A la espera de dar con el rumbo correcto

el bilbao basket sigue haciendo pruebas tras 22 jornadas, pero los resultados ajenos le permiten mantener su renta

Un reportaje de Roberto Calvo - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Ben Bentil, que ayer tuvo más protagonismo que en su debut, penetra a canasta, pero es frenado con falta por Guillem Vives.Fotos: ACB Photo/M.A Polo y efe

Ben Bentil, que ayer tuvo más protagonismo que en su debut, penetra a canasta, pero es frenado con falta por Guillem Vives.Fotos: ACB Photo/M.A Polo y efe

Galería Noticia

Ben Bentil, que ayer tuvo más protagonismo que en su debut, penetra a canasta, pero es frenado con falta por Guillem Vives.Fotos: ACB Photo/M.A Polo y efe

HAN pasado 22 jornadas de la Liga Endesa y el Bilbao Basket sigue en periodo de pruebas. Pero tendrá que encontrar su patrón definitivo porque le espera una minitemporada de doce jornadas para llegar a la salvación. En esa carrera parte con un triunfo de ventaja sobre los puestos de descenso, aunque los hombres de negro son como esos ciclistas que se quedan descolgados del pelotón nada más iniciar la subida hacia la meta y pasan penurias para llegar a la meta, boqueando en busca del oxígeno que llene sus pulmones y impulse sus piernas y mirando a los lados para ver cuántos rivales van quedando tras él.

De momento, hay dos, el Joventut y el Real Betis tras otra jornada en la que los cinco últimos clasificados volvieron a perder. El que tenía más papeletas, por el rival y por jugar fuera de casa, era el Bilbao Basket, así que hay que pasar otra página de este agónico calendario en el que el equipo bilbaino está metido desde octubre. Pero las sensaciones siguen sin ser buenas y el conjunto de Miribilla firma su peor balance a estas alturas de todas sus temporadas en la ACB y las seis derrotas consecutivas suponen también una de las rachas de siempre. Quizás la fragilidad anímica que transmite el equipo es consecuencia de que las derrotas han provocado, a su vez, que todos los jugadores parezcan peor de lo que son y no se observe una mejoría en el rendimiento colectivo, ni siquiera con las nuevas incorporaciones y pese a que la dureza de los entrenamientos se haya incrementado.

Porque Rebic y Bentil, que vivieron su segunda aparición con el Bilbao Basket, no parecen jugadores que puedan dar el notable salto de calidad que necesita un conjunto en apuros. El base serbio jugó casi 16 minutos, con un par de rotaciones en las que compartió cancha con Tabu, en un partido en el que el Valencia Basket se aplicó en apretar las clavijas a los directores de juego de Mrsic. Rebic no mostró el descaro y el atrevimiento que le hicieron recalar en Bilbao, probablemente porque la consigna que ha recibido desde el banquillo es la de no cometer errores para diferenciarse de su antecesor Ricardo Fischer, a quien ahora mismo no mejora de manera sustancial. Pero en estos tiempos un base debe ser algo más que un tipo que pone el balón en el otro campo y de la capacidad del jugador de Belgrado para asociarse, sobre todo en el pick and roll nada se ha visto de momento.

En cuanto al repetidamente conocido como el primer ghanés que jugó en la NBA, como si eso supusiera un plus de calidad, Bentil tuvo ayer más de 27 minutos para empezar a soltarse, en gran parte por la lesión de Hervelle. Del africano queda claro que ni mide 2,04 metros ni tiene buena mano. Ayer logró unos números aparentes, 13 puntos y 8 rebotes, pero a costa de gastar muchos tiros y mostrarse como un jugador desordenado al que le puede costar interpretar el juego, sobre todo en una competición a la que acaba de llegar. En realidad, Bentil ha sido durante toda su aún corta carrera un referente para sus equipos, un anotador principal con bajos porcentajes de tiro. Está por ver si eso se lo van a permitir en el Bilbao Basket o si es lo que necesita el equipo ahora mismo.

resultados desiguales Ante el Valencia Basket mucho juego pasó por sus manos, como por las de Dejan Todorovic, con resultados desiguales. Redivo cargó con la cruz después de un par de jugadas en las que Green anotó por encima suyo y eso le mandó al banquillo y en el juego exterior no hubo nada más. Hammink jugó ayer más que Tomás, que ha caído en desgracia. Y pensando en el futuro, si es que eso es posible en las circunstancias que vive el club, es mejor apostar por el mallorquín que por el holandés. Tomás es cupo de los que no sobran en ninguna plantilla de la ACB y, además, no se le trajo para ser un jugador marginal. Es otra muestra más de que el Bilbao Basket sigue sin encontrar un rumbo claro, pese a que ha cambiado al capitán y a parte de la tripulación. No puede tardar mucho en hacerlo porque el domingo llega el partido en el que está en juego media temporada.

lesión EN EL PRIMER CUARTO

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Baloncesto

ir a Baloncesto »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120