hoy se cumple un año

La vida 365 días después de las llamas

DEIA reúne a varios afectados por el incendio del edificio de Gran Vía, de Sestao, del que hoy se cumple un año

Un reportaje de Miguel A. Pardo - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los vecinos del número 80 de la Gran Vía de Sestao volverán a sus hogares próximamente.Foto: J. Sampedro

Los vecinos del número 80 de la Gran Vía de Sestao volverán a sus hogares próximamente.Foto: J. Sampedro

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Los vecinos del número 80 de la Gran Vía de Sestao volverán a sus hogares próximamente.Foto: J. Sampedro

EL 12 de marzo de 2017 es una fecha que marcó un antes y un después en las vidas de Alberto, Cristina, Tamara, María, Concepción, Mónica, María Jesús... y de sus familias. Hace justamente un año, un incendio arrasó el edificio situado en el número 80 de la Gran Vía de Sestao. Lo perdieron todo. Sus casas, sus recuerdos... Algunos no pudieron conservar ni su DNI. Ha sido un año muy duro para todos ellos, pero miran el futuro con esperanza, ya que, en unos meses, podrán volver a sus casas. “No nos gusta hablar de plazos, pero, en principio, si todo va como está previsto, para mayo la obra estará concluida y tendrán que revisarla y darle el visto bueno los técnicos municipales”, apunta Alberto Pérez. El vivía y vivirá en uno de los bajos de este edificio que tiene cerca de 150 años.

Al igual que sus vecinos, Alberto no olvida aquella fatídica mañana de la que hoy se cumple un año. “Salí con lo puesto. En el momento no eres muy consciente de lo que está pasando”, reconoce Alberto. “Lo vives como si fuera una película, pero, por desgracia, es algo que nos ha pasado realmente. No queda otra que seguir adelante, no te puedes parar”, señala Cristina Sánchez. Su caso muestra la diversidad de historias, de proyectos personales que residían en este edificio de 41 pisos. Ella llevaba tan solo quince días viviendo en el inmueble cuando las llamas originadas en el cuarto piso del edificio dañaron gravemente este emblemático bloque de viviendas de la Gran Vía. “Es la segunda vez que me pasa algo así, que se me quema la casa, pero en este tiempo nunca he bajado los brazos. Tenía muy claro que mi hogar, mi proyecto de futuro, de familia debe estar y va a estar en esta casa”, declara.

Si Cristina era una recién llegada a la comunidad de vecinos, el de María es un caso totalmente opuesto. Ella llevaba toda una vida, más de 50 años viviendo en este edificio. “Aquella mañana me enteré del incendio por los gritos. Salimos en cuanto pudimos, fue algo horroroso”, reconoce.

El incendio ha marcado sus vidas. En este tiempo, además de tener que hacer trámites como volver a hacerse el DNI y tratar todo lo relacionado con las coberturas de los seguros, han tenido que ser realojados en otros inmuebles, en su mayoría, ubicados en Sestao o las inmediaciones del municipio. “En mi caso, me han realojado en Portugalete. La cuestión de los realojos era muy importante para tratar de seguir con nuestras vidas tras el incendio”, explica Mónica García. Ella vivía en la cuarta planta, la misma en la que se originó el incendio cuya causa fue declarada como “indeterminada” tras la investigación de los hechos que llevó a cabo la Ertzaintza. “Al principio, no tienes ni idea de todos los trámites que tienes que hacer. Hemos tenido la suerte de que el seguro de la comunidad ha puesto todo de su parte para ayudarnos”, asegura Alberto.

Las semanas posteriores al incendio, los 86 afectados tuvieron que vivir en hostales, hoteles y casas de familiares y, en primera instancia, se alojaron en el frontón de Las Llanas. Desde el primer momento, recibieron el apoyo y la solidaridad de la ciudadanía y eso es algo que, pasados ya 365 días, valoran muchísimo los afectados por el incendio del número 80 de la Gran Vía. “Solo podemos tener palabras de agradecimiento a la gente por el apoyo que nos ha dado”, asegura Alberto. “Fue increíble. Por ejemplo, la misma mañana del incendio, una mujer se llevó a varios niños a desayunar a su casa”, recuerda Tamara Díaz, vecina del primer piso del inmueble. Ese es tan solo un ejemplo que pone en relieve la ola de solidaridad que generó el incendio. Hubo locales hosteleros que recogieron ropa para los afectados, se pusieron varias huchas para recaudar fondos en favor de estas familias y hasta se organizó en junio una jornada llena de música y actividades con el objetivo de continuar recaudando fondos para los afectados. Uno de los gestos más significativos fue el apoyo de la plataforma de afectados por el incendio en el Casco Viejo de Bermeo. “Ha habido una persona de esa plataforma que nos ha asesorado, nos ha brindado la experiencia de su caso para poder realizar muchos trámites”, indica Alberto.

Lo acaecido hace un año ha cambiado la vida de los afectados hasta el punto de que, en algún caso, han variado sus hábitos. “Llevaba 50 años viviendo aquí y, desde el incendio, no había pasado por delante del edificio. Lo había estado evitando”, reconoce María Alves. Alberto es el ejemplo opuesto, la otra cara de cómo vivir los meses posteriores al incendio. “Paso por aquí siempre que puedo para ver cómo van las obras. Cada uno lleva esto a su manera”, indica Alberto.

La vuelta a casaAhora empiezan a ver la luz al final del túnel y es inevitable que estas familias piensen en el mágico momento del volver a sus hogares. “Es el momento que estamos esperando. El día que volvamos aquí lo vamos a celebrar con champán”, explica María Jesús Vázquez. Y es que, en las primeras semanas posteriores al incendio, llegó a temerse que el edificio tuviera que ser derruido, hecho que hace que esa vuelta vaya a ser más especial si cabe. Hasta que ese momento llegue, estas familias tienen que seguir luchando, atando detalles para poder reiniciar, con garantías, sus vidas.

“Tenemos que dar un estirón en las conversaciones con los seguros más rezagados”, indica Alberto, quien mira con esperanza a su casa, al edifico que hace un año fue pasto de las llamas.

etiquetas: incendio sestao

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