hasta el 27 de mayo

Danok Reviviendo un impulso

El Museo de Navarra recrea, hasta el 27 de mayo, la posible gran exposición que el grupo Danok, auspiciado por Jorge Oteiza, se planteó hacer en Iruñea en los 60

Un reportaje de Paula Etxeberria Cayuela - Jueves, 15 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Una muestra de carteles contextualiza en el museo la época de Danok.Fotografía de Patxi Cascante

Una muestra de carteles contextualiza en el museo la época de Danok.Fotografía de Patxi Cascante

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Una muestra de carteles contextualiza en el museo la época de Danok.Fotografía de Patxi CascanteUna muestra de la exposición 'Grupo Danok. 1966-1967. Una modernidad incompleta'.

IRUÑA, 11.15. Esta breve nota que se conserva en un listado de artistas elaborado en su día por Jorge Oteiza confirma que una mañana de primavera o de verano -no se sabe a ciencia cierta- de 1966, a las 11.15 horas, se celebró la primera reunión en Iruñea del grupo Danok, en el Café Iruña. Seguramente allí estuvieron muchos de los artistas, si no todos, cuyas obras protagonizan ahora en el Museo de Navarra una muestra muy especial: la recreación de la gran exposición que Danok se planteó hacer en Iruñea en los 60, pero que nunca llegó a tener lugar.

Un gran evento que respondía a la pretensión de Jorge Oteiza, instigador de la aventura, de unir a todos los grupos de la Escuela Vasca -Gaur de Gipuzkoa, Emen de Bizkaia, Orain de Araba y Danok de Nafarroa- y a disciplinas e iniciativas muy diversas en un proyecto novedoso a la manera de festivales que había en aquel momento en Europa. El intento se quedó en un anhelo, en un impulso que ahora revive en la exposición Grupo Danok. 1966-1967. Una modernidad incompleta. Cuarenta obras de 27 creadores del medio artístico de aquel momento conviven en la muestra, comisariada por Javier Balda, dando fe de la heterogeneidad que caracterizó a los artistas que se movieron en torno a Danok, cualidad que fue asimismo causa de que el proyecto no llegase a fructificar.

“Danok fue casi inexistente, un intento del que se conoce bastante poco”, dijo el director general de Cultura del Gobierno de Nafarroa, Fernando Pérez, quien presentó la exposición junto a Javier Balda. Una muestra que nace como “una revisión crítica” del grupo Danok, de los artistas que pudieron formarlo, así como de las circunstancias que propiciaron aquella iniciativa asociada a los grupos de arte de la Escuela Vasca, en un tiempo en el que empezaban a catalizar algunas demandas e iniciativas para un mayor desarrollo y visibilidad del arte en la región vasconavarra. La exposición sitúa a cada artista representado por obras entre los años 1958 y 1969;es decir, en un momento de máxima madurez y creatividad de algunos de ellos y en los inicios de otros que vendrían a renovar el panorama local. “Era importante completar esta historia local inconclusa, fijar este eslabón pequeño en la historia regional pero que nunca antes se había tratado en la historiografía del arte local”, destacó ayer Javier Balda sobre la muestra, con motivo de la cual se ha editado un catálogo con textos del propio Balda y de Fernando Golvano, a la venta al precio de 15 euros.

CONTENIDO

Un trabajo de rescate de fondos
Y un contexto social

La muestra está formada por obras de artistas navarros que integrarían Danok, según el mencionado documento de Oteiza y otras fuentes: Joxe Ulibarrena, Isabel Baquedano, Julio Martín Caro, José María Ascunce, Gloria Ferrer, José Antonio Eslava, Xabier Morrás, Jesús Lasterra, César Muñoz Sola, Salvador Beunza, Juan Miguel Echeverría, Pedro Osés, de quien se muestra una obra realizada junto con Juan José Aquerreta;Eugenio Menaya, Narciso Rota, Miguel Echauri, Mariano Sinués y Pedro Manterola. A ellos se suman obras de artistas de los grupos Emen y Orain presumiblemente enviadas al Museo de Navarra para formar parte de la exposición conjunta en 1967, que no llegó a celebrarse: Carmelo Ortiz de Elguea, Joaquín Fraile, Juan Mieg y Alberto Schommer, del grupo Orain, y José Ignacio Andreu, Inazio Urrutia, María Dapena y Gabriel Ramos Uranga, de Emen. También se expone una escultura de Jorge Oteiza, del grupo Gaur.

Las obras y documentación expuestas pertenecen al Museo de Navarra, la Biblioteca de Navarra-Depósito Legal, el Palacio de Navarra, la Fundación Caja Navarra, la Fundación de Benedictinos de Lazkao, el Ayuntamiento de Irun y algunos particulares, como los propios artistas o sus familiares.

