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abre sus puertas este año en Gasteiz

Un Memorial con olvidos y lagunas

Las críticas se ciernen sobre el Memorial de Víctimas del Terrorismo, que abre sus puertas este año en Gasteiz. Con un Patronato sin actividad, honra a las víctimas del terrorismo y relega a los damnificados por otras violencias

Un reportaje de Imanol Fradua - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en una muestra sobre víctimas organizada con motivo de la presentación del Memorial de Víctimas del Terrorismo.

El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en una muestra sobre víctimas organizada con motivo de la presentación del Memorial de Víctimas del Terrorismo. (Alex Larretxi)

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El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en una muestra sobre víctimas organizada con motivo de la presentación del Memorial de Víctimas del Terrorismo.

el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, con sede en Gasteiz, aspira a abrir sus puertas este año. Pero ni siquiera recibiendo a sus primeros visitantes podrá desprenderse de las desavenencias políticas que han rodeado el proyecto, que viene gestándose desde 2011 tras la aprobación de la Ley de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo. A pocos meses de que se convierta en una realidad, su gestión por parte del Gobierno español ha estado rodeado de incógnitas para las autoridades vascas. Entre otras suspicacias está las que traslada su Patronato, formado mayoritariamente por el Ejecutivo de Rajoy aunque con presencia minoritaria del Gobierno vasco y del Ayuntamiento de la capital alavesa, que no se ha reunido desde que fuera constituido oficialmente en noviembre de 2015. Otra de las críticas vertidas desde Euskadi es que las instalaciones sirvan para redactar un relato de parte, centrado en las víctimas de ETA, en unas instalaciones a las que algunos consideran que les faltan varias piezas para construir una memoria compartida.

Sea este próximo verano o unos meses más tarde, la puesta en funcionamiento del Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo se ha visto empañada por las críticas al funcionamiento de sus órganos de gestión. Más en concreto, a las tareas encomendadas al Patronato de la Fundación que lo dirige. No ha vuelto a reunirse aunque el proyecto haya completado sus etapas más decisivas desde su primer encuentro en noviembre de 2015 en Madrid. Y aunque recientemente hubo una convocatoria, fechada para el pasado 26 de enero, se anuló a última hora. El rey Felipe VI ejerce de presidente de honor en un ente que cuenta con otros 21 patronos: diez representan a la Administración General del Estado, además del presidente Mariano Rajoy, tres al Gobierno vasco, uno al Ejecutivo de Nafarroa y otro a los gobiernos de las restantes comunidades autónomas. Gasteiz, su Consistorio, también está representado. Por último, Congreso y Senado aportan un miembro cada uno, y las víctimas del terrorismo, otros dos. Con el control del Gobierno español asegurado, la Comisión Ejecutiva -copada también por el Ejecutivo español- no ha tenido excesivas citas en su agenda. Según fuentes conocedoras de su actividad, se ha reunido en contadas ocasiones.

Florencio Domínguez, director del Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, asegura que “las convocatorias del Patronato exceden a nuestra competencia”. Atendiendo a la llamada de este periódico, asevera que la tarea del equipo que trabaja en las instalaciones -área educativa y expositiva;archivo y documentación;administración y comunicación- es ajena a la actividad de su principal órgano de gobierno. “Ni siquiera formamos parte del mismo”, incide, para afirmar que están ajenos a este respecto para centrarse en “la actividad propiamente dicha del centro, en el que estamos trabajando”.

Otra de las quejas de las instituciones vascas es el desconocimiento de los pasos que el Gobierno español va dando para materializar el centro, que se ubica en la antigua sede del Banco de España de Gasteiz. De hecho, y aunque la idea primigenia era que el diseño fuera compartido por los ejecutivos de Madrid y Lakua -con el PP y el PSE a los mandos entonces-, en 2013 comenzaron las disputas, cuando el Ministerio de Interior encabezado por Jorge Fernández Díaz amagó con dejar fuera al Gobierno vasco, ya en manos del PNV. Para esas fechas ya se había presentado el Plan de Paz y Convivencia, que años después ha permitido abrir el Instituto Vasco de la Memoria, Gogora, que incluye no solo el recuerdo a las víctimas de ETA, sino que también analiza otras violencias como las torturas o incluso se retrotrae a las conculcaciones de derechos humanos de la Guerra Civil.

