El callejón de las botxerías

Entrañable y sentido ‘fuera de control’

Por Jon Mujika - Jueves, 22 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Nick Greenwood, Jon Darpón, Juan Mari Aburto, Derek Doyle, Arantza Tapia, el embajador británico Simon Manley y María FitzPatrick.

Nick Greenwood, Jon Darpón, Juan Mari Aburto, Derek Doyle, Arantza Tapia, el embajador británico Simon Manley y María FitzPatrick. (Fotos: Pablo Viñas)

Galería Noticia

Nick Greenwood, Jon Darpón, Juan Mari Aburto, Derek Doyle, Arantza Tapia, el embajador británico Simon Manley y María FitzPatrick.

QUÉ tal Derek?”. “Perfectamente, ¡todo fuera de control!”. Quienes bien conocen al sempiterno cónsul británico en Bilbao (dicha sea esa duración con permiso del nuevo cónsul que le sucede, Nick Greenwood), Derek Doyle,saben que esa respuesta es un clásico gag del humor britishdel inglés que ha conquistado el corazón de la villa como si fuese un gentlemande francas maneras. Tanta amistad ha sembrado a lo largo de los años en esta tierra que ayer, cuando la embajada británica le organizó un homenaje en la Sociedad Bilbaína, no cabía un alfiler en los salones. Sin perder un ápice de su corazón inglés, Derek ha encontrado el tono -la flema, que se diría en tierras de Su Majestad...- para tender puentes entre dos pueblos que se miran en el mismo espejo. No en vano, hace unos días se comentaba que si rascas un poco en Bilbao encuentras algo británico. Y si profundizas algo más... ¡Aparece el metro de sir Norman Foster!

La inmensa mayoría de los presentes guardaron cola para fotografiarse junto a Derek;querían llevarse un testimonio de cercanía junto a un hombre que ha dejado huella en su entorno. A media distancia, Rosa Martínez,(su “media naranja”,como él la llama...), le miraba con disimulado orgullo;como todos los suyos, entre los que está su hijo Kevin,que trabaja en DEIA. Con todo, cuando llegó el turno de la célebre foto de familia, se respiraba el perfume de la emoción.

La cita atrajo a un nutrido grupo de amigos que han cruzado e intercambiado vida y proyectos con Derek. Entre ellos se encontraban el embajador británico, Simon Manley,anfitrión de la fiesta homenaje;el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto,quien le cedió el centro de la fotografía oficial;los consejeros Jon Darpóny Arantza Tapia; María FitzPatrick, Javier Ormazabal,presidente de Velatia;Andoni Ortuzar,presidente del EBB;Itxaso Atutxa,presidenta del BBB;Covadonga Aldamiz-Echevarría,subdelegada del Gobierno en Bizkaia;concejales como Alfonso Gil, Xabier Ochandiano, Asier Abaunza, Tomás del Hierroo Luis Eguíluz,entre otros;el director del museo Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte;compatriotasde ese país llamado Diplomacia como Juan Álvarez, Hermann Díez del Sel, Giorgio Baravalle, Octavio Pantaleón, Sylvie Lagneaux, Luis Cañadao Roberto Lertxundi;Enrique Casado,quien siendo director de El Corte Inglés no podía faltar;Carmelo Lezana, Alicia Stuber,la bodeguera María Victoria Cañas, Matilde Elexpuruy una legión de amistades.

Todo el mundo cree en su país, sea cual sea: la cuestión es si el país cree en nosotros. En Derek, por lo visto ayer y por lo visto a lo largo de tantos años, hay una fe inquebrantable. En el han, hemos, apoyado la confianza miles. Cómo no acercarse ayer al encuentro. Al mismo no faltó gente tan dispar como Juan Mari Sáenz de Buruaga, Rafa Orbegozo, Ignacio Echebarria, Juan Carlos Landeta, Txema Montero, Joseba Jaureguizar,recién llegado del maratón de Tokio, con cuya finalización cierra el círculo de las Six Major, reto que solo han completado en el mundo en torno a 2.700 atletas;el secretario general de Cebek,Fran Aspiazu;el director del Museo Marítimo de Bilbao, Jon Ruigómez;Javier Font, Jon Lezamiz, Tontxu Campos, Miguel Odriozolay una corte de seguidores de un hombre entrañable, capaz de ganarse abrazos a raudales.

En un tiempo en que nos planteamos preguntas sobre cómo es posible que la vida moderna, tenga más de moderna que de vida, Derek es uno de esos tipos que hacen que merezca la pena conjugar el verbo compartir. Allá donde le lleven los próximos años no le olvidarán quienes le han conocido. El inglés que no vino a Bilbao por ver la ría y el mar y al ver a una bilbainita ya no se quiso marchar ha encandilado a tanta gente que ayer nadie quería que la noche acabase.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120