Para contextualizar la época de Danok también se exponen carteles de temática diversa y dos vitrinas con documentación.

En palabras de Javier Balda, Danok, “ese grupo nominado pero inexistente, fue un intento final de colectividad de intereses sobre la visibilidad y la potencia del arte como activador y dinamizador de una sociedad silenciosa y silenciada todavía en esos años de dictadura. Y su gran proyecto, en la pretensión de Oteiza, era que se asentase en Navarra el movimiento de renacimiento cultural, con el establecimiento aquí no solo del grupo artístico Danok sino de un proyecto de universidad de artistas vascos, de escuela de artes tradicionales, de oficios, de grupos de teatro, música, etnografía...”. ¿Y por qué vio Oteiza la oportunidad en Iruñea? “Porque en ese momento Navarra -explica Balda- tenía un régimen foral, con una fiscalidad diferente, y estaba en pleno desarrollo industrial”, gracias en gran parte a los planes de 1964 auspiciados por Félix Huarte (vicepresidente de la Diputación) y Miguel Javier Urmeneta (diputado).

En un principio, la Diputación Foral recogió muy bien este proyecto. “Parecía que se le iba a dotar de presupuesto, se ofrecieron varios edificios, se hicieron muchos dosieres acotando el proyecto finalmente en la calle Compañía. Oteiza quería implicar a la Universidad de Navarra, a Príncipe de Viana, la Caja de Ahorros Municipal y al Museo de Navarra, que previsiblemente iba a dejar sus salas para esa gran exposición final que nunca llegó a celebrarse”, detalla Balda.

“Pero tras un año de conversaciones, en una reunión concreta en la Diputación Foral, parece que Urmeneta, superado por los interlocutores, les dijo: si yo presento esto a mis compañeros diputados, me tiran por la ventana. Se asustaron porque en ese momento Urmeneta y Huarte estaban ya un poco fiscalizados por el resto de diputados, no actuaban ya tan libremente”, recuerda Balda. El proyecto entonces deja de tener presupuesto y sede, los agentes activos del grupo Danok se diluyen, y con ellos el proyecto, que Oteiza siempre consideró uno de sus fracasos.

EL FINAL
La heterogeneidad

Riqueza y obstáculo

“Hubo reuniones, idas y venidas, pero eran intereses muy diferentes. Los artistas, por su carácter, es difícil que confluyeran en una asociación gremial de esta naturaleza, y además en un momento dado Pedro Manterola narra que tienen la sensación de que se les está utilizando como peones de un proyecto al que se sienten ajenos. Otros artistas solo buscaban exponer más, dar a conocer más su obra”, analiza el comisario de la exposición, que da muestra de que los creadores que pudieron integrar Danok eran “absolutamente heterogéneos, en lo formal y lo personal”. “Lo curioso de Danok -remarca Balda- es que integra a dos generaciones, artistas desarrollados en la posguerra y a la vez artistas muy jóvenes que se incorporan, como Pedro Osés, Xabier Morrás, Isabel Baquedano, incluso Manterola, y que eclosionan en el año 68, marcando el fin de una época y el comienzo de otra modernidad, hasta finales de los 70”.

José Antonio Eslava, artista de Danok, no quiso perderse el pasado viernes la presentación de la exposición, que, dijo, le ha “sorprendido por la buena calidad, el buen hacer técnico” en estas obras. “Me ha encantado ver a mis amigos, ver compañeros” -afirmó- de una época en la que él “estaba muy ensimismado en trabajar y pintar bien. Tenía la necesidad de sobrevivir, y quizá eso influyó en esa dispersión”, dijo el pintor, quien coincidió el viernes en el Museo de Navarra con Pedro Fraile, hijo del artista Joaquín Fraile;Mercedes Salvide, sobrina de Juan Miguel Echeverría, y Amaya Ascunce, hija de José María Ascunce, especialmente emocionada por ver expuesto el cuadro de su padre Montes de labor(1964). “Habíamos intentado exponerlo en varias ocasiones pero no se nos había cedido por distintas razones... Pertenece al mejor momento de mi padre y a uno de sus temas favoritos”, comentó. Por su parte, Mercedes Salvide dijo revivir gracias a esta muestra los recuerdos que guarda de pequeña, cuando tenía solo 5 años y su tío, el escultor Juan Miguel Echeverría, “se reunía muchas tardes en su estudio de Fuenterrabía con Oteiza, Basterretxea, Ulibarrena... Yo jugaba por ahí y escuchaba las impresiones, los enfados, las contradicciones que tenían”. “Mi tío -comentó- en aquel momento decidió volcarse en la enseñanza. Era una persona con mucho carácter, y lo que se muestra de él en esta exposición es solo una parte de la parte figurativa de cuando él estudiaba”, detalló.

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