Rojo sobre blanco

Tibieza y fidelidad

Por José L. Artetxe - Martes, 13 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

borrar

Galería Noticia

borrar

lAS cifras de asistencia a San Mamés se han convertido en uno de los temas favoritos en los mentideros futbolísticos, y no es de extrañar. La calle comenta todo aquello que guarda relación con el equipo y quien llena el campo o deja de hacerlo es la calle. Existe por tanto un doble motivo para que la gente, preferentemente el socio, tenga una opinión formada al respecto, dado que desempeña el rol protagonista. La calle es juez y parte: cuando habla del poco o mucho cemento (plástico más bien) que se observa en las gradas, en realidad está hablando de sí misma. El cariz del debate o de la conversación de turno siempre estará en función de la decisión que la gente adopte cada vez que el Athletic juega en casa.

Tres cuartos de lo mismo sucede si el asunto va sobre el ambiente que rodea a los partidos. La animación, los silencios, el murmullo, el aliento, el calor o el frío que emite San Mamés, todo esto constituye un material de discusión que da muchísimo de sí y donde resulta difícil alcanzar consensos. Es lógico, dado que la masa, en su acepción de “muchedumbre o conjunto numeroso de personas”, es una cosa y luego está el individuo, cada componente de dicho colectivo que, con su particular percepción y aportación, genera diferentes climas.

El domingo hubo menos público que nunca este año en un partido de Liga. Solo se ocupó el 58% de las localidades para presenciar el Athletic-Leganés. Qué duda cabe que la causa principal está conectada a la marcha del equipo, quedando el horario, el día y la entidad del cuadro visitante en un segundo plano. Los amigos de las estadísticas, sobre todo de las negativas, llevan tiempo insistiendo en que hay un paulatino descenso en la asistencia a San Mamés. De igual manera se remarca, porque así se percibe, una disminución de la temperatura. Lo que la concurrencia transmite es cada vez menos trascendental. El campo ha dejado de intimidar al de fuera como supuestamente solía, una apreciación un tanto vaga porque no se concreta cuál es el período con el que se compara lo de ahora.

La calle es juez y parte: al hablar del poco o mucho cemento que se ve en San Mamés, habla de sí misma

En lo del ambiente se le otorga gran valor a lo que hace o deja de hacer la denominada grada de animación o aquellos grupos que se ubican en una zona específica desde la que, por lo visto, deben salir más decibelios que desde el resto de tribunas. Uno diría que el establecimiento de categorías, unos gritan o arropan más que otros, choca con el concepto de San Mamés como unidad, que es el fundamental.

Tener la oportunidad de conocer otros estadios de esta liga y de otras, permite afirmar que el de Bilbao no figura en la parte alta del ranking de recintos calientes. Ni por asomo. Ni hoy, ni ayer, ni anteayer en el viejo San Mamés. El traslado al nuevo no ha hecho sino agudizar la tendencia. Para empezar porque es prácticamente imposible que se cubra su aforo. La razón es clara: socios al margen, quedan casi 10.000 asientos por llenar.

Lo anterior no quita para que San Mamés, al menos hasta hace poco, escale muchas posiciones y se distinga de la mayoría de las bomboneras si lo que se analiza es el grado de fidelidad al equipo, en el sentido de amparo en coyunturas delicadas. El denominado bienio negro (2005-07) sería el paradigma, pero hay ejemplos a patadas al respecto.

La cita de pasado mañana, con el Olympique de Marsella, no puede catalogarse como límite puesto que el Athletic no se juega más que el acceso a los cuartos de la Europa League, pero ello no obsta para que San Mamés responda como acostumbra coincidiendo con la visita de rivales ilustres. Respuesta que contrastará severamente con la del último domingo.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

destacado mail

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120