bilbao basket se impone ante el betis

El héroe no era nadie, era todo el equipo

el bilbao basket impone ante el betis su mejor labor colectiva, en la que todo el mundo hizo lo que tenía que hacer

Un reportaje de Roberto Calvo - Lunes, 19 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Dejan Todorovic trata de escaparse de la defensa de OD Anosike.

Dejan Todorovic trata de escaparse de la defensa de OD Anosike. (Foto: J.M.M.)

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Dejan Todorovic trata de escaparse de la defensa de OD Anosike.

EL Bilbao Basket compró ayer las botellas de oxígeno que necesita para seguir escalando el Everest en que se ha convertido su temporada. Hay quien puede permitirse andar por la Liga Endesa a pleno pulmón, pero otros precisan de la ayuda artificial que son esas victorias que alejan el precipicio y dan tranquilidad. Loshombres de negro ganaron porque fueron más equipo que el Real Betis, ni más ni menos. Nadie se salió del guion ni buscó ser el héroe de la mañana y así todo suele resultar más fácil, sobre todo ante rivales como el conjunto sevillano. Cada jugador hizo lo que tenía que hacer y Veljko Mrsic supo poner en cancha lo que hacía falta al equipo.

Los dos belgas, Tabu y Hervelle, acabaron con sendos dobles-dobles y jugaron, seguramente, su mejor partido del curso. El base fue el jefe absoluto en la cancha y el juego fluyó porque nadie quiso hacer la guerra por su cuenta. El ala-pívot aportó mucho con menos minutos que otras veces. En su caso, como en el de Mumbrú, desde hace tiempo se hacía necesario que estuvieran menos minutos en cancha, pero de más calidad. Exactamente, lo que ocurrió ayer.

Hervelle llevaba 10 puntos y 10 rebotes, pero no jugó en el último cuarto cuando el partido aún estaba vivo. Mumbrú, por su parte, no anotó su primer punto hasta que quedaban 2.28 del tercer cuarto. Su primera rotación había sido mala ya que entró con un 20-9 y las piezas se descolocaron. Da la impresión de que el capitán y Ben Bentil necesitan ocupar los mismos espacios para generar con el balón en las manos y eso provocó un atasco y generó varias pérdidas de balón. Eso se corrigió en el descanso y Mumbrú pudo concentrar todos sus 14 puntos en un tramo de poco más de cinco minutos y sujetar al Bilbao Basket en el partido. Sumó por última vez cuando quedaban 7.26 para el final y se sentó con 6.23 por jugar y 79-68 en el marcador porque Mrsic decidió jugarse el final del choque con su quinteto más físico e hizo muy bien.

Ahí estaban Pere Tomàs, cuya labor de pegamento en las dos mitades de la cancha agradece cualquier entrenador;Dejan Todorovic, que tras encadenar una buena racha de aciertos en el segundo cuarto tuvo que defender después a Booker o Schilb;Mickell Gladness, que ayer sí ejerció de intimidador y desviador de balones;Ben Bentil, que jugó todo el último cuarto y aunque no anotó ayudó a cerrar la defensa;y a última hora, apareció Devin Thomas, discreto hasta entonces, para aportar varias acciones positivas que contribuyeron a sentenciar la victoria. Y antes Lucio Redivo había anotado once puntos en solo diez minutos y Salgado había dado una pausa interesante al equipo en sus cinco minutos de juego.

todos contentos De esta manera, el triunfo ante el Real Betis, al margen de su enorme trascendencia, es de los que deja satisfechos a todos, al entrenador y a los jugadores, algo que no suele ocurrir siempre. Mrsic solo censuró la defensa del bloqueo y continuación de su equipo que dejó demasiado liberado a Anosike, pero los 21 puntos del nigeriano podían ser asumibles. El mérito de la defensa del Bilbao Basket fue reducir el número de tiros de Booker, Schilb y Kelly y desconectarlos de sus compañeros. El primero jugó su partido y se fue a 18 puntos, pero con cero asistencias y cuatro pérdidas de balón. Los otros dos pasaron desapercibidos y mostraron ese déficit de agresividad que su técnico lamentó en la rueda de prensa. Jugándose lo que se jugaba, el Real Betis acabó con solo quince faltas cometidas y entregó trece rebotes bajo su tablero.

Pero ese será su problema. El Bilbao Basket logró romper su racha de seis derrotas cuando el agua le empezaba a llegar al cuello. Y lo hizo tras darse cuenta de que el baloncesto es un juego de equipo, algo que parece un tópico, pero suele olvidarse. A estas alturas, nadie va a salvar nada si no tiene la compañía de los demás. Y para eso hay que ganarse su respeto y su confianza aceptando sus aciertos, pero también sus errores. El argumento de lo que queda de temporada empezó a escribirse ayer, es el de la solidaridad. Nada está conseguido todavía, pero el Bilbao Basket ha tomado una ventaja sobre sus perseguidores que debe ser definitiva, sobre todo si se mira su calendario y el de sus rivales directos. La gente salió de Miribilla con una sonrisa de alivio y satisfacción, algo que no ocurría hace mucho tiempo. Y no era para menos porque su equipo dio el callo cuando tocaba.

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