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Luz Casal: “Tengo la libertad de hacer lo que quiero, sin tener que demostrar nada a nadie”

Luz Casal publica ‘Que corra el aire’, un disco muy ecléctico en estilos, con rock, psicodelia, bolero, morna y una versión de Mari Trini

Una entrevista de Andrés Portero - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Luz Casal.

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Luz Casal.

Bilbao- Luz Casal se siente orgullosa de su nuevo hijo, Que corra el aire(Warner), un disco ecléctico en estilos y que considera “el mejor de mi carrera”. A la espera de sus conciertos en todo el Estado y en países como Francia o Grecia en 2018, la cantante aboga por la libertad, tanto para elegir hacer huelga o no el día 8 como para grabar discos. “Hago lo que quiero, sin tener que demostrar nada a nadie”, explica.

Vuelve cuatro años después. Se ha hecho esperar.

-Tras almas gemelas empecé a trabajar en este disco, pero me tomé un tiempo para hacer un álbum tributo a Dalida el año pasado, que presenté en Francia y en Japón. Me suelo cansar de mis ideas y abandonarlas porque necesito entretenerme con otras cosas y, por ello, trabajé en ambos discos, de forma paralela. El de versiones fue un trabajo más de intérprete. He estado entretenida (risas).

El disco nuevo incluye la canción ‘Volver a comenzar’ y usted canta: “no hay un antes y un después, solo existe el ahora”. ¿Así se siente a pesar de su éxito internacional y sus múltiples seguidores?

-Sí... lo hecho antes no asegura un camino fácil. Cada disco es una aventura nueva, un reflejo de momentos vitales determinados y aunque haya mucha fidelidad, también existe mucha oferta y los gustos cambian. No hay nada seguro nunca y por ello me gusta hablar de los discos y de sus trasfondos, para que se conozca algo más de aquello que se oye.

¿Vive todavía esa sensación de nervios?

-Claro, esa sensación en la tripa no pasa (risas).

¿Ni aunque gente de otra generación, como La Fuga, versione ‘No me importa nada’ y reivindiquen su carrera?

-Es algo amable que recibo con gratitud. Hay aspectos de mi trabajo que pueden ser importantes para los demás que yo no vivo con la misma intensidad. No soy arte y parte. Sé la emoción y la entrega que incluyo en mis discos, pero no sé si mi trabajo es tan significativo para la gente. Algo me dicen...

Pero no se puede negar su influencia pionera en el rock en femenino en castellano. Iba ya de gira con Leño y Miguel Ríos, recuerdo.

-Ya (risas). Es algo circunstancial... (duda). No había mujeres en el rock, es verdad, porque las de la Movida era más pop. Fue una singularidad. De joven, en el escenario me veían como si asistieran a no sé qué... Cantantes femeninas siempre ha habido, pero en el rock no. Era llamativo en el principio de los tiempos, aunque lo viví de forma natural.

En la canción ‘Que corra el aire’ reivindica que el rock es su presente, no su pasado.

-Sí, es algo que he sentido últimamente. Desde que grabé las dos canciones para la película de Almodóvar, especialmente Piensa en mí, gente que pasaba del pop y del rock como de la mierda me descubrió y se emocionó. Fue una sorpresa para ellos;para otros, como si me cambiara de ropa. He escuchado mucho eso de “me gustabas más antes, cuando eras más roquera” (risas). Eso sí, no me han visto en directo desde 1983. Sigo cantando algunas de aquellas canciones, como Un pedazo de cielo.

Esa es una pelea perdida ¿no cree?

-De hecho, me cansé de defenderme. Yo me dedico a la música, y me interesa en general, no solo un tipo de canción determinada. Hago las canciones y los discos que necesito o considero que debo hacer. Si no encajo en tu género, no es mi problema. No soy cínica y, si hago algo, es porque creo en ello.

De hecho, este disco es muy heterogéneo, ya que incluye rock, psicodelia, pop, country, reggae, un bolero...

