Ritmo y solidaridad

El Bilbao Basket regresó a la senda de la victoria ante el Betis en el duelo con más tiros de campo, 72, y asistencias, 21, desde la llegada de Veljko Mrsic

Un reportaje de Jon Larrauri - Martes, 20 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Mickell Gladness tapona una penetración de Rade Zagorac.Foto: Oskar González

Mickell Gladness tapona una penetración de Rade Zagorac.Foto: Oskar González

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Mickell Gladness tapona una penetración de Rade Zagorac.Foto: Oskar González

TODO se ve con mayor optimismo después de una victoria, más todavía en el caso del Bilbao Basket, que había acumulado dos meses y un día sin la sensación de salir de una cancha de baloncesto con una sonrisa de oreja a oreja. Los hombres de negro se presentaron al choque del domingo ante el Betis Energía Plus contra las cuerdas, a punto de besar la lona, pero supieron rehacerse para no solo someter a su rival a los puntos, sino noquearle en un duelo de notable factura. No es momento de lanzar las campanas al vuelo, ni mucho menos. El trabajo -salvar la categoría- no está ni mucho menos hecho y el conjunto que visitó Miribilla tenía carencias muy marcadas, pero ante el conjunto bético se vieron síntomas esperanzadores, más aún ahora que se supone que la plantilla ha quitado peso a esa incómoda mochila que le ha acompañado durante las seis derrotas seguidas.

El equipo lanzó más triples que nunca el presente curso, 35, sin un nivel de acierto especial, pero su 65% en tiros de dos fue diferencial

Desde su llegada a Bilbao, Veljko Mrsic apostó por reducir las revoluciones de un equipo que muchas veces jugaba desbocado, demasiado alegre atendiendo a su ideario. Sin embargo, esta decisión tampoco ofreció dividendos del otro mundo y muchas veces se vio al Bilbao Basket incómodo jugando al paso, atascado, parado en seco y con encefalograma plano en diversas fases de la contienda. Normalmente, la virtud acostumbra a estar en el término medio y contra el Betis se vio al conjunto vizcaino más sostenible de los últimos meses, con más ritmo y solidaridad que en anteriores compromisos. Así, el del pasado domingo fue el choque con más tiros de campo, 72, y asistencias, 21, de los hombres de negro desde el aterrizaje del técnico croata. Posiblemente, las características del rival, poseedor de la peor defensa de la Liga Endesa, contribuyeron a ello, pero también fue mérito del conjunto vizcaino saber aprovechar esas debilidades. La distribución de balón fue notable, con Jonathan Tabu conectando con precisión con sus compañeros, y salvo en momentos muy concretos de la matinal sus guarismos ofensivos se movieron con soltura y alegría. A ello ayudó también una buena disposición defensiva que sacó del partido desde el salto inicial a Blake Schilb, aislado por un magnífico Pere Tomàs, y a Ryan Kelly. La solidaridad fue marca registrada para la zaga anfitriona, que firmó, con nueve, su segunda mejor marca en cuanto a robos de balón en el presente curso. Tabu anduvo muy vivo en varios saques de fondo y banda del rival, Mickell Gladness tejió una espesa tela de araña alrededor de su aro y hasta seis jugadores birlaron alguna bola.

Además, la efusividad en el rebote ofensivo mantuvo la tendencia al alza que se vio una jornada atrás en Valencia, calcando los 13 rechaces en ataque que son la segunda mejor marca en la era Mrsic por detrás de las 14 firmadas ante el Morabanc Andorra. Esta hiperactividad en el aro rival, con Axel Hervelle y Devin Thomas percutiendo una y otra vez de forma victoriosa, proporcionó al equipo muchas opciones extra en las distancias cortas, lo que fue fundamental para que el Bilbao Basket lograra un notable 65% en lanzamientos de dos puntos, solo por debajo del 71% cosechado ante Estudiantes en los catorce encuentros dirigidos por el croata. Y como el colectivo funcionó de manera notable -el físico y tiro desde distancias medias de Ben Bentil puede ofrecer interesantes variantes a la hora de elaborar quintetos-, el hecho de que el Bilbao Basket percutiera más que nunca en el presente curso desde la línea de 6,75 -lanzó 35 triples- no fue mayor problema. Tampoco que su nivel de acierto no fuera especialmente brillante -37%-.

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