Historias de la vida

Todo por alcanzar una meta

César Estornés es uno de los socios más antiguos del club deportivo y desde 1980 preside la comisión de montaña

Un reportaje de Yaiza Pozo - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

El bilbaino César Estornés posa frente a un mural histórico ubicado en el club deportivo más antiguo de la villa.Foto: Oskar González

El bilbaino César Estornés posa frente a un mural histórico ubicado en el club deportivo más antiguo de la villa.Foto: Oskar González

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El bilbaino César Estornés posa frente a un mural histórico ubicado en el club deportivo más antiguo de la villa.Foto: Oskar González

U N poco de aventura y una vida sana son elementos fundamentales para César Estornés. Hace más de 40 años descubrió dos de sus grandes pasiones;la montaña y el deporte. Este bilbaino, a sus 68 años, sabe lo que es sudar la gota gorda en el Club Deportivo más antiguo de la villa. Es uno de los socios más longevos y para este aficionado, este espacio deportivo es su segunda casa. En él encontró cobijo cuando trabajaba sin cesar en la librería que fundó su padre y en la que ha estado al mando durante más de 50 años. Ahora es presidente de la comisión de montaña, una de las más antiguas de Bizkaia, donde disfruta organizando rutas con su equipo.

“Mi padre colaboró en el circo del Club Deportivo en un puesto modesto y era un socio muy antiguo”, afirma el bilbaino. Ese fue el primer contacto que tuvo Estornés con el Club, pero no fue hasta 1973 cuando se hizo socio y comenzó su afán por el deporte. “Me pareció un sitio estupendo”.

Confiesa que hasta entonces nunca había hecho gran cosa, solo “cuando iba a Mundaka de chaval en verano”, pero no tan asiduo como ahora. Tal es su afán por el deporte que todos los días tiene una cita con el Club Deportivo “a no ser que falte por un motivo especial”. “Más que apasionado diría que he visto las ventajas que te da hacer deporte. Para la salud sobre todo. Te da una tranquilidad y una sensación placentera. Además, creo que si estoy una semana o quince días sin hacer ejercicio lo noto”, confiesa.

Con el paso del tiempo, el Club Deportivo bilbaino ha ido creciendo en número de socios y Estornés ha sido testigo de ello. En la actualidad, cuenta con más de 4.000 socios y todo ha evolucionado, incluso la forma de relacionarse. “Ahora la gente es más individualista porque van a hacer sus cosas, no como antiguamente que había una armonía social. Se hacían grupos y la gente congeniaba”, explica.

Sin embargo, afirma que este hecho no sucede en la montaña. Desde 1980 forma parte de la comisión de montaña del propio club y la cual preside. En 2014 cumplieron el centenario y aún continúan yendo antiguos socios como Estornés. “Los montañeros crean un vínculo de amistad muy grande incluso más del que puedas hacer haciendo gimnasia porque vives situaciones complicadas. Hay más convivencia”, explica.

Planear nuevas travesías y descubrir parajes es otra de las grandes aficiones que ha desarrollado el bilbaino dentro del club. Cuenta que en verano aprovechan el buen tiempo para hacer cosas diferentes y reforzar amistades. “Una semana solemos irnos por ahí y hacemos visitas culturales. Hacemos travesías… todo tipo de cosas. Por la mañana actividad montañera y por la tarde actividad cultural”, relata.

Tal son los cambios que se han dado que hasta la forma de hacer deporte ha cambiado dentro del club. “La tecnología de ahora es un aliciente. Por ejemplo escuchar música o ver la televisión mientras haces gimnasia. Estar aquí dentro me ha aportado más salud, más calidad de vida, amistades y la satisfacción de hacer algo que me llena plenamente”, dice.

El Club Deportivo ha sido para Estornés un gran refugio, sobre todo laboral. Su padre abrió una librería en 1942 y años después se convirtió en un negocio familiar del que Estornés tuvo que estar al frente. Fueron años difíciles y admite que le gusta mucho más lo que hace ahora. “Antes me estresaba. Me gustaba la librería pero me metí a trabajar con mi padre y hubo el choque generacional. Discusiones entre padre e hijo porque vienes con unas ideas y tu padre con otras más antiguas”, rememora. A pesar de los contratiempos, el negoció continúo adelante hasta 2005, cuando Estornés tomó la decisión de echar el cierre y comenzar una mejor etapa en su vida. “Era muy sacrificado”, confiesa.

Un refugioPero en todos esos años el Club Deportivo ha sido un lugar que le ha ayudado a quitar el estrés laboral. “En mis tiempos libres me venía al Deportivo. Así durante años porque era un momento de liberación”, dice. El deporte le acompaña incluso en su blog personal. Creado en 2009 recibe su mismo nombre y también indaga sobre aspectos curiosos relacionados con la historia. “Empecé hablando de cosas del Deportivo, porque de sus muchísimos años de historia hay cosas que las he dado yo a conocer”, dice. Le gusta contar la vida de deportistas y asegura ser un fanático de la investigación. Tanto esto como el deporte se han convertido en pilares fundamentales en su día a día.

El protagonista

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