en la plaza Kirikiño

Bilbao amasa las culturas

Los barrios de Iralabarri y Ametzola celebran su ya tradicional festín con La Fiesta del Pan en la plaza Kirikiño. En la cuarta edición la interculturalidad fue protagonista amenizada con música y danzas

Un reportaje de Laura Fernández - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

La plaza Kirikiño se llena de interculturalidad con diversas actividades para celebrar La Fiesta del Pan.

La plaza Kirikiño se llena de interculturalidad con diversas actividades para celebrar La Fiesta del Pan. (Fotos: José Mari Martínez)

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La plaza Kirikiño se llena de interculturalidad con diversas actividades para celebrar La Fiesta del Pan.

DURANTE la mañana de ayer la plaza Kirikiño se convirtió en un auténtico festín celebrando su cuarta edición de su ya tradicional La fiesta del Pan bajo el lema Amasamos los barrios en convivencia.

La interculturalidad fue, sin duda, la gran protagonista del día de ayer y, el pan, el hilo conductor de la fiesta. Se pudo ver a personas de varias partes del mundo que decidieron hacer de Bilbao su segundo hogar. Es el caso de Ruth Castedo, que hace doce años que vive en la villa y lleva cuatro celebrando el día del pan. “Yo nunca compro pan, me lo cocino en casa”, cuenta orgullosa y emocionada. Ayer para ella fue un día especial porque iba a ser el último año que participaría en el concurso. “Me vuelvo a mi país y la verdad es que tengo un sabor agridulce. Bilbao me ha tratado muy pero que muy bien y siempre será parte de mi vida”, dice emocionada. Aún así, asegura que cuando vuelva a su país construirá una pastelería junto a su hija. “Los años que he estado en Bilbao he estado haciéndome yo misma el pan para que no se me olvidara”, reconoce. Por ello, ayer decidió hacer dos tipos de pan típicos de Bolivia, su país natal. En la mesa de su stand reposaba el pan casero y el panecillo royal. El primero de ellos lo cocina con harina negra, mantequilla, huevos, sal, aceite, levadura, azúcar y agua. Confiesa que nunca tiene una medida exacta ya que siempre cocina “a ojo”, incluso los minutos que tiene que estar en el horno. “Si te asomas un poquito para ver cómo se está cocinando se ve perfectamente cuándo está listo”, dice bien convencida. Para realizar el panecillo royal utiliza leche, royal, huevos al gusto, azúcar, sal y harina.

A su lado se encontraba Reyna Aquino, proveniente de El Salvador, que invitó a muchos menores a hacer su quesadilla de lote. Únicamente tuvieron que amasar la masa después de mezclar el queso de burgos, la nata, lote de mazorca, azúcar, royal, levadura y aceite de girasol. “Así me hacen compañía y se divierten un poco”, comentó. Estos minichefs también estuvieron ayudando a Joseba Llorente para elaborar el tradicional txoripan. “Lo importante no es ganar, sino que los más pequeños se lo pasen bien haciendo su txoripan y que después se lo coman”, contó. Y añadió: “Si les sale rico y disfrutan comiéndolo, mejor que mejor”.

Durante toda la mañana, la plaza de Kirikiño no dejó de llenarse de familias y cuadrillas que querían saborear los diferentes tipos de pan disfrutando a su vez de la interculturalidad. De hecho, la mayoría de los asistentes y participantes de la fiesta coincidieron en que era “un día especial” porque no querían que esta celebración tuviese fin. “Se aprende mucho de todas las personas y es bonito que personas de diferentes lugares del mundo estemos aquí en una plaza celebrando algo conjuntamente”, confiesa Josu mientras sujetaba a su hija de 3 años en brazos.

AsociacionesDe la misma manera, en la plaza Kirikiño también estuvieron presentes las diversas asociaciones de Irala y Ametzola que mostraron el trabajo que desarrollan habitualmente;además, también aprovecharon el día de ayer para vender sus productos -camisetas, chapas...- y darse a conocer acercándose al público. Bien es cierto que no solo ellos estuvieron presentes. Además de todas las personas que quisieron enseñar al mundo los diferentes tipos de pan, también se pudo disfrutar de exhibiciones de bailes paraguayos, de capoeira, y de danzas vascas. En la misma línea, según fuentes del equipo de coordinación, explicaron que el barrio lleva un siglo amasando pan y que, durante estos años, los caminos han sido diversos, “al igual que la gente y asociaciones, con el único objetivo de que la diversidad cultural es el principal rasgo que une al barrio”.

Gladis Soto nació en Paraguay y no dudó en acercar a sus vecinos el pan típico de allí. Bajo el nombre de Chipa Paraguaya muchos curiosos se acercaron a su stand a probar su delicia. “Lo hacemos con harina de maíz, queso, mantequilla, leche, sal y anís en grano”, describió. Este plato es también propio de noroeste argentino. “También se suele consumir en el suroeste de brasil pero le llaman pao de queijp”, relató.

Bien es cierto que todos los allí presentes tenían algo muy claro. “Vengamos de donde vengamos o tengamos las raíces que tengamos lo que une a todas las personas de aquí es que todos somos iguales y eso es lo que hace bonito y especial este barrio”, aseguró Izaskun. Una manera de fomentar una identidad compartida.

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