cambio legislativo

Cambio de ‘chip’ en las separaciones con mascotas

Hasta ahora se acordaba su custodia y, si no, “se primaba de quién era, antes que su bienestar”, explica una experta

Con el cambio legislativo, se podrán pedir visitas en divorcios contenciosos como ocurre con los menores

Arantza Rodríguez - Domingo, 11 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Las mascotas, con el cambio legislativo que está en trámite, serán consideradas “seres dotados de sensibilidad”.

Las mascotas, con el cambio legislativo que está en trámite, serán consideradas “seres dotados de sensibilidad”. (Pablo Viñas)

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Las mascotas, con el cambio legislativo que está en trámite, serán consideradas “seres dotados de sensibilidad”.

Bilbao- “Conozco un caso de divorcio de mutuo acuerdo en el que ella se quedó con los dos gatos y abandonó la vivienda familiar para irse a vivir a hora y media de distancia. Él se quedó muy solo y se encerró en sí mismo. Imagino que hoy habrían acordado unas visitas. Si la ley se lo permite, es más fácil que lo soliciten, se ven más arropados y no se creen que están pidiendo una locura”. Marta Lezaola, vicepresidenta de la Comisión de Derecho Animal del Colegio de Procuradores de Bizkaia, recuerda este caso para dejar constancia del “sufrimiento” que supone perder el contacto con las mascotas en caso de separación y destacar las posibilidades que se abrirán cuando se modifique el Código Civil y estos animales sean considerados seres dotados de sensibilidad y no meros objetos. “La mascota se incluirá en el convenio regulador si es de mutuo acuerdo o se pedirán visitas si es divorcio contencioso”, avanza esta profesional.

A la espera de que la proposición de ley para realizar este cambio legislativo siga su curso en el Congreso, tras ser aprobada su admisión a trámite por unanimidad, los abogados resuelven los conflictos con los medios a su alcance. “Hasta la fecha, la custodia de las mascotas se acordaba fuera de sede judicial. Se plasmaba el acuerdo entre las partes en un convenio regulador y se llevaba a la práctica. Los jueces no se pronunciaban porque la ley no lo regulaba. En caso de contencioso, se quedaba con la mascota el propietario acreditado con el chip o la cartilla. Si era un gato, al que no hay obligación de ponerle el chip, se lo quedaba el miembro de la pareja que lo quería. No había más criterios que la propiedad. Era un cosa más”, explica esta procuradora, socia activista de una protectora desde hace más de una década. “Conozco casos en los que la pareja, tras su separación, comparte al perro. Se turnan por semanas, los fines de semana y las vacaciones. Es un tema delicado, porque también conozco el caso de una chica que se divorció por acoso y maltrato psicológico y volvió con su pareja porque se quedó con la perra y no le dejaba verla. Volvió al sufrimiento diario porque no quería abandonar a su perrita”, relata y dice que, “de haber sido hoy, habría acudido al juzgado”.

Aunque aún no ha visto “ningún juicio por custodia de una mascota en Bizkaia”, Lezaola cree que “en breve empezarán a instarse”. “Lo que sí sé es de casos de solicitud de visitas de un perro que se encuentran en el servicio de mediación”, señala.

Una vez entre en vigor la nueva normativa, el juez determinará el destino de las mascotas “teniendo en cuenta tanto el interés de los miembros de la familia como el bienestar del animales, pudiendo preverse el reparto de los tiempos de disfrute si fuera necesario”, expone, por su parte, María González Lacabex, abogada especializada en Derecho Animal, quien destaca que “no podrán ser subastados en caso de reparto de bienes, ni embargados”.

Custodia compartida de perrosA la hora de determinar qué miembro de la pareja se queda con la custodia de un perro, surge el mismo “problema”, afirma Lezaola, que con la solicitud de visitas y “es que, a priori, lo que es fácilmente acreditable es la propiedad del animal”. “En el caso de las visitas, el Registro de Identificación Animal y la mediación están primando la propiedad antes que su bienestar”, lamenta y recuerda el caso de “un perro cuidado y llevado al veterinario siempre por una chica, que incluso se encargó de operarlo a vida o muerte, mientras su pareja no se hacía cargo, pero los organismos se fijan en la propiedad”. Con la esperanza de que los jueces tengan en cuenta quién asume el cuidado del animal, esta procuradora señala que otro “problema añadido es cómo queda acreditada la propiedad: cartilla, chip, registro... Son temas complejos si no los has tratado antes y supongo que va a costar explicárselo a los jueces”, anticipa.

Si hay hijos de por medio, lo más probable, indica Lezaola, es que el animal se quede con ellos “porque prima el interés del menor y los menores tienen un gran apego a sus mascotas”. En caso de que la custodia de los hijos sea compartida, cree que los animales seguirán sus pasos. “Si se llega a un punto conciliador con los niños, ¿por qué no con este otro miembro de la familia?”, deja en el aire.

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