El cambio digital

¿Prohibir los móviles en el aula?

Por Alex Rayón - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Una joven teclea en su móvil durante el transcurso de una clase.

Una joven teclea en su móvil durante el transcurso de una clase.

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Una joven teclea en su móvil durante el transcurso de una clase.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), uno de cada tres niños de 10 años tiene un móvil inteligente. Ese porcentaje sube al 50% a los 11, al 75% a los 12 y al 94% a los 15 años. Estamos hablando de unas cifras que hacen que la convivencia del móvil con su día a día en el colegio, esté provocando algunas reflexiones.

El pasado diciembre conocíamos que el Ministerio de Educación de Francia quería prohibir los móviles en los colegios y universidades empezando por el próximo curso académico. Estas medidas tan contundentes, suelen provocar reacciones encontradas. Por un lado están los que tienen una visión más cortoplacista: la prohibición es una medida rápida. A la par, suele sacar bastantes titulares. Fue noticia hace meses cuando el juez de menores Emilio Calatayud dijo que esta prohibición reduciría los casos de acoso. Sin embargo, tros expertos opinan que prohibir no es educar, dado que el problema es de índole conductual. El problema es que las medidas darían resultados a medio y largo plazo. Y ya sabéis que no siempre somos pacientes.

Lo que parece claro es que algo hay que hacer. Hay numerosas investigaciones que apuntan en esa dirección. Un reciente estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona asocia directamente las horas dedicadas al uso inadecuado de dispositivos tecnológicos con el fracaso escolar. Otro estudio de la Universidad de Chicago, confirma que nuestra capacidad cognitiva se reduce simplemente por la presencia de un dispositivo móvil. Otros estudios alertan que relacionarse con los amigos fundamentalmente por dispositivos móviles reduce la empatía. Por otro lado, algunos estudios asocian esta pérdida de empatía con casos de bullying. Y otros, con un peor desarrollo de competencias de relación personal y de trabajo en equipo, fundamentales en el mundo conectado y globalizado que nos espera. Otros neurocientíficos han asociado el uso excesivo de tecnologías digitales con la reducción del tiempo en el que somos capaces de prestar atención: en el año 2000 rondaba los doce segundos. En el 2013, había bajado a ocho segundos. No sabemos cómo estará en 2018.

Con todo esto encima de la mesa, os estaréis preguntando sobre cómo se está reaccionando en nuestro entorno más cercano. En España, el Real Decreto de Derechos y Deberes de los Alumnos y las normas de convivencia abre la posibilidad de prohibir cualquier comportamiento que altere el ritmo adecuado de la clase. Haciendo una interpretación de esto, pudiéramos ahí incluir los móviles. Algunos centros requisan los móviles a la entrada. Otros permiten el acceso al aula con él, pero no su uso. Ninguna comunidad autónoma tiene una normativa al respecto.

También hay medidas en otras direcciones. El Consejo Escolar de Catalunya, por ejemplo, aprobççó recientemente un documento en el que insta a integrar de manera natural los móviles en el aula. Es decir, en lugar de atajar el problema por la vía de la prohibición, propone enfocarlo por la de la introducción del dispositivo móvil como otro elemento más del proceso de aprendizaje.

No es fácil esto último, dado que es pronto para saber cómo hacerlo. En otras épocas de la historia ya pasó esto. La imprenta cambió la manera en la que se almacenaba y distribuía el conocimiento. Tardó luego siglos en extenderse e integrarse en el día a día. Las tecnologías de los dispositivos inteligentes llevan diez años entre nosotros. Y ya forman parte de nuestro día a día en muchos aspectos: nos relacionamos, aprendemos, compramos, buscamos, etc.. Quizás por eso no debamos preocuparnos tanto por el dispositivo en sí, sino por los contenidos que se consumen en ellos. Una de las claves, volviendo a esa lógica conductual que decíamos antes, es educar en cómo, para qué y cuándo usarlo. Muchos padres y madres pensamos que los móviles son como cuando nosotros éramos jóvenes. Sin embargo, han cambiado bastante los contenidos y el patrón de su uso. Tendremos también que aportar nuestro granito de arena.

Por cierto, ¿nos prohibirán algún día usar el móvil en la oficina? Quizás también aquí debamos hacer un uso responsable.

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