Lakua, sin información Las instituciones de la CAV han denunciado en diversas ocasiones que han obtenido información del Memorial de Víctimas a través de los medios de comunicación, cuando el Gobierno vasco y el Ayuntamiento de Gasteiz están incluidos como parte de sus órganos de gobierno. La web del centro, www.memorialvt.com, no recoge por ahora informes como las memorias anuales, los planes de actuación o los dosieres económico-financieros. El Ejecutivo de Rajoy ha inyectado más de 5 millones de euros para acondicionar el edificio, aunque en el portal cibernético sí que figuran datos importantes como las subvenciones obtenidas por parte del Gobierno español: en 2015 fueron 30.000 euros como dotación fundacional y otros 1,1 millones de euros a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. En 2016 y 2017, la cuantía ascendió a los 1,7 millones anuales.

“Frente al terrorismo en sus diferentes manifestaciones, la sociedad democrática española tiene una obligación de reparación, de dignificación, de protección y, muy especialmente, de memoria, para que la historia recoja la verdad de lo sucedido, sin neutralidades o equidistancias entre aquellos que asesinan y los asesinados”, aseveraban desde el Ministerio de Interior cuando se dio a conocer la formación del Patronato hace ahora tres años. Y, efectivamente, la calificación de “víctima del terrorismo” quedaba amarrada y bien amarrada en la normativa que alumbró el centro, que fue aprobada con el consenso de la mayoría de formaciones en el Congreso y el Senado. Pero ya desde entonces las administraciones vasca y navarra reivindicaron su compromiso “con todas las víctimas de cualquier violencia”, proviniera de donde proviniera la conculcación de los derechos humanos.

Pasados los años y perfilado el proyecto por una comisión de expertos, el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo va a dar cabida a “a los demás grupos terroristas que han operado en España, como Grapo, GAL, Terra Lliure, Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive, etc. Tanto organizaciones de extrema izquierda, como de extrema derecha, las de inspiración nacionalista o las de cualquier otra orientación deben estar reflejadas y sus víctimas tienen que ser reconocidas”.

Por lo que ha trascendido hasta ahora, la pieza estrella del Memorial será la réplica del zulo en el que el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara permaneció secuestrado durante 532 días bajo un taller de Arrasate. También albergará un conjunto de documentos, alrededor de 300 armas y efectos aprehendidos a ETA por las autoridades francesas en el transcurso de dos décadas de lucha antiterrorista que, previo análisis policial y judicial por si ayudan a esclarecer los atentados aún pendientes de resolución, pasarán a engrosar el archivo del centro. Ingresarán en el “banco de la memoria” de las instalaciones de Gasteiz, donde los investigadores los tendrán disponibles en un futuro. Aunque por ahora se desconoce la ubicación o áreas exactas, los atentados yihadistas más conocidos que han azotado Europa estos últimos años también tendrán hueco.

El caso llega al senado Unas recientes declaraciones del portavoz del PNV en el Senado, Jokin Bildarratz, ponían el foco en otro asunto como el “sesgo ideológico” que a su juicio “en ocasiones está aflorando de forma muy evidente”. En una sesión de control al Gobierno, y frente al presidente Rajoy, el senador jeltzale instó a realizar “una mirada clara y crítica del pasado en Euskadi, basada en el pluralismo memorial;como un ámbito de diálogo democrático en el que debe hacerse sitio a la mirada de los otros”. Así, ahondó en que “no es bueno promover construcciones memoriales aisladas, incomunicadas o acotadas solo a un sector ideológico-político de la sociedad”, por lo que reclamó al Ejecutivo de Rajoy realizar “un mayor esfuerzo”. No solo para “asentar la pluralidad y la colaboración en la gestión”, sino para construir “una memoria compartida”.

La respuesta de Rajoy, que la dirección del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo dice compartir, versó sobre la génesis del proyecto. Las instalaciones memorialísticas son, a su juicio, “fruto de la pluralidad” en sus órganos de gestión. De la misma forma, se escudó en la Ley de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo, aprobada “con la práctica unanimidad de todos los grupos parlamentarios y, por supuesto, también con su voto” por el PNV”. Recordando que la ley vasca recoge expresiones similares, sostuvo que “el consenso sigue vigente”.

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