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Una guía femenina en la industria del refino

Beatriz Baldó lleva treinta años comotécnica de planta en Petronor Natural de Oviedo, entró tras lograr una beca

Emilio Zunzunegi - Viernes, 9 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 07:27h

Beatriz Baldó lleva treinta años como técnica de planta en Petronor Natural de Oviedo

Beatriz Baldó lleva treinta años como técnica de planta en Petronor Natural de Oviedo (Foto: P. Viñas)

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Beatriz Baldó lleva treinta años como técnica de planta en Petronor Natural de Oviedo

muskiz - Natural de Oviedo, Beatriz Baldó Sierra lleva cerca de treinta años como técnica de la refinería de Petronor en Muskiz. Licenciada en Química Orgánica por la universidad ovetense, Beatriz fue la primera mujer que accedió a este puesto en la empresa vizcaina y aunque no quiere darle mayor importancia a su pionero papel en una industria hasta entonces 100% masculinizada, a excepción de algunos puestos administrativos o de limpieza de oficinas, reconoce que a partir de entonces se produjo un punto de inflexión en la compañía que poco a poco fue incorporando mujeres a su staff productivo y de decisión. “Uno de los hitos esenciales de este cambio hacia la incorporación femenina tuvo lugar cuando las primeras operadoras de planta se integraron en los turnos”, reseña esta mujer que en su etapa universitaria conoció al bilbaino con el que tiene tres hijos.

“Al acabar la carrera el profesor que dirigía mi tesina me habló de unas becas del Ministerio de Industria para el tema de hidrocarburos que te concedían siempre que una empresa te admitiera. Mandé la propuesta de beca a todas las refinerías del país. La única que me contestó fue Petronor lo cual era estupendo porque mi novio era de Bilbao”, recuerda con satisfacción esta mujer que sin embargo se vio relegada en el proceso de selección que en las mismas fechas convocó Petronor para trabajar en planta. “Me presenté a la selección, pero me dijeron que, para esos puestos y siendo mujer... no lo veían. Y sin embargo me concedieron la beca de laboratorio gracias al jefe de laboratorio, Jesús Berzosa, quien apostó por incorporar a una mujer al equipo”, apunta esta precursora que año y medio después de trabajar en la refinería fue contratada para uno de los puestos en los que inicialmente fue rechazada. “Yo nunca fui mejor ni peor que nadie. Me coincidió todo y puse el empeño necesario para lograr algo que me gustaba”, destaca Beatriz.

Mucho han avanzado las cosas desde 1988 cuando se incorporó a Petronor. Las cifras apuntan que Beatriz es una de las 194 mujeres que, a fecha de diciembre de 2016, forma parte de la plantilla estructural de la refinería vasca en la que trabajan 1.043 personas, en su mayoría fijas, y que se suman a las cuatro mujeres que forman parte del consejo de administración de la empresa, formado por quince representantes.

Criterios “Hoy día no hay un criterio de género para decir a este sí o a esta no. Son criterios de otro tipo: técnicos, profesionales… pero no de género. Yo recuerdo que cuando entré aquí con la beca después de varias entrevistas -donde me miraban como un bicho raro- me decían: ¡Es que no tenemos cuarto de baño para mujeres! Yo les decía que podía esperar a la hora del comedor como diciendo que eso no era un problema”, relata esta química del departamento de Planificación y Administración de la producción de la petroquímica vasca que considera que los avances tecnológicos han hecho que el trabajo en la refinería tenga un horizonte interesante para las mujeres “siempre que les guste”.

Defensora de la política salarial de la empresa “que trata por igual a hombres y mujeres según las tablas del convenio y a los que están fuera de convenio según sus méritos”, Beatriz reconoce la dificultad de la mujer para lograr ascensos “ya que también somos minoría aunque cada vez hay más jefes de departamentos tanto en operaciones como en diversas áreas de producción”, apunta Baldó quien arremete sin vacilación contra la brecha salarial que ayer se denunció en las manifestaciones del 8-M. “Es indignante. Apoyo totalmente esa reivindicación ya que a igual trabajo debe haber igual sueldo. Lo contrario no se sostiene”, remarca.

No obstante, esta madre de tres adolescentes, que ha debido conciliar vida laboral y familiar, no cree tanto en las huelgas que “tal vez fastidian a quien no es el que está impidiendo esa igualdad”, sino en dar un auténtico golpe de timón social y sostiene que Petronor es un ejemplo de ese cambio. “Para trabajar aquí no hay que ser una supermujer”, afirma.

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