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“O vamos todos juntos o el problema seguirá ahí”

Hombres que, como Edu, predican con la igualdad, hablan sobre el 8-M

 “El patriarcado se ha dado cuenta de que habrá un antes y un después. Por eso se ha revuelto”, sostiene Txema

Arantza Rodríguez - Viernes, 9 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 07:36h

Eduardo Angulo lleva a sus hijas al colegio todos los días y ayer no fue una excepción. Fotos: Juan Lazkano

Eduardo Angulo lleva a sus hijas al colegio todos los días y ayer no fue una excepción. Fotos: Juan Lazkano

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Eduardo Angulo lleva a sus hijas al colegio todos los días y ayer no fue una excepción. Fotos: Juan Lazkano

Bilbao - Aún son pequeñas, pero Eduardo Angulo y su pareja imparten a sus hijas todos los días una lección de igualdad. Sin libros ni tabletas. Predicando con el ejemplo. Sin necesidad de jornadas históricas. De lunes a domingo. Propietario de una agencia deportiva, este bilbaino de 40 años lleva a las niñas todas las mañanas y tardes al colegio y ayer no fue una excepción. “Intentamos cuadrar los horarios. Yo tengo jornada partida, ella continua y nos organizamos como podemos con la ayuda de una chica. A la mañana llego un poquito más tarde a trabajar y las traigo a la escuela. A la tarde se queda mi mujer con ellas”, explica a las puertas de Indautxuko eskola.

Convencido de que “es necesario visibilizar todos los problemas” que sufren las mujeres con iniciativas como las de ayer, alberga sus dudas sobre el hecho de que algunas convocatorias excluyan a la otra parte. “Me da la sensación de que muchas veces se hacen dos bandos, de mujeres y hombres. Creo que o vamos todos juntos, o nos concienciamos todos y dejamos de verlo como dos bandos, o si no el problema seguirá ahí. Hay muchas cosas por cambiar”.

Por lo observado en su entorno, Eduardo tiene claro cuándo empieza a asomar más la cabeza la discriminación, al menos en el ámbito laboral. “El momento clave es cuando tienes hijos y no le puedes dedicar el mismo tiempo al trabajo o lo tienes que conciliar con la vida familiar. Ahí sí que hay un bache en la carrera profesional de uno. Habitualmente ese bache lo soportan más las mujeres, ellas se hacen más cargo. Con respecto a nuestros padres ha cambiado mucho, se han hecho avances, pero todavía hay mucho más que cambiar”, reitera este empresario y padre, vestido con una camiseta morada para sumarse simbólicamente a la causa.

Aun estando concienciado, Eduardo no es extremista hasta el punto de no permitir ni un chiste. “En los grupos de WhatsApp no soy el cortarrollos, pero con determinadas cosas machistas decido no seguir la rueda. Lo paro. También hay que tener un poquito de humor y saber el contexto de las cosas”, afirma.

También Txema Olleta, conserje de escuela y presidente de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género, ha educado a sus dos hijos y a su hija sin hacer distinciones. “Les he transmitido cosas tan sencillas como que no se trata de ayudar ni de colaborar, sino de repartir las tareas de casa”, puntualiza este bilbaino de 60 años, uno de los primeros que se acogió al permiso de paternidad. “Cuando eran pequeños, siempre hemos adecuado los turnos de trabajo de manera que uno u otro nos hacíamos cargo del colegio, las tareas domésticas...”, recuerda y destaca que la “paternidad tiene que ir mucho más allá del simple hecho de cuidar a los hijos o llevarlos al parque. Hablamos de crianza con todos los cuidados que conlleva”.

Txema, que ayer estaba “cubriendo el servicio mínimo de una compañera” que estaba de huelga, tenía previsto “hacer las tareas del hogar” y acudir a la manifestación para “diluirse” en ella porque ayer a los hombres no les tocaba “ser voz ni cabeza de nada, solo apoyar”. “Muy emocionado” por lo que considera “un día histórico” en la lucha por la igualdad, Txema cree que “el patriarcado también se ha dado cuenta de que esta convocatoria va a marcar un antes y un después. Por eso se ha revuelto y ha dado tanta publicidad al feminismo radical”.

Pide el día para cuidar a los hijos Sandor Sarria, un profesor de 45 años de Portugalete, se pidió ayer el día para cuidar de sus dos hijos de 2 y 4 años, dado que su pareja iba a sumarse a la convocatoria. “De esta manera en las estadísticas se verá qué pasa si las mujeres hacen huelga. No es cuestión de que se encarguen aitite y amama, sino de visibilizar esa situación”, argumenta desde un discreto “segundo plano”.

Aunque no sabe si, después de esta jornada reivindicativa, “va a haber un cambio de chip”, cree que “por lo menos puede ser un punto de partida, aunque solo sea por el hecho de que ha habido mucho más movimiento que otros años y se ha hablado bastante más de ello con la gente, en casa o el trabajo. El que no tenga intención de cambiar por lo menos lo ha oído y la gente indecisa igual se plantea las cosas”, confía.

Tras manifestar que “la igualdad real no existe porque, por mucho que se comparta, una de las partes coge más peso”, Sandor lamenta que se sobrevalore el que el hombre asuma ciertas tareas. “Parece que si el aita está con los críos, mientras la ama está tomando algo, está haciendo algo especial. Veo ese riesgo, que parezca que si lo hace un hombre, tiene más mérito. Al final no estás haciendo nada excepcional”.

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