-En los descansos de la grabación hablamos de ello, de que con el tiempo tienes un conocimiento de la música que acude a tu cabeza al trabajar. ¿Por qué no usar un estilo, un ritmo o un arreglo determinado? Da igual si suena a The Beatles o a Fleetwood Mac. No tengo por qué ocultar a determinados grupos o estilos, ya que son las herramientas con las que me expreso.

Eso es falta de prejuicios, algo muy saludable ¿no?

-Por supuesto. Tengo la libertad de hacer lo que me da la gana, de elegir mi camino y ponerme la ropa que quiero. Es más enriquecedor y atractivo pasar de un lado y estilo a otro. Admiro a grupos encasillados como Ramones, los Stones o AC/DC y sé qué van a hacer. Pero veo a Paul McCartney y sé que va a tocar de todo. Es decir, un viaje de sesenta años a través de la música popular, lo que me resulta más apasionante.

Vamos, que lo importante es la emoción, no el ‘traje’ de la música.

-Está claro, y eso que soy de chupa de cuero desde que salí del colegio (risas). No tengo que demostrar nada a nadie, y quien quiera acercarse a mí, bien;si no, no pasa nada. Nunca me aclimataré a los deseos de nadie. Si se llevan más las rubias que las morenas... ¡qué le vamos a hacer!

Ha elegido como productor a Ricky Falkner, colaborador de Sidonie, Love of Lesbian, Iván Ferreiro, Lory Meyers o Quique González. ¿Es una declaración de intenciones?

-Puede parecerlo... pero no. Conté con él tras oír un disco en el que trabajó y sin mirar los créditos me pareció que tenía que ser muy bueno. Elegí hacerlo aquí, no en Los Ángeles, y con él. Me di cuenta de su peso después. Fue convencimiento puro, y nos tiramos en paracaídas.

Grabó a la vieja usanza ¿no?

-Tengo una banda muy poderosa, pero con tanta sonoridad diferente optamos por grabar con músicos cercanos al hábito de Ricky, con Jairo (Depedro) o El Twanguero. Con confianza ciega y el pálpito de estar en buenas manos. De hecho, cogimos dos semanas, a canción por día. ¡Y nos sobró casi una! Grabamos casi en directo, con pocos detalles y recordings.

¿A qué alude con el título del disco?

-Hay un tema titulado Tanto ruido, sobre el coñazo que aguantamos ante tanto estímulo. Pues va por ahí, al deseo de que corra el aire, que se airee el ambiente. En varios textos hablo del tiempo, sobre todo en Días prestados.

Y de ir a la esencia.

-Exacto, de dejarse de distracciones inútiles, las que no eliges tú. El tiempo hay que aprovecharlo, quitarse de ruidos y decir a la gente que la quieres y la echas de menos.

Pregunta sobre dos mujeres: una sobre Cesaria Evora, en la que se atreve con la morna, y otra sobre Mari Trini, a quien versiona.

-Más que un homenaje a Cesaria, voz de la morna, es una aventura, un reto con ese estilo. Curiosamente, hasta que surgió ella había muchos buenos intérpretes populares masculinos. Y en el caso de Mari Trini, grabar Amores es solo la píldora de un disco tributo que pensé hacer en su día antes de que muriera. Su repertorio es maravilloso.

Una mujer valiente, además, en lo personal.

-No lo tuvo fácil en aquellos años. La recuerdo en una televisión, recién llegada yo a Madrid, y ella llevando con naturalidad su relación de pareja con su mujer. Era otro tiempo, con mucha menos permisibilidad, incluso en la música. He respetado Amores, pero la he traído al hoy y a mi estilo.

las claves

“Cada disco es una aventura nueva, un reflejo de momentos determinados y aunque haya mucha fidelidad, también hay mucha oferta”

“Cantantes femeninas siempre ha habido, pero en el rock, no;era llamativo en el principio de los tiempos, aunque lo viví de forma natural”

“Hago las canciones y los discos que necesito o considero que debo hacer;si no encajo en tu género, no es mi problema”

“Tengo una banda muy poderosa, pero con tanta sonoridad diferente optamos por grabar con músicos cercanos al hábito de Ricky, con Jairo o El Twanguero”

etiquetas: luz casal

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