Bosque vertical de Milán

Los rascacielos que dejan ver el bosque

El arquitecto italiano Stefano Boeri aboga por un futuro con todos los edificios cubiertos de plantas

Un reportaje de Belén Delgado - Jueves, 22 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Vista de las torres el ‘Bosque vertical’ de la ciudad italiana de Milán;abajo, Stefano Boeri.Foto: Afp y Efe

Vista de las torres el ‘Bosque vertical’ de la ciudad italiana de Milán;abajo, Stefano Boeri.Foto: Afp y Efe

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Vista de las torres el ‘Bosque vertical’ de la ciudad italiana de Milán;abajo, Stefano Boeri.Foto: Afp y Efe

El arquitecto italiano Stefano Boeri, creador de las dos torres de viviendas conocidas como el Bosque vertical de Milán, imagina un futuro en el que todos los edificios de las ciudades estén cubiertos de plantas. “Me gustaría que ese tipo de arquitectura pudiera ponerse al servicio de todos”, dijo ayer Boeri en una entrevista a Efe tras participar en Roma en un acto de la ONU por el Día Internacional de los Bosques.

Su proyecto de forestación urbana ha sido reconocido a nivel mundial, como cuando recibió el International Highrise Award en 2014 por un proyecto compuesto de dos rascacielos residenciales, que alberga en sus fachadas 800 árboles, 4.500 arbustos y 15.000 plantas distribuidas en función de su orientación hacia el sol. Son alrededor de tres hectáreas de vegetación que, en una superficie mucho menor de tierra, cobran forma hacia lo alto.

Boeri (Milán, 1956) destacó que las plantas “cuestan poco o casi nada”, por lo que si se estudia bien el modo de reducir el coste de integrarlas así en los edificios, se podría llevar ese modelo a países menos desarrollados. En el recalificado y céntrico barrio milanés de Isola, sus rascacielos se han convertido, no obstante, en un lujo al alcance de pocos, de futbolistas estrella a cantantes dispuestos a pagar, según los medios, hasta 15.000 euros por metro cuadrado. “Son edificios hechos en un principio para las personas con ingresos medio-altos, pero ni siquiera costaban tanto como ahora”, afirmó el arquitecto, que de todos modos contaba con una inversión inicial “importante” para poder realizar “costosas investigaciones”.

La resistencia al viento, las raíces de las plantas en la base, los sistemas de riego... Con tantos elementos por analizar de primeras, consideró que “quizás” no podrían haberlo hecho si se hubiera tratado de un edificio de viviendas sociales.

El resultado es la creación de una especie de microclima que, entre otras cosas, regula la temperatura y absorbe partículas de polvo y dióxido de carbono en una ciudad contaminada como Milán. También fomenta la biodiversidad, atrayendo insectos, pájaros y otros animales a las plantas colgantes, un complemento a los parques urbanos.

En otros paísesActualmente el estudio del italiano está intentando replicar esa construcción en Nankín (China), Lausana (Suiza), París y en las holandesas Utrecht y Eindhoven, esta última centrada en casas para personas de bajos ingresos y parejas jóvenes.

Sobre la calidad de sus proyectos, Boeri no tiene dudas de que “se pueden mejorar” en la búsqueda por lograr un alto grado de “sostenibilidad y economicidad”. En el sur de China, se ha puesto a trabajar codo con codo con botánicos e ingenieros para la que será la Ciudad forestal de Liuzhou en un intento de combatir el grave problema de la contaminación del aire. “Estamos construyendo una urbe con escuelas, hospitales y edificios públicos y populares, dotados todos ellos de plantas en la fachada”, aseguró el experto, consciente de que “cada lugar tiene una particularidad ligada al clima”, para lo que se debe elegir la flora adecuada.

Se espera que la nueva ciudad, de 30.000 habitantes y ubicada al norte de la actual Liuzhou, absorberá unas 10.000 toneladas anuales de CO2 y producirá otras 900 toneladas de oxígeno. Según Boeri, en el futuro será imprescindible unir las energías renovables, la reforestación urbana y un desarrollo capaz de regenerarse.

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