander, junto a la obra.Foto: Oskar González

bilbao- Cuenta la leyenda que cuando Rembrandt terminó de pintar Muchacha en la ventana(1645) colocó la obra en uno de los ventanales de su propia casa, y todo aquel que pasaba por allí se quedaba mirando hipnotizado a la protagonista del cuadro, pensando que era de carne y hueso. Esto no es más que una anécdota, posiblemente falsa, que relataba el teórico de arte Roger de Piles, pero es un ejemplo del realismo que alcanzó este genio del barroco, que creó este lienzo cuando tenía 39 años.

Hasta el 18 de junio, la joven a la que algunos expertos han calificado como la Mona Lisalondinense se asomará desde una de las paredes de la sala 15 del Museo de Bellas Artes de Bilbao. El centro bilbaino ha logrado trasladar el retrato desde la Dulwich Picture Gallery de Londres, la pinacoteca pública más antigua del Reino Unido, gracias al programa La obra invitada, patrocinado por la Fundación Banco Santander. “Se trata de nuestro cuadro más especial, el que más queremos y el que más valoramos”, confesó Jennifer Scott, directora de la Dulwich, quien tan solo llevaba dos semanas gestionando el museo cuando recibió esta petición de préstamo por parte de Miguel Zugaza, director del Bellas Artes.

Muchacha en la ventana es considerada la obra maestra de la carrera de Rembrandt, y es un ejemplo del triunfo del naturalismo en la pintura europea del siglo XVII”, apuntó Zugaza. Scott, por su parte, agregó que la pieza expuesta actualmente en el Bellas Artes “es una de las mejores obras del mundo”. “Tiene una fuerza que yo puedo ver todos los días. A los espectadores que pasan por delante del cuadro se les pegan los pies al suelo, porque tiene un gran efecto emotivo”, agregó la directora.

El lienzo une magistralmente los dos géneros que más renombre dieron a Rembrandt: la pintura costumbrista y el retrato. Pero, además, es uno de los mejores ejemplos de pintura que se hizo popular en los siglos XVI y XVII, en los que el modelo parece entrar al espacio del espectador, ya sea asomándose a una ventana o rebasando el marco del cuadro. Por eso, estas ilusiones ópticas hacen dudar al público de si lo que está viendo es real.

El maestro Rembrandt fue un entusiasta de esta técnica, llamadatrompe l’oeilo trampantojo. De hecho, en la década de 1640, cuando también tenía entre manos su famoso cuadro La ronda de la noche, comenzó a experimentar las posibilidades de este método junto a sus alumnos en numerosas composiciones.

Sin embargo, en palabras de Scott, lo que hace distinta a esta obra es, curiosamente, “su simplicidad”. “No sabemos si la muchacha está de verdad en una ventana, porque también puede ser un pedestal de piedra”. A esto se suman infinidad de detalles que agregan singularidades a la composición, como sus manos jugueteando con un collar de oro -que también se aprecia alrededor de los puños y costuras de su camisa blanca de lino- o su tocado en el pelo, a la moda de los que se usaban en el norte de Holanda en el siglo XVII. También hay huellas de insectos, e incluso una marca de agua en la piedra.

La razón de todas estas “imperfecciones” se deben a que el pintor “intenta captar la naturaleza humana”, según aseguró Scott. “Creo que es la Mona Lisa de Londres. Hay un detalle en su nariz que hace que sea distinta: Rembrandt puso en ella con maestría un toque de luz, un detalle que hace que la joven parezca real”, explicó la experta. Se desconoce la identidad de la protagonista, pero en el pasado fue identificada como una cortesana, una novia judía o un personaje histórico o bíblico. No obstante, los especialistas señalan que se trata de una sirvienta, ya que sus brazos bronceados sugieren que trabajaba al aire libre.

Una esperada llegadaHace casi dos décadas, en 1999, la Dulwich Gallery expuso en el Bellas Artes de Bilbao varias obras de Rembrandt, dentro de una muestra que recogía tres siglos de pintura de las escuelas flamenca, francesa española, británica y holandesa. El maestro barroco representaba a esta última, pero en aquella ocasión no viajó hasta la sala de la capital vizcaina la Muchacha en la ventana.

“Sabemos lo que supone un préstamo como este. Jennifer y yo comenzamos en la dirección de nuestras instituciones casi al mismo tiempo, y con esta colaboración iniciamos una relación que pronto dará frutos importantes”, adelantó Zugaza. “Creo que esta muchacha está encantada de estar aquí, donde seguro estará bien acompañada”, concluyó Scott